19 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Estuvo 15 años en prisión, diez en la de Brieva sin nadie y ahora vive tranquila y apaciblemente en Zaragoza junto a su tercera mujer,la rusa Natasha

Así vive Luis Roldán, diez años después de que el exdirector de la Guardia Civil saliera de la cárcel

Roldán en una entrevista en televisión.
Roldán en una entrevista en televisión.
Han pasado más de 25 años desde que el exdirector general de la Guardia Civil, Luis Roldán, fuera detenido en un aeropuerto de Thailandia por miembros de la Policía Nacional y trasladado a España para ser enjuiciado. Terminaba así una huida de 310 días por varios países del que fue la cabeza visible de la Guardia Civil. A Roldán se le impusieron, tras un largo juicio, 31 años de cárcel y 9,2 millones en concepto de responsabilidad civil. En 2010 salió de la cárcel de Brieva, donde estuvo solo.

Luis Roldán Ibáñez tiene 77 años, se jubiló hace ya nueve años y vive modestamente con una pensión de 774 euros mensuales en los 70 metros cuadrados de su casa de la Avenida Tenor Fleta, en Zaragoza, heredada de sus padres. Actualmente, a pesar del COVID, siempre que su salud se lo permite sale a pasear por la ribera del río Ebro o se acerca hasta la Plaza del Pilar e, incluso, antes de la pandemia viajaba con cierta frecuencia a la Rusia natal de su esposa.

Hace 26 años protagonizó una de las más sonadas fugas de España, incluso se rodó una película titulada "Paesa, el hombre de las mil caras", donde se contaba su huida y posterior entrega en Bangkok, capital deTailandia, en 1995.

Luis Roldán se casó tres veces, la primera vez con Ángeles Cimorra, con quien tuvo dos hijos, Luis Javier e Ignacio, fallecido en accidente de tráfico en 1998. Luego contrajo matrimonio con Blanca Rodríguez Porto con quien tuvo otros dos hijos. Entre medias tuvo una sonada relación con Elisa Rodríguez, sin descendencia. Nada más salir de la cárcel, en 2010, se casó con Natasha, una mujer de origen ruso a la que conoció por Internet.

Luis Roldán y su última mujer, Natasha. / LaSexta.

Según el informe médico de Instituciones Penitenciarias, Luis Roldán, que salió de la prisión abulense de Brieva un 19 de marzo de 2010, padecía por entonces “hipertensión arterial, rinitis alérgica, dispepsia ulcerosa, fractura de cabeza radial izquierda y ansiedad y depresión”.

Un historial clínico muy completo. Fue en 1996 cuando comenzó con sintomatología depresiva, que le supuso largos períodos de tratamiento antidepresivo que ya a partir del año 2000 se hicieron continuados, presentando desde esas fechas, periódicas crisis agudas de disminución de estado de ánimo, tristeza, ansiedad e insomnio. Esta situación le hizo necesitar de un seguimiento en las consultas externas de psiquiatría, diagnosticándole los médicos del Hospital Psiquiátrico de Ávila "un cuadro ansioso-depresivo reactivo a su situación vital actual”.

En abril de 1998 sufrió una caída que fue la causa de la fractura radial izquierda, requiriendo inmovilización durante tres semanas y posterior tratamiento rehabilitador. También durante sus primeros meses de ingreso en la prisión de Brieva (Ávila), necesitó tratamiento hipnótico.

Durante sus 15 años prisión, los últimos cinco en régimen de semilibertad, Roldán sufrió frecuentes infecciones de las vías respiratorias altas, sobre todo, rinitis aguda. Era un hecho que ya en su infancia padeció, con continuas rinitis alérgicas y nefritis. Asimismo, en su periodo penitenciario fue tratado con antagonistas-H2 y antiácidos por padecer dispepsia ulcerosa. También tenía un "temblor fino de reposo", especialmente marcado en extremidad superior izquierda. En su día los médicos de la Unidad de Salud Mental de la Junta de Castilla y León le diagnosticaron “trastorno mixto ansioso-depresivo F.41.2”, y le obligaron a un lavado intestinal de diez días.

La llegada de Luis Roldán detenido a España.

El informe psiquiátrico de Roldán afirmaba por entonces que “en la esfera de la afectividad se encuentra un estado afectivo alterado, humor depresivo, refiere anhedonia; es decir, pérdida de interés y abandono de actividades placenteras, junto con apatía, tono emocional anodino asociado con desinterés e indiferencia”. El informe, en su apartado de Resultados en Hamilton Depresión, indicaba como síntomas genitales "la pérdida completa de apetito sexual”.

De hijo de taxista a jefazo

Nadie sabe decirnos cómo el hijo de un modesto taxista de Zaragoza pudo llegar tan lejos en su vida como político. Todavía hoy es una incógnita. Pero las cosas comenzaron a torcerse en 1993. Su carrera política comenzó con su ingreso en el PSOE en 1976.

En diciembre de 1982 fue nombrado Delegado del Gobierno en Navarra, obteniendo grandes éxitos en la lucha contra ETA, como la desarticulación de la cúpula en la localidad francesa de Bidart. El ministro José Luis Corcuera se acordó de él y lo propuso para director general de la Guardia Civil en 1986. Pero en noviembre de 1993, Diario 16 destapaba el escándalo: Roldán había aumentado su cuenta corriente en 400 millones de pesetas y con nueve propiedades inmobiliarias, algo imposible con un sueldo público de 400.000 pesetas.

El Gobierno destituyó a Luis Roldán el 3 de diciembre. Antes, José Luis Corcuera, a la sazón ministro del Interior y al que Roldán estuvo a punto de sustituir, le había calificado de “hombre cabal”. El fiscal general del Estado llegó a decir que no había nada que investigar. Pero la jueza Ana Ferrer inició una investigación tras una denuncia presentada por el fallecido empresario jerezano José María Ruiz Mateos, apoyándose en recortes de prensa.

La Comisión Parlamentaria de investigación arrancó el 28 de febrero de 1994 con el fin de indagar sobre el grave caso de corrupción en la Guardia Civil. Comparecieron numerosos testigos, entre ellos el director del CESID y algunos mandos de la Benemérita que aseguraron no tener jamás conocimiento de actividades ilegales del que fuera su director general.

Pero al iniciarse estas investigaciones, Roldán se fugó de España. Lo hizo en abril de 1994. Y tras estar durante meses en escondiod en un piso de París, se entregó en el aeropuerto de Bangkok (Tailandia) en febrero de 1995. En 1998 fue condenado a 28 años de cárcel, pero el Tribunal Supremo aumentó su pena a los 31 años. En 2005 pudo salir de la cárcel para ir a trabajar, con 58 años. Nada más firmar su semilibertad, Roldán tuvo que pasar cinco años acudiendo al Centro de Inserción Social (CIS) "Las trece rosas" a dormir.

Luis Roldán, en una reciente imagen.

Luis Roldán, el primer civil que dirigió la Guardia Civil, fue finalmente condenado, tras un juicio que duró dos años, a 31 años de prisión por cohecho, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, estafa y delito contra la Hacienda Pública, tras apropiarse de más de 10 millones de euros gracias a las concesiones "a dedo" de obras en cuarteles. De ese dinero, no le quedó nada. Se lo llevó, supuestamente, su examigo e intermediario Francisco Paesa, aunque nunca hubo una investigación oficial al respecto.

Para entonces, Roldán había sido además condenado por el llamado ‘caso Urralburu’ por la Audiencia de Navarra, que en 1998 le impuso una pena de tres años de cárcel. También fue acusado, y nunca probado, de llevarse 75 millones de pesetas del Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil.

Además de a Roldán, la Justicia condenó a su testaferro, Jorge Esparza Martín, a 16 años y dos meses de prisión por malversación y un delito continuado de cohecho, así como a abonar una multa similar e indemnizar al Estado con 578 millones. Del mismo modo, la exesposa de Roldán, Blanca Rodríguez Porto, fue condenada a cuatro años por un delito de encubrimiento y otro delito contra Hacienda.

En marzo de 2010, Roldán salió por fín de prisión, tras pasar 15 años encarcelado. Junto al escritor Fernando Sánchez Dragó publicó el libro Roldán. Crimen y castigo sobre su vida. Luego trabajó durante cinco años para una aseguradora, pero se jubiló y le quedó una pensión íntegra de 774 euros, al no quitarle nada Hacienda del sueldo para pagar la deuda pendiente con ellos. Aquellos duros años fue ayudado por su amigo Arturo Beltrán, dueño del Gran Hotel de Zaragoza y empresario taurino (llevó los cosos de Madrid y Zaragoza). Nunca le dejó hasta que éste falleciera el 29 de agosto de 2014. También Julián San Cristobal, exgobernador civil de Vizcaya, ayudó a Roldán en su nueva vida.

Arturo Beltrán en una imagen de El Periódico de Aragón.

Roldán solo tenía cotizados cinco de los últimos quince años, los que trabajó en esta agencia de seguros, ya que, aunque había cotizado desde 1964 a 1994, la jubilación se calcula sobre lo cotizado en los últimos quince años. Roldán solo pudo aportar los cinco últimos años, ya que en la cárcel no se cotiza ningún año.

Siempre que algún medio local como El Heraldo de Aragón lo ha entrevistado, ha dicho que se quedaría siempre en su Zaragoza natal, porque es donde vive su hijo mayor, el economista Luis Javier, y porque no tiene dinero para mudarse a ningún lugar. Tras jubilarse, su vida es tranquila. Pasea y suele acudir a exposiciones. Su vida va de la Plaza de la Independencia a la Lonja zaragozana. "Los miércoles, día del espectador, vamos a ver una película al cine", declaraba a El Heraldo de Aragón hace años.

Una tranquila vida para quien fue el enemigo público número 1 de España. Un periplo existencial que se centra en su piso de Zaragoza, donde reside junto a su tercera mujer Natasha, una joven de origen ruso a la que conoció por Internet.

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