14 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Llegó a España hace años como madre soltera y el mismo día que contraía matrimonio con su actual marido, le quitaron la custodia de Anastasia

Caso menores tutelados: Anya, camarera y voluntaria en la Iglesia, lleva 20 meses sin ver a su hija

Anya y su familia
Anya y su familia
Vivían en Castellón donde, en 2015, empezarían los problemas. Su hija tenía dificultades para adaptarse en la escuela, según le comentaban a Anya los trabajadores sociales, por no entender el valenciano. Anya desmiente esto y asegura que tras haber vivido en Ucrania su hija habla fluidamente el ucraniano, el ruso, el castellano y entendía bien el valenciano a nivel escrito y hablado. A pesar de esto, la niña tuvo que repetir curso y Anya lo recuerda hoy como el principio de sus problemas.

A Anya y su marido le retiraron la custodia de Anastasia, de 11 años, hija de Anya. Los motivos de la intervención de los servicios sociales se encuentran en una denuncia falsa realizada en 2015 de la que ninguno de los padres tuvo constancia hasta que empezó el seguimiento.

Por cuestiones de trabajo se mudaron a Benicarló, en Castellón, donde empezó a trabajar en hostelería, no pasaban penurias económicas y los dos miembros del matrimonio contaban con trabajos: “Las asistentas sociales no te ayudan ni para libros ni nada y te tienes que ganar la vida”, relató Anya.

Anya y su hija.

En el nuevo colegio la niña siguió recibiendo presiones por parte de las asistentes sociales de manera progresiva, no le iba bien en algunas asignaturas, pero Anya asegura que acudía a las reuniones y que se trataban de problemas puntuales normales de cualquier niño cursando la educación básica. No obstante, Servicios Sociales seguía presionando y esto llevó a Anya a contratar los servicios de un psicólogo infantil para atender a su hija.

Llegados a este punto, a Anya y a su marido se les exigieron pruebas toxicológicas periódicas. Todas salieron negativas y los propios trabajadores del centro donde les realizaban pruebas no entendían que clase de procedimiento se estaba llevando a cabo. “Me preguntaban: ¿Por qué tienes que hacer esto? No entiendo por qué te obligan a pasar por esto de nuevo”, recordaba Anya.

Anya ya había pasado por un percance cuando llegó un día a recoger a su hija tarde por cuestiones de trabajo y esta trabajadora decidió intentar aprovecharse de eso: “Realizaba inspecciones a mi hogar de manera periódica en las horas que sabía que tenía que recoger a la niña. Me decía: Uy, Anya. Que vas a llegar a recoger tarde a tu niña”, explicó.

Anya y su hija

Tras una larga lucha y 15 minutos antes de salir para contraer matrimonio con su marido por la vía civil, se presentaron ante su puerta los bomberos, los guardias civiles y los asistentes sociales para tomar custodia de su hija. Este recuerdo es especialmente doloroso para Anya, ya que la operación apareció en los medios bajo titulares que indicaban que una niña había sido rescatada de una pareja de “toxicómanos maltratadores”.

Fueron todos detenidos y llevados a declarar a los juzgados. El abogado de la pareja luego les informó que habían sido detenidos formalmente, hecho del que tampoco fueron notificados por las autoridades.

Ahora no saben dónde está la niña, está en paradero desconocido para los padres. Las alegaciones para retirar la custodia de la niña fueron consumo de tóxicos y abandono de la menor, a pesar de haber salido todos y cada uno de los exámenes negativos y contar con los testimonios de la psicóloga. La asistenta social le dijo a Anya: “Creo que tu marido no le conviene a tu hija”. La psicóloga de la niña confirmó que esto no era cierto y que tenía gran apego hacia su padrastro.

“Ella llamaba a mi marido “su papum” y a mi me llamaba “mamum”, éramos felices, ella era feliz”, explica Anya a elcierredigital.com con respecto los argumentos de la asistenta.

Madre e hija.

Mientras la niña pasaba a ser tutelada por el estado, Anya y su marido realizaban los trámites necesarios para ver a su hija, pero muchos de los papeles no llegaban a pesar de tener residencia fija. Anya pasó por evaluaciones psicotécnicas e inspecciones del hogar.

La última entrevista que tuvieron fue el 19 de febrero. El asistente social que se les había asignado para el caso no se presentó y tuvo que ser su sustituta quien diese la noticia de que la niña pasaría a acogida permanente, con una familia adoptiva.

La última vez que Anya vio a su hija fue esta quien dio ánimos a su madre: “Mamum, yo te encontraré, me decía y yo no me podía quedar de brazos cruzados”, confesó Anya con la voz quebrada.

Como medida de emergencia Anya decidió recurrir al Consulado Ucraniano para intentar trasladar a la niña Ucrania con sus abuelos. De momento aún no hay noticias respecto a esto, pero Anya no está cansada y declara que seguirá buscando a su hija sin importar lo que le cueste y que agotará todas las vías que sean posibles para recuperar a su hija, a la cual no ve hace 20 meses ya que ha dejado de tener noticias de su paradero.

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