22 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Aún es el equipo con la deuda más elevada de España

La corrupción en el Atlético de Madrid: Los Gil y Cerezo se hicieron con el club colchonero burlando a la Justicia

Las declaraciones de Radomir Antic han destapado viejos fantasmas que campeaban en la parte económica del club. Coacción y corrupción hicieron que el Atlético de Madrid bajara a Segunda División. 14 años después de la muerte de Jesús Gil las acciones del conjunto colchonero siguen estando en el disparadero. Cerezo y Gil Marín intentan subsanar el patrimonio de la identidad con la incorporación de grupos inversores

El exentrenador serbio Radomir Antic dijo esta semana en una entrevista que Jesús Gil obligó a bajar al Atlético de Madrid. Según Antic este hecho pasó debido a la ‘’porquería’’ que había dentro del club. La situación llegó a tal extremo, que el que fuera delantero del conjunto rojiblanco, Jimmy Floyd Hasselbaink se le obligó a fallar penaltis para condenar al club.

Joan Capdevila, jugador de aquel equipo que descendió, aseguró que el club bajó por culpa de los problemas internos que había en la entidad como, por ejemplo, la intervención judicial. Aquel equipo ganó sólo dos partidos en toda la segunda vuelta de la temporada 1999/2000, uno ya estando descendido matemáticamente.

Antecedentes del descenso

Para llegar a tal situación hay que remontarse hasta el año 1987. En marzo de aquel año, el por entonces presidente del club, Vicente Calderón fallece y le sucede Francisco Javier Castedo, el cual convoca elecciones a las que se presentan cuatro candidatos: Salvador Santos Campano, Agustín Cotorruelo, Enrique Sánchez de León y Jesús Gil y Gil.

Jesús Gil llega a estas elecciones con un as en la manga, un precontrato firmado con Paulo Futre, una de las estrellas del fútbol de finales de los 80 y principios de los 90. Con el club en situación de quiebra, Gil afirma que dispone de 500 millones para pagar a Futre y que va a poner de su bolsillo el dinero necesario para sanear el club. Finalmente, ese dinero nunca llegó y el contrato del jugador portugués hizo agravar la situación de la entidad.

Gil gana la votación con un 49,85%, frente al 27,77% de Sánchez de León, 15,11% de Cotorruelo y 7,27% de Santos Campano. Es aquí entonces cuando empiezan los problemas que, a pesar de ganar dos copas en 1991 y en 1992, no van a remitir.

Con las elecciones de 1991 en el horizonte, Gil sabía que tenía las de perder, pero decidió dar largas conocedor de que en 1992 el Consejo Superior de Deportes (CSD) obligaba a todos los clubes menos a Real Madrid, Barcelona, Athletic y Osasuna a ser Sociedad Anónima Deportiva (SAD).

Gestación de la apropiación indebida del club

Cada club tiene que presentar un aval para poderse convertir en SAD. El conjunto rojiblanco tiene que presentar uno de 1950 millones de pesetas. Antes de llegar a las 12 de la noche del 30 de junio de 1992, fecha que vence el plazo para presentar el aval, Jesús Gil presenta 3 certificados. El primero es de 112 millones de pesetas aportados por los socios minoritarios del club, el segundo es de 713 millones puestos por el entonces vicepresidente del Atlético, Enrique Cerezo, y el tercero es de 1500 millones a nombre de Jesús Gil. Todo esto que presentó el que fuera presidente del conjunto madrileño fue una mera simulación.

Gil consiguió hacerse con el Atlético de Madrid gracias a un crédito de Dorna

Jesús Gil acudió a Dorna, entidad dedicada a la promoción del deporte, perteneciente a Banesto, la cual le proporciona a Gil un crédito de 1300 millones sin pedir nada a cambio, a sabiendas que tenían previsto que ese dinero nunca iba a salir de la oficina. Con ese dinero Gil obtenía el 63% del accionariado de club. Esos fondos nunca llegaron a las arcas del equipo sino a una cuenta bancaria del propio Gil.

Este hecho provoca una querella contra Jesús Gil

En 1999 se detectaron irregularidades a la hora de convertir en SAD al Atlético de Madrid. La Fiscalía Especial Contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada interpuso en la Audiencia Nacional una querella contra Jesús Gil y Enrique Cerezo por un delito de apropiación indebida del club. La Fiscalía acusó a Gil de simular un desembolso de 1950 millones de pesetas, algo que más tarde se demostró, pues ese hecho nunca llegó a ocurrir.

También se le acusó a Gil de apoderarse indebidamente de los 112 millones de los socios, debido a que este dinero en vez de ir a parar a los fondos del club fue destinado a una cuenta bancaria a su nombre.

Este delito finalmente quedó prescrito

El 22 de diciembre de 1999 la Audiencia Nacional decretó el cese de Jesús Gil como presidente del Atlético de Madrid y ordenó la intervención judicial del club nombrando administrador de la entidad a Luis Manuel Rubí Blanc. Este acuerdo certificaba ‘’la intervención, secuestro y embargo de las acciones del club Atlético de Madrid representativas del 94,5% del capital social de la entidad cuya titularidad formal corresponde directamente o a través de personas físicas o jurídicas interpuestas a Jesús Gil y Enrique Cerezo".

Además, el ‘Caso Negritos’, donde Jesús Gil simuló haber fichado a 4 jugadores africanos por la cantidad de 2.700 millones de pesetas, y el ‘Caso Camisetas’ donde el propio Gil desvió 450 millones de pesetas que pertenecían al Ayuntamiento de Marbella para recalar en el Atlético, hicieron que se agravara aun más la situación de Gil en el conjunto colchonero.

El 11 de abril del 2000 el juez que llevaba el caso vuelve a reponer en sus respectivos puestos a los máximos mandatarios del club que previamente había cesado. El 27 de mayo de 2003 Jesús Gil dimite y le sustituye Enrique Cerezo, el actual presidente del Atlético de Madrid.

El 14 de mayo de 2004 Jesús Gil fallece y ese mismo año el Tribunal Constitucional declaró absueltos a todos los implicados en el caso ‘Atlético de Madrid’. El Tribunal pone prescripción del delito. Este hecho hace que, presuntamente, Enrique Cerezo y el hijo de Jesús Gil, Miguel Ángel Gil Marín puedan seguir siendo los dueños del club.

El ‘Caso Atlético de Madrid’ vuelve a la palestra

En 2013 el caso volvió a salir a la luz. La Fiscalía Anticorrupción investigó los movimientos del Club Atlético de Madrid SAD por importantes movimientos de capitales en el extranjero, alzamiento de bienes y presuntas estafas procesales cometidas dentro del club.

La familia Gil ‘’fichó’’ al abogado que defendía por el Caso Gürtel a Francisco Correa, el letrado José Antonio Choclan, ex magistrado de la Audiencia Nacional.

En enero de ese año, la asociación Señales de Humo y la firma de abogados Cremades & Calvo Sotelo presentaron un exhaustivo informe, de unas 4.000 páginas, donde se analizaban hechos relevantes a nivel patrimonial y judicial acontecidos en el club colchonero durante los últimos meses

Wanda salió del accionariado del club a principios de este año

El informe aportaba, más allá de la falta de transparencia del fútbol en general y de este club en particular, una imagen fiel de la situación de la entidad y de sus perspectivas de futuro. Entre las conclusiones, cabía reseñar que “una vez ponderados los activos y pasivos del balance del Club Atlético de Madrid, S.A.D., el valor de la acción de la entidad, dependiendo de las eventualidades identificadas, es próximo a cero. El alto nivel de endeudamiento a corto y largo plazo, unido a la escasa liquidez y volatilidad del valor de los activos en balance, provocan que las cuentas del club presenten niveles muy deteriorados de solvencia y liquidez, lo que podría comprometer la futura viabilidad de la entidad y situarlo al borde de un concurso de acreedores”.

En aquellos días el pasivo exigible del club era de 530 millones de euros, a los que estaban añadidos una deuda neta de unos 300 millones. Esta deuda ha bajado en casi 100 millones, pero aun así el club rojiblanco sigue portando la deuda más grande que tienen todos los clubes en España. En junio se reveló que el Atlético de Madrid tenía una deuda de 739,4 millones de euros.

Situación actual del accionariado del club

El grupo Wanda propiedad del empresario Wang Jianlin llegó en junio de 2015. Este suceso hizo que las acciones del club quedarán repartidas. Gil Marín tenía 48,81%, 3,51% de forma directa y 45,30% de forma indirecta a través de Holding de Inversiones Atléticas S.A. Enrique Cerezo se quedaba con el 17,90%, 3,07% de forma directa y 14,83% de forma indirecta, a través de la sociedad Videomercury Films S.A. Por su parte, Wang Jianlin hizo una ampliación de capital con su grupo Wanda Madrid Investment S.L. Esto le dio al empresario chino el 20% de las acciones del club.

En febrero de 2018, debido a las deudas que tiene, Wanda sale del accionariado del club. El grupo Quantum Pacific, cuyo propietario es el magnate israelí, Idan Ofer, decide comprar el paquete salarial de Wanda y, además, aumenta su participación en el accionariado, pasando del 17% al 32%. Por otra parte, el consejero delegado del club, Gil Marín, subió hasta quedarse con un 50% de las acciones, mientras que el presidente del equipo, Enrique Cerezo, se tuvo que conformar con el 15%. El 3% restante es lo que les quedó a los socios minoritarios del Atlético de Madrid.

La economía del club sigue siendo deficitaria, algo que el entrenador Diego Pablo Simeone y los jugadores intentan que no vaya a más gracias a sus éxitos, porque con ellos hacen ingresar dinero en las arcas del club.

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