22 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Dos semanas antes de su desaparición el Juzgado número 83 de Madrid ordenó el desahucio de uno de sus locales y el pago de una gran indemnización

Las personas claves de la desaparición del “Rey del Cachopo”: “La flaca”, Giovanni “el guardaespaldas” y su ex compañera Sara

El tema destapado en primicia por El Cierre Digital sigue dando que hablar en todos los medios de comunicación de España. A pesar de las informaciones publicadas en el día de ayer que afirmaban que el torso encontrado en el local de Usera de Cesar Román Viruete correspondían a su última pareja, Heidi Paz, el Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional señala que estos restos aún no están identificados

Las investigaciones sobre la desaparición de “El Rey del Cachopo” adelantada en exclusiva por El Cierre Digital avanzan centradas en un punto clave: la red de mentiras que fue cultivando César Román Viruete en los últimos meses y en los que juega un papel clave su relación con tres personas: Giovanni, su guardaespaldas y conductor, Heidi Paz más conocida como “La flaca”, su última relación sentimental, y Sara, la que fue su pareja hasta el mes de abril.

Sobre Giovanni, una persona vinculada a la antigua organización ultraderechista Fuerza Nueva, hay muchas incógnitas en cuanto también se encuentra en paradero desconocido. El “Rey del Cachopo” no tenía carné de conducir y era Giovanni el que hacía de conductor para llevarle a sus últimas residencias en un pueblo de Toledo, donde convivía con Sara, o en los últimos meses a Pinto, donde vivía “La Flaca”. Las amenazas e incluso supuestas palizas habrían elevado su estatus a hombre de confianza y escolta.

Un triángulo amoroso

Pero un punto más importante está en sus relaciones sentimentales, con Heidi Paz y la anterior que tuvo con Sara. Con Sara llevaba una relación muy consolidada, incluso en el mes de enero anunció en Facebook que esperaba un hijo con ella, sin que posteriormente volviera hacer ningún tipo de referencia. Muchos creen que fue una mentira más. Vivía con ella en un pueblo de la comarca de La Sagra en Toledo, a 70 kilómetros de Madrid y juntos disfrutaban de  muchos fines de semana con su verdadera pasión su hija de 6 años fruto de su anterior relación con Nati, con la que había iniciado su proyecto de apertura de sidrerías. Tiene un hijo mayor con otra mujer pero sin apenas ningún contacto.

La relación va tan viento en popa que el 6 de marzo incluso anuncia en su red social favorita, Facebook, su próximo matrimonio para el 18 de mayo. En el mensaje hasta muestra un reloj como regalo de pedida, pero no hay boda, Sara desaparece de su vida y de las redes sociales a las pocas semanas.

César Román anunciando su futura boda (Facebook)

La clave está en lo acontecido tan solo un mes después. El 6 de abril fue una fecha importante para “El Rey del Cachopo”. Ese día abre su último establecimiento que también es su engaño final, una sidrería en la calle Cruz Verde, en Malasaña, muy cerca de la Gran Vía madrileña. Fue una jornada grande, incluso una banda de gaiteros asturianos amenizó la inauguración, y allí estaba Heidi Paz, “La Flaca”, su última pareja también hoy en paradero desconocido.

Heidi empezó a trabajar de camarera en este restaurante y allí arrancó su relación rápidamente. César Román abandonó a Sara. Su acompañante en los fines de semana con su hija ya era Heidi. Incluso la última foto de su perfil de Facebook, que cambió el 11 de julio, aparecen él junto a su última pareja y su hija.

Huída hacia adelante

La última sidrería no dejó de ser una huida hacia adelante, un engaño más. David Novaes, dueño del restaurante Babia Madrid, le traspasó el negocio a a César Román para que éste, en plena expansión de sus sidrerías, se instalara en el número 16 de la calle de la Cruz Verde.

El último local que abrió César Román en Malasaña (El Cierre Digital)

Novaes fue otra víctima de César Román. Le conoció en un programa de la Cadena Ser en el que precisamente hablaban ellos como especialistas en la elaboración de cachopos y rápidamente le embaucó. Tal y como ha informado Somos Malasaña, el traspaso del negocio se realizó mediante una venta de acciones de la sociedad de Novaes y se cerró en 70.000 euros. El acuerdo incluía facilidades de pago: primero se entregaron unos cheques y luego se dejó establecido un calendario de liquidación del montante total. En tres meses debía quedar saldada toda la deuda. Sin embargo, la cosa comenzó a torcerse de inmediato. Los cheques extendidos por Román no tenían fondos. Finalmente, llegado el 23 de julio, fecha límite para que El Rey del Cachopo hiciera efectivo la totalidad del pago del acuerdo de traspaso del restaurante que se comprometió a adquirir, David Novaes sólo había visto 10.000 euros. Siete días después, César Román desapareció por completo.

"El Rey del cachopo" emprendió este negocio a sabiendas de no poder hacer frente a los pagos. Ya entonces acumulaba impagos por otros locales e incluso tenía otra demanda judicial abierta. El 16 de julio el Juzgado de primera instancia número 83 de Madrid le condenó al desahucio de sus locales y al pago de 14.229 euros más intereses locales y costas por un procedimiento de impago. El resto de sus socios tampoco han podido ser localizados por el juzgado. Todo se precipitaba, huir parecía la única posibilidad.

Una nueva vida

En el mes de junio César volvía a utilizar Facebook como altavoz, pero para un mensaje muy diferente. El 15 de junio mostraba dos imágenes en las que se le podía ver ingresado en el Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid, incluso con unos electrodos para controlar su ritmo cardiaco. Había que "descansar, cuidarse, cambiar de hábitos".

César Román en el Hospital Militar Gómez Ulla (Madrid)

Menos de una semana después, el 21 de junio, cambiaba de emplazamiento, pero no de registro. En una foto en la playa, con su hija al fondo, dejaba este mensaje: “Me dicen los médicos que lo mejor para recuperarme bien es que me tome un año sabático. Vamos playita, lectura, tranquilidad y sosiego. ¡Tócate los cojones! ¡ A ver si viene otro genio con bata y me cuenta cómo se hace!”. Todo se había desmoronado, el “Imperio de Cachopo” era insostenible y había que justificarlo de cualquier manera.

Las incógnitas

Su última actividad en Facebook fue en el mes de julio, publicó una foto con Heidi y cambió su foto de perfil a otra tomada en el mes de mayo en la que aparecía también su hija. Una carta de despedida para su hija para muchos, y una de las grandes incógnitas. Ella era su pasión, no dudaba en pasar todo el tiempo que podía con ella e incluso mantener un ritmo de vida no acorde a su situación económica: viajes, nieve, karts, boleras…. Este es el punto que más choca y preocupa a su familia.

De hecho, un hilo de esperanza se abrió en las últimas semanas cuando una persona de confianza de César volvió a contactar con ellos para pedir que la niña asistiera a una fiesta de disfraces con motivo de Halloween. Eso ha hecho pensar la posible asistencia de César Román, y que estuviera en España, pero nada de esto se ha producido.

Su última foto de perfil en la que está con Heidi y su hija (Facebook)

Lo que sí tenía previsto César es dejar nuestro país e irse a trabajar a un restaurante en Londres, era su cambio de vida que fue “preparando” en redes sociales, pero nunca apareció en el hotel.

Su teléfono estuvo abierto hasta el 13 de agosto, día que apareció el torso quemado en su nave de Usera donde quería construir “El Templo del Cachopo” y celebrar multitudinarias Espichas. Desde entonces todo es incógnita. Tampoco el Grupo VI de la Policía Nacional ha confirmado que el torso corresponda a “La Flaca” tal y como se afirmó en el día de ayer en algunos medios. Todo está abierto y estas tres personas, Heidi, Sara y su conductor, Giovanni, son claves para conocer el paradero de “El Rey del Cachopo”.

Juan Luis Galiacho y Antonio Naharro

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