29 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Ha fallecido a los 81 años y en 1994 fue condenado a 6 años de cárcel y 14 de inhabilitación por prevaricación y malversación de fondos

Muere Juan Hormaechea: El expresidente de Cantabria que tocó el cielo y el abismo

Juan Hormaechea.
Juan Hormaechea.
El expresidente de Cantabria, Juan Hormaechea, ha fallecido a los 81 años. Fue una figura clave en el proceso de crecimiento y modernización de la ciudad de Santander, que dirigió como alcalde durante una década. Como líder regional, su carisma y buena gestión contrastaron sus sonadas salidas de tono y, sobre todo, con sus problemas con la Justicia, que le llevaron a ser el primer presidente autonómico condenado por corrupción.

Juan Hormaechea Cazón, que fue presidente de Cantabria entre 1987 y 1995, ha fallecido a los 81 años en Valdecilla, según han informado a EFE fuentes del Consistorio de Santander. Así, muere uno de los políticos más carismáticos y polémicos de la historia reciente de la región montañesa.

Hormaechea nació en Santander con el final de la Guerra Civil, en 1939. En la Universidad de Oviedo se licenció en Derecho para, después, a partir de 1973, pasar a la vida política. Aquel año fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Santander por el tercio familiar, es decir, por los cabezas de familia de los vecinos de la ciudad, que era la forma que la Ley de Bases del Régimen Local del régimen franquista estipulaba para el nombramiento de los concejales.

Su escalada en política continuó estable durante los siguientes años, marcados por los profundos cambios de la Transición y la llegada de la Democracia. En 1977 alcanzó la alcaldía santanderina, cargo que ostentaría durante una década, hasta 1987, primero como cabeza de lista de Unión de Centro Democrático (UCD) y, más tarde, como independiente dentro de Coalición Popular. A él se le deben importantes iniciativas en la ciudad, como la incorporación del Palacio de la Magdalena o el impulso de la creación del Parque de la Naturaleza de Cabárceno.

Tras diez años al frente de Santander, decidió dar el salto al ámbito regional y se presentó a las elecciones autonómicas de 1987, en las que Alianza Popular (AP), dirigida por Hormaechea (también en calidad de independiente) se impondría obteniendo 19 escaños, eso sí, sin lograr la mayoría absoluta. Fue entonces cuando el santanderino fue nombrado presidente del Gobierno de Cantabria.

En la esfera regional empezarían los problemas. Hormaechea presidiría Cantabria durante dos legislaturas en las que la inestabilidad política fue la nota dominante. De hecho, personalmente tuvo que enfrentarse a mociones de censura hasta en tres ocasiones. Merced a una de ellas, fue destituido e inmediatamente sustituido en la presidencia cántabra por el socialista Jaime Blanco, que permanecería seis meses en el cargo.

Juan Hormaechea ha sido uno de los políticos más carismáticos  de la historia de Cantabria.

Y es que, tras continuos roces, Hormaechea había perdido definitivamente el respaldo de la cúpula del PP (Partido Popular) en Madrid tras unas declaraciones que hizo en un pub de Cantabria en las que se refirió a José María Aznar, secretario general del PP, como un “charlotín”. Asimismo, se refirió en términos despectivos a otros altos cargos populares como Isabel Tocino o Manuel Fraga. Pero no fue el fin para Hormaechea.

Se presentó a las elecciones de 1991 como líder de Unión para el Progreso de Cantabria (UPCA) retornando a la presidencia, paradójicamente, con el apoyo del PP. Tres años después comenzarían sus pleitos con la Justicia. En 1994 fue condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria a seis años de cárcel y 14 de inhabilitación, por delitos por prevaricación y malversación de fondos. De esta manera, se convertía en el primer líder autonómico condenado por corrupción, aunque evitaría la prisión merced a un indulto.

Pese a todo, Hormaechea se presentó a las elecciones en 1995, debiendo retirar su candidatura un día antes del proceso ante otra condena, esta vez por injurias, impuesta por el Tribunal Supremo. El motivo fue una discusión entre el santanderino y un alcalde al que había llamado “feo, enano y baboso” en una discusión sobre el parque de Cabárceno. Desde entonces, la actividad política de Hormaechea disminuyó progresivamente hasta extinguirse por completo. Ya retirado, la rumorología le ha situado varias veces en la órbita de Vox para una presunta vuelta a la política, aunque lo cierto es que el retorno nunca tuvo lugar y que el contacto con la formación de Santiago Abascal jamás ha sido constatado.

En cualquier caso, entre las condolencias por su pérdida, destaca la del actual presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que fue uno de sus grandes adversarios políticos. Revilla ha lamentado la muerte de Hormaechea, a quien define como un político “con luces y sombras” con el que, según sus palabras, tuvo “una relación de enfrentamiento muy dura” aunque esta se tornó “cordial” en los últimos tiempos: “Yo le llamaba frecuentemente e incluso tuvimos alguna reunión y comida”. Además, también ha destacado las “grandes ideas” que aportó a la región y ha querido “valorar las cosas positivas” del expresidente cántabro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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