25 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

“Ahora mismo tenemos una base de datos, pero a nivel policial faltan recursos” dice Joaquín Amills, presidente de SOSDesaparecidos

Graves deficiencias en los protocolos de identificación de cadáveres en España que permanecen meses en las morgues

Se realiza un cotejo de información con la base de datos.
Se realiza un cotejo de información con la base de datos.
En España muchos han sido los casos de desaparecidos registrados en los últimos años y los inconvenientes a la hora de la identificación han puesto en evidencia el déficit en los protocolos de identificación de cadáveres. Casos como el de Raúl Casero del Amo, Paloma Cerdán, Juan Carlos Gil, Daniel y Darío Voces se suman al reciente cadáver encontrado en una calle de Vicálvaro, que desde hace siete días no ha podido ser identificado. La víctima fue despojada de sus pertenencias.

Cuando se encuentra un cadáver los investigadores deben proceder a identificar de quién se trata, además de determinar la causa y lugar de la muerte. Sin embargo, el proceso de identificación puede comenzar mucho antes con el informe de personas desaparecidas que servirán como base para el reconocimiento del cadáver encontrado.

SOSDesaparecidos es la principal asociación sin animo de lucro involucrada en la búsqueda de personas desaparecidas en todo España, proporciona ayuda a los familiares además de la difusión de información. Con su colaboración se han podido resolver grandes casos como son los de Juan Carlos Gil Vila y el de los niños Daniel y Darío Voces contados anteriormente en elcierredigital.com

Para que esto sea de utilidad los investigadores deberán recoger datos e información relacionadas con la persona encontrada; como sus cualidades físicas, rasgos significativos, etc. Una información o documentación adicional, en caso de grandes catástrofes, que resultara de gran beneficio para la investigación son los antecedentes médicos y dentales (incluyendo radiografías que pueden ser aportadas por las familias, o bien, solicitadas directamente por las unidades policiales al centro médico). Esta información recogida pasara a ser cruzada con la base de datos de personas desaparecidas.

El pasado 9 de enero fue encontrado el cadáver de un hombre de 50 años en una calle del barrio de Valdebernardo de Vicálvaro, el hombre fue hallado sin documentación y sin pertenencias que pudiesen facilitar el reconocimiento. La causa de la muerte fue un infarto. La Policía investiga este extraño caso para lograr determinar de quién se trata y quienes fueron los que lo despojaron de sus pertenencias ya que se encontró al sujeto sin zapatos, abrigo, cartera y joyas a pesar del frío que hacia esa noche. Hasta la fecha nadie se ha aproximado a las instalaciones del Instituto para identificar el cadáver. En la zona no consta la desaparición de ninguna persona.

Identificados años después

Raúl Casero del Amo es uno de los casos más extremos, el joven de 26 años desapareció el 6 de octubre de 2001 y no fue hasta once años después que su familia pudo encontrarlo. Raúl había sido atropellado en la circunvalación de la autovía M-40 de Madrid, en una curva con la velocidad limitada a 80 kilómetros por hora, sin embargo, al momento del incidente se encontraba sin documentación alguna que permitiera posteriormente ser identificado. La víctima paso cuatro meses en el Instituto Anatómico Forense, sin ser reclamado por sus familiares por lo cual el titular del juzgado numero 11 ordenó su entierro en una fosa común del cementerio madrileño de Carabanchel.

La familia del joven ante la incomprensible situación no perdió la esperanza y durante once años presentaron denuncias en varias comisarías de policía madrileñas. Finalmente fue en el año 2012 cuando la Guardia Civil informa a la familia lo sucedido con el joven, quien había sido atropellado el mismo día de su desaparición. La falta en el cotejo de información y el no cruzar base de datos provocó a la familia de Raúl una década de angustia y desespero.

El caso de Juan Carlos Gil Vila, un escayolista de profesión, de 47 años originario de Redondela (Pontevedra) radicado en el barrio madrileño de Coslada fue uno de los casos en volver a exponer la deficiencia en el protocolo de identificación de cadáveres. La víctima desapareció el 5 de octubre, pero no es hasta el 8 de ese mismo mes que su mujer interpone la denuncia. La denuncia fue puesta en la comisaría de Vigo.

Juan Carlos Gil Vila. 

El cadáver del hombre fue encontrado por una mujer en el barrio de Canillejas y se determinó que la causa de la muerte fue un infarto. El cuerpo fue trasladado al Instituto Anatómico Forense para su identificación.

Sin embargo, al no encontrase documentación, se procedió a analizar sus huellas, un proceso que dura dos días. Pero debido a que “al día hay 90 denuncias” en las que hay que registrar las huellas, explicó Joaquín Amills, presidente de la asociación SOSDesaparecidos, la familia no pudo enterarse de la muerte de Juan Carlos sino hasta diez días después de que fuese encontrado su cadáver.

Paloma Cerdán es otro caso similar, su familia la estuvo buscando durante tres años, mientras que al igual que los anteriores, la Policía la había encontrado muerta el mismo día de su desaparición. Su cuerpo fue encontrado en un barrio de Madrid cercano a la Ciudad Universitaria.

Protocolo de identificación

Joaquín Amills, presidente de SOSDesaparecidos manifiesta a elcierredigital.com que desde hace siete años cuentan con una base de datos de personas desaparecidas y sin identificar. Personas desaparecidas junto con el ADN o bien de la  persona, o de un familiar. Cuando se encuentra una situación como la del hombre encontrado en Vicálvaro lo primero que hace la policía judicial es ver las huellas dactilares, si tiene antecedentes estarán registradas y sino no. Es un proceso que puede tardar más de 24 horas.

Amills, Presidente de SOSDesaparecidos.

“Ahora mismo tenemos una base de datos, pero hay que ser conscientes que a nivel policial faltan recursos”. Al no tratarse de un hecho violento la Policía no entra como crimen y se pasa automáticamente a su identificación, que puede tardar 4 o 5 días, en base al anatómico forense que haya “no es lo mismo Madrid a una provincia pequeña con pocos cadáveres”, por lo que “la obtención de ADN y contrastarlo depende de lo colapsado que este el laboratorio de científica”.

Este proceso depende de las comunidades autónomas ya que cada una funciona de forma distinta, no existe un protocolo como debería existir donde estén unidos los anatómicos forenses a la base datos. Esto dificulta las investigaciones, pero es evidente que “esto no existe ya que no depende del Ministerio del Interior sino de las comunidades autónomas y habría que cambiar toda la legislación”.

"Presentamos varias peticiones, donde se debería establecer un máximo de días para identificar un cadáver", dice Amills. Cuando es una persona extranjera se complica todo ya que hay países que no facilitan o no tiene ADN en sus bases de datos. En España se calcula que hay aproximadamente 4.000 restos humanos sin identificar en las morgues.

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