25 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

Narcotraficante y hacker, sus dos habilidades aprendidas durante la invasión de su país Irak fueron determinantes para su futuro en Estados Unidos

Alaa Allawi, el hacker de la Dark Web: De traductor para el ejército estadounidense a “rey del fentanilo”

Alaa Mohammed Allawi, traductor del Ejército norteamericano en Irak
Alaa Mohammed Allawi, traductor del Ejército norteamericano en Irak
Cuando las tropas norteamericanas entraron en Bagdad, Alaa Allawi, con tan solo 13 años se ofreció como traductor y trabajo primero para el Ejército y más tarde para un contratista, donde aprendió todo lo relacionado con el narcotráfico y el hackeo en redes. Gracias a su trabajo consiguió la visa para los Estados Unidos, lugar donde llevó a cabo una organización de “tráfico de opioides” y fue protagonista de una historia delictiva, como si de una serie de acción se tratase.

Como de un guion de película se tratara, la vida de Alaa Allawi, un joven iraquí,  se ha convertido en toda una serie propia de Netflix: recluido por las tropas norteamericanas para trabajar como traductor para el Estado durante la invasión estadounidense a Irak, consigue el visado para los Estados Unidos para convertirse en “cocinero” de drogas y pasar a ser el primer distribuidor de drogas sintéticas de la “dark web”.

traductor

 Alaa Allawi detenido.

Sin duda alguna una historia propia de película.

La vida de Alaaa Allawi

La historia Alaa Allawi, más conocido como el “cocinero” de drogas y rey del narco en la dark web, no deja de sorprendernos. Con menos de treinta años, el iraquí, traductor en el ejército durante la invasión estadounidense a Irak  no lo tuvo nada fácil. Cuando se ofreció a trabajar como traductor, el joven de solo 13 años fue repudiado por estar colaborando con el enemigo, aunque todo ello lo hacía para ayudar a su familia, que había quedado en la ciudad devastada de Bagdad a causa de la guerra.

Cuando consiguió el visado en Estados Unidos, Allawi se fue a vivir a un suburbio de clase media en Houston, Texas. Allí había conseguido montar una de las mayores organizaciones de “tráfico de opioides”.  En 2017 llegó a figurar en la lista de “los 10 mejores vendedores de AlphaBay”, el mayor comercio de la dark web por aquellos años, donde se vendían todo tipo de productos ilegales.

Según han confirmado algunos medios, Allawi vendía cada semana decenas de paquetes de narcóticos ilícitos. Desde cocaína, Xanax falsificado y OxyContin de imitación. Sí, de imitación y es que las drogas que producía el joven iraquí  eran  más letales que las verdaderas ya que los ingredientes que usaba los compraba por eBay.  Ahora, Alaa Allawi, cumple  condena de 30 años en la cárcel de Estados Unidos.

Un pedido que acabó en sentencia

Como cada día, Allawi recibía pedidos de decenas de personas en su casa. Esta vez era para un joven marine de Carolina del Norte: quería oxicodona.   En este momento, Allawi, quien tenía todos los productos químicos y polvos necesarios en su ático y garaje se puso manos a la obra.  Entre los productos que conseguía a través de eBay, se encontraba el fentanilo, un opiáceo sintético procedente de China, que era hasta 50 veces más potente que la heroína.  En una ocasión le llegó a decir a uno de sus amigos que podía ordenar cualquier cosa por internet, de ahí a su éxito con el narcotráfico.

Cuando el falso OxyContin estuvo listo, uno de los trabajadores de Allawi se encargó de dejar el pedido en una oficina de correos, junto a más cajas cuyo destino eran compradores de todo el país. Lo que no sabía el joven iraquí era que,  estaba a punto de enfrentarse a una de las mayores epidemias nacionales sobre opioides en Estados Unidos. Y es que  en su trabajo como “cocinero” de drogas, Allawi introducía cantidades muy pequeñas de fentanilo, creando píldoras falsas, más adictivas e incluso letales en varias ocasiones, llegando a acabar con la vida de más de 230 mil personas desde 2017.

La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos y los agentes federales tenían como objetivo principal al joven Allawi,  tras interceptar numerosos paquetes llenos de píldoras mezcladas con fentanilo, las mismas que había estado elaborando días antes para su cliente en Carolina del Norte.

foto_detenido

Alaa Allawi cuando fue detenido.

En octubre de 2017, Allawi fue condenado a 30 años de prisión al norte de Nueva York. Se trataba del primer juicio que se producía por tráfico de fentanilo llevado a cabo mediante la “dark web” y usando como método de pago criptomonedas en el suroeste de Estados Unidos, llegando a ganar más de 15 millones de esa manera.

“Este caso ilustra muchas de las amenazas emergentes que enfrentan las fuerzas del orden. Allawi y sus co-conspiradores fabricaron y distribuyeron oxicodona mezclada con fentanilo mortal, más de 350.000 píldoras de este tipo, a personas que sufren de adicción a los opioides” expresó el fiscal tras conocerse la condena.

Un caso poco conocido, que tras más de dos años intercambiando mensajes con Allawi, el periodista Houston Benoit Morenne, consiguió conocer los detalles de la historia.

 Traductor para el ejército

Allawi era un niño de 13 años que vivía junto a su familia en un barrio de Bagdad cuando las tropas estadounidenses entraron en Irak. Su tío,  medico y colaborador con los invasores, presentó a su sobrino a un oficial, ya que el joven hablaba muy bien inglés y podría convertirse en traductor para los operativos que los norteamericanos realizaban en la ciudad. En ese momento la ciudad había quedado devastada y en su familia necesitaban dinero. Una ayuda que Allawi podría aportar si se convertía en traductor, donde iba a  ganar 1.350 dólares por mes, aunque no le resultó nada fácil, ya que no podía ser descubierto por los resistentes ya que sería  ajusticiado.

Gracias a su amistad con Daniel Robinson, uno de los soldados norteamericanos,  fumó por primera vez marihuana y en la base aérea de Rasheeb tuvo su primer contacto con un opiáceo. En ese momento, Allawi comenzaría a trapichear con esteroides a los soldados, pero no duró mucho puesto que fue descubierto y lo echaron como traductor.

 Más tarde trabajó para un  contratista privado, AGS-AECOM, con el que además de hacer su trabajo como traductor, se encargaba de proveer drogas. También aprendió a usar internet y con ello el hackeo de redes sociales, donde se convirtió en especialista, llegando a hackear contraseñas de los altos cargos de la compañía en Bagdad, aunque con tan mala suerte que lo volvieron a descubrir y fue echado de nuevo.

En 2012, tras conseguir el visado en Estados Unidos, Allawi viajó a Texas, donde permaneció varios años hasta que fue condenado a 30 años de cárcel en 2017. Se trajo consigo muchos conocimientos, pero sobre todo los dos más importantes  que le hicieron ganar millones de dólares: el narcotráfico y el hackeo dentro de la dark web, ambos determinantes para su futuro en los Estados Unidos.

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