24 de marzo de 2019
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FIN DE SEMANA

"Es imposible domesticar un animal silvestre porque identifican al humano como un competidor por el alimento", según un etólogo

La peligrosa moda de las mascotas salvajes: leones y otras especies que atacan a sus dueños

La moda de las mascotas exóticas puede tener en no pocas ocasiones resultados complicados. Hace unos días un león devoró a su dueño. Son animales peligrosos y con instinto depredador lo que les convierte en potencialmente peligrosos para los humanos. El Ministerio de Agricultura renueva anualmente su listado de especies peligrosas cuya tenencia es delito en España.

Un hombre ha muerto este martes en República Checa tras ser atacado por un león al que tenía en su propiedad en la localidad de Zdechov (este), tras lo que la Policía ha sacrificado al animal. Según las informaciones recogidas por los medios locales, el león ha matado al hombre, identificado como Michal Prasek, en el interior de la jaula que había construido para el animal en el jardín de su casa.

Prasek, de 33 años, llevó a los leones a su casa desde Eslovaquia en 2016, lo que atrajo la atención de los medios, que han indicado que no logró un permiso para mantenerlos en su vivienda.

El verano de 2018 aumentaron las tensiones en la localidad después de que un ciclista chocara con la leona cuando Prasek la sacó a pasear por Zdechov atada con una correa.
"Su presencia y el cuidado no autorizado (de los leones) era un problema (...) Hemos tenido problemas en Zdechov desde agosto de 2016. Hemos peleado con él para intentar resolver la situación de alguna forma", ha lamentado. "Él (Prasek) fue a buscar la tragedia", explicó en la prensa un político local.

No es el único caso en el que ha ocurrido una desgracia por la moda de tener una mascota exótica. En Astorga (León) en 2010, una mujer ‘adoptó’ un corzo recién nacido. Unos años más tarde, cuando el animal ya había alcanzado su madurez biológica, estando en época de berrea, ensartó con una de sus defensas a la mujer que murió unos meses después a raíz de una complicada infección en la herida provocada por su mascota.

Corzo. 

Un caso más reciente ocurrió en enero de 2018,  un joven de 22 años ingresó en el Hospital de La Paz tras sufrir la mordedura de una serpiente de cascabel (diamantina) en el parque de Rodríguez Sahagún, en el madrileño barrio de Tetuán. Tras la investigación, la policía descubrió que el dueño del peligroso reptil era la propia víctima, pero que no quería confesarlo porque, a pesar del ataque sufrido, quería seguir teniendo a su mascota.

El marco legal

En España, existe un catálogo de especies exóticas prohibidas por ser consideradas invasoras. En él, figuran desde algas hasta reptiles, pasando por otras especies como anfibios, aves o crustáceos. En la página web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente explican que una especie invasora es «aquella que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética». Esta definición es que la que ofrece la Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Animales como el sapo común asiático, propio de climas tropicales y subtropicales, o el mapache, ponen en peligro a especies autóctonas al intentar adaptarse a las características de nuestra zona geográfica.

La moda de los animales exóticos es variable. Hay temporadas en las que es más tendencia comprarse un peligroso reptil y otras un insecto que puede llegar a transmitir enfermedades a las que el sistema de salud español no está acostumbrado a combatir. ¿Qué hace que alguien se arriesgue tanto? ¿La obsesión por estar a la moda? ¿Por llamar la atención? “Creo que son ejemplos de inconsciencia y de frivolidad” explica un etólogo a Elcierredigital.com. “Hay animales que son salvajes y otros domésticos. Lo que marca la diferencia entre unos y otros son los caracteres adquiridos a lo largo de generaciones conviviendo con los humanos. Así se producen mutaciones como el desarrollo del pelo más largo y la disminución de las defensas, porque identifican al humano en lo alto de la escala y como su protector y además tampoco su dieta es competitiva con la del hombre, sino que la complementan” apunta. “Es imposible domesticar un animal salvaje. Hay especies que no son domésticas porque identifican al humano como un competidor para el alimento con lo cual por mucho que digan cuatro absurdas que si tratas a un tigre como un gatito no hay peligro, sí lo hay. Un tigre nunca va a ser un gato. Cuando leo noticias como la que me comentáis pienso que esto es selección natural. Si una especie convive con un depredador de la misma asume un riesgo. La imbecilidad tiene castigos duros, a veces”, puntualiza.

Una moda que entraña varios peligros a cambio de presumir de exotismo en las redes sociales y que, en un mundo donde las fronteras cada vez son más difusas, es fácil caer en la trampa del exotismo sin reparar en las consecuencias y sin que las autoridades se enteren, en muchas ocasiones, hasta que no ha ocurrido una desgracia.

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