21 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

CÓMO REBAJAR LA FACTURA DE LA COMPRA EN LOS PRÓXIMOS MESES TAN CONVULSOS

La cocina de aprovechamiento: Consejos para no desperdiciar en tiempos de crisis la comida que te sobra en la nevera

Pollo
Pollo
La cocina de aprovechamiento no es solamente sacar el máximo partido a los alimentos y reutilizar las “sobras” para hacer nuevos platos, sino también no malgastar los recursos que tenemos, y no tirar ni desperdiciar alimentos, para ello debemos tener presente unas simples reglas que debemos aplicar a nuestro día a día, tanto a la hora de comprar, como de ordenar y guardar los alimentos y también, por supuesto, a la hora de cocinar. Aquí van algunos consejos.

Planificar el menú semanalmente: Calcular con sentido común cuánto se va a consumir en el desayuno, comida y cena durante toda la semana. Ajustar la compra al menú y reaprovechar productos y elaboraciones. Además ello va a contribuir a que comamos de una forma más equilibrada, a consumir productos de temporada y nos va a permitir organizarnos para cocinar algunos platos de más, y utilizar las “sobras” para otros platos de esa misma semana.

Revisar periódicamente los alimentos: Comprobar la comida que se tiene en el frigorífico, congelador y en la despensa, para ir utilizando la que antes vaya a caducar o estropearse. 

Colocar los alimentos para consumirlos adecuadamente, para los productos perecederos, seguir el sistema FIFO (“Primero en entrar, primero en salir”) para las carnes y pescados frescos, consumirlos rápidamente y no almacenarlos en la nevera, que al final se ponen malos. Por su parte, para los no perecederos, usar el sistema LIFO (“Último en entrar, primero en salir”) Para conservas, pastas, etc colocar en el fondo del armario las que caduquen más tarde y al principio las que caduquen antes. 

Hacer una lista: A la hora de comprar, anotar los productos que se necesitan y ceñirse a esa lista, tardará menos en hacer la compra, y ganarás en organización a la hora de realizar cualquier menú. Es preferible también no caer en la tentación de las ofertas ni de productos basura. Si vas al súper sin saber lo que necesitas, terminarás con la cesta llena de productos que no te valen para nada, y siempre te faltará algo cuando decidas preparar una receta determinada. Un consejo: evita hacer la lista con el estómago vacío.

Ir a comprar con más frecuencia: Compra sólo lo que necesites. Para que sea más sostenible, lo recomendable es hacer compras más pequeñas y así asegurarse que se consumirá. Aunque, tal y como está la situación actual, mejor tener la despensa llena de conservas, legumbres, arroz, pasta y harina, todo debidamente colocado.

Evitar el excedente: Las nuevas tecnologías están para favorecer el aprovechamiento y no desperdiciar tanta comida. Un ejemplo son las apps contra el desperdicio de comida, que ayuda a darle una segunda vida a todo aquello que se va a tirar en los comercios por un precio más económico o donarlo a bancos de alimentos.

Sobras de comida.

Saber interpretar el etiquetado: Es imprescindible conocer la diferencia entre fecha de caducidad (día o mes a partir del cual no se puede consumir un alimento) y fecha de consumo preferente (aunque puede disminuir su calidad, sigue siendo comestible). 

Conservar los productos adecuadamente: Los alimentos deben ser almacenados entre 1 y 5°C para una máxima frescura y longevidad. Hay que comprobar que la nevera o el congelador cierre bien.

Servirse con racionalidad: En el momento de las comidas, lo más conveniente es no ‘comer con los ojos’, no te preocupes, si sobra algo, siempre podrás aprovecharlo.

Guardar las sobras que no se vayan a comer: Se pueden enfriar y almacenar en la nevera para consumirlo otro día. Incluso cuando se va a un restaurante, no hay que tener reparo a poder llevarse en un recipiente lo que no se ha consumido.

Cocina de aprovechamiento 

Con los consejos y reglas anteriores, podrás poner en práctica, una nueva filosofía, la cocina de aprovechamiento, de forma que al preparar una receta, aprovechemos todos los recortes y partes no utilizadas de los ingredientes para realizar otras elaboraciones y no tirar a la basura alimentos que pueden servirnos perfectamente, y a la vez, con las raciones que nos sobren de los alimentos ya cocinados, aprender a darles una vuelta para configurar con ellos otras recetas totalmente nuevas y diferentes para disfrutar en familia.

El origen de esta práctica proviene de la cocina oriental, dónde es normal el consumo del producto en su totalidad y el aprovechamiento integral de los alimentos. Es una labor muy practicada por los restaurantes desde los inicios de la crisis y actualmente le están sacando el máximo provecho. 

Esta cocina en nuestro país fue muy típica durante la posguerra -nuestras abuelas lo saben muy bien, la mayoría de las recetas tradicionales son de aprovechamiento (cocido, croquetas, migas, atascaburras...)- , pero lo cierto es que, constituye un hábito de respeto hacia el medio ambiente, el control de nuestra economía y a los productos gastronómicos. 

Cualquiera puede realizar cocina de aprovechamiento: ¿te sobraron verduras, peladuras de frutas, cáscaras de marisco, carne a la parrilla? Antes de tirar algo a la basura, recuerda que puedes aprovecharlo en cualquier otra elaboración o innovar, y crear nuevas recetas. 

A continuación voy a compartir algunas ideas que puedes aplicar, únicamente tienes que cambiar el “chip” a la hora de cocinar: “no se tira nada, todo lo puedes aprovechar”. 

Cáscara de limón o naranja: Lava, ralla y guárdala en un taper en el frigorífico, aunque se seque no perderá el aroma, o en una bolsita hermética en el congelador, y tendrás un polvo para aromatizar tus platos o bebidas, por ejemplo el té.

Trozos de verdura: Se pueden elaborar ricos y saludables caldos, cremas o añadir a cualquier sofrito.  Lo verde del puerro nunca se tira, se lava bien y lo puedes utilizar para caldos o si lo cortas finamente para salteados al wok en unos tallarines o arroz tres delicias. Todos los tallos o partes duras y feas de las verduras por lo general se pueden usar para caldos.

Piezas de marisco: las cáscaras y cabezas de gambas y langostinos, o de cualquier marisco es un crimen tirarlas a la basura, úsalas para una salsa americana o frielas en una sartén con un poco de aceite y sal, hasta que queden bien doradas y añade agua, obtendrás un buen caldo para cualquier arroz o sopa de pescado. Lo mismo con las cabezas y espinas del pescado.

Restos de marisco.

Pollo o Carne: La diferencia entre una pastilla con sabor a caldo de pollo y un caldo de pollo es abismal, los expertos recomiendan que siempre que puedas te prepares tu propio caldo. Y si te ha sobrado carne, puedes hacer unas croquetas o desmenuzar la carne para utilizar como relleno o añadir a un arroz, pasta o ensalada.

Cáscaras de frutas: Con miel o un poco de azúcar puedes hacer mermeladas sin conservantes caseras.

Restos de quesos: Utilízalos para hacer salsas, ensaladas y pizzas, o también puedes añadirlos a cualquier pasta o guiso al horno para gratinar.

Arroz cocido: Existe una receta italiana llamada "arancinis" que consiste en bolitas de arroz rellenas con otros ingredientes, queda muy bien como aperitivo o entrante. Estas bolitas son como unas croquetas en las que dentro del arroz tienen salsa boloñesa y queso mozzarella. También podemos utilizarlo para hacer albóndigas.

Pan: Con un poco de aceite de oliva, o mantequilla, y orégano, puedes hacer unas crujientes tostadas o unas migas manchegas. Si el pan está muy duro, puedes utilizarlo para rallar o hacer torrijas.

Legumbres: Podemos aprovecharlas para ensaladas y hummus. Las lentejas si vemos que nos va a sobrar solo un plato y somos 2 o 3 se pueden hacer unas lentejas con arroz, tan solo potenciando más su sabor con un sofrito y añadiendo más agua para cocer el arroz con ellas.

Las elaboraciones más agradecidas de la cocina de aprovechamiento son los bocadillos, hamburguesas, fajitas, croquetas, lasañas, canelones, empanadas, arroces, pastas y ensaladas. Con el aprovechamiento puedes innovar mucho en sofritos, salsas y rellenos.

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