25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Situado frente al Parque del Retiro en la capital de España conseguir mesa en este local propiedad del hijo del cineasta es toda una experiencia

Restaurante Berlanga, arroces de autor en Madrid, puntuación: 6/10

Restaurante Berlanga.
Restaurante Berlanga.
Que Madrid es ciudad donde el arroz se convierte en uno de los platos estrella de miles de personas está claro. Levante siempre ha tenido su mejor sucursal en la capital de España a través de memorables mesas, donde se ha interpretado, de manera soberbia, el recetario arrocero en todas sus variantes. Hoy nuestro crítico gastronómico Nacho López analiza el restaurante de moda de arroces 'Berlanga' situado frente al madrileño Parque del Retiro y propiedad del hijo del inolvidable cineasta.

Recuerdo con especial agrado aquel elegante St. James de la calle Juan Bravo (nada que ver con el de ahora) donde al calor de sus famosas paellas te podías encontrar con modelos internacionales como Claudia Schiffer ó Naomi Campbell, los arroces de Portobello en Rosario Pino, siempre lleno de turistas y famoseo, el impenitente Samm de la familia Asunción, que todavía sigue en el candelero en el barrio de Chamartín después de 40 años, el rústico pero honrado Segis, la familiar Albufera en los bajos del Meliá Castilla, el murciano Caldero de la calle Huertas y como no, un templo como Casa Benigna del alicantino Norberto Jorge, para mí, uno de los mejores de la ciudad.

Tras la apertura del Berlanga, en su pequeño local del barrio de Retiro, el panorama arrocero madrileño se ha visto sacudido por esta novedad que, a pesar del paso del desierto pandémico, no ha dejado de generar el boca a boca tan imprescindible en el éxito de cualquier iniciativa culinaria.

Pocas veces había visto en los 'foodies' madrileños tanto interés por conseguir una mesa bajo los aparadores y estanterías llenas de libros del inolvidable cineasta valenciano.

Restaurante Berlanga. 

Verdaderamente ha sido una odisea conseguirla, incluso, me atrevería a decir, mantener la reserva, pues han sido más que numerosas las llamadas, mensajes, recomendaciones, etc., que he recibido por parte del establecimiento antes del esperado día de mi cita.

Una experiencia un tanto atosigante, impropia de los restaurantes capitalinos.

En ese clima de expectación llegó el día y allí aparecimos, por supuesto puntuales y algo nerviosos, pues pierdes la reserva si te retrasas quince minutos y ya se sabe que en ese barrio lo de aparcar estresa un poco.

La carta ya era conocida por todos, pues el restaurante te indica la necesidad de elegir el tipo de arroz con carácter previo (según instrucciones, dos horas antes como mínimo) si quieres probar alguna de las sugerencias que este levantino te ofrece. Entre ellas: paella de bacalao, coliflor y cebolla, paella valenciana, paella de verduras, arroz del Señoret y paella de salmonetes y ajos tiernos. Si el estrés no te lo permite o son varios los comensales, como fue nuestro caso, Berlanga te ofrece sin encargo previo el arroz a banda, el de espinacas y gambón, arroz de secreto, tocino y pimientos verdes o la que fue nuestra opción, la paella de puerros y rape.

Paella de puerros y rape. 

La verdad es que, ante tanta expectación y posibilidades, uno llega un tanto confuso a la hora de elegir.

En sus arroces emplea variedades autóctonas del Parque Natural de la Albufera valenciana, como Sendra y Albufera, ideales para este tipo de cocina.

El fondo del arroz es suave, a base de pescado de roca del mediterráneo, y la cocción del grano diría que notable, propia de una elaboración lenta y cuidada, sin asorratamientos inútiles.

Sin embargo, tal era la expectación generada los días previos que el resultado final se me antojó por debajo de lo esperado. Me pareció un buen arroz, quizás suave en exceso, sí con la melosidad que le otorgaba el puerro bien desmenuzado, pero con cachetes de rape de poca consistencia y textura demasiado cocida que minimizaban el carácter de la paella.

Como entradas disfrutamos de un fantástico esgarrat de bacalao, berenjena, cebolla y pimiento rojo, pura delicia valenciana, así como unas correctas rabas de calamar de potera acompañadas de un untuoso alioli, que hizo las delicias de los comensales.

Rabas de calamar. 

En los postres, nos decantamos por una torrija brioche acompañada de helado que, la verdad, nos dejó indiferente.

Torrija brioche.

La carta de vinos es muy escasa y con poca historia, sin embargo, el pan resultó delicioso.

El servicio, joven y dispuesto, pero poco ortodoxo en el emplatado del arroz.

La carta ofrece platos distintos de una arrocería clásica y será motivo de mi segunda visita, esta vez pensando en ir relajado a la búsqueda de la verdadera dimensión que seguro atesora este establecimiento.

RESTAURANTE BERLANGA

C/ Avenida Menéndez Pelayo 41. Madrid 28009

Tfno.: 913916886

www.restauranteberlanga.com

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