25 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Un estudio realizado por Conservation Biology destaca la matanza indiscriminada de estos animales en Centroamérica, Sudamérica y África

Se dispara la caza furtiva de grandes felinos como jaguares, tigres y ocelotes

El comercio de grandes felinos en estos países parece estar en aumento, al mismo tiempo que los felinos se encuentran en peligro de extinción ya que han perdido su hábitat natural por el abuso de caza de estos animales.

En mayo de 2019, apareció un cadáver de jaguar sin cabeza en un basurero en el sur de Belice. Aquella muerte ocasionó la indignación de las autoridades, ciudadanos y empresas, por lo que ofrecieron una recompensa de 8.000 dólares por información que conduzca al arresto del asesino del jaguar.

Más que un problema nacional, el asesinato en Belice daba a entender el posible aumento en la caza furtiva de jaguares en todo el rango de la especie, desde México hasta Argentina. 

Comercio ilegal con China

Pauline Verheij, especialista en atentados contra la vida silvestre que ha investigado el comercio del jaguar en Surinam y Bolivia en los últimos años, ha advertido que el comercio de jaguares está en aumento y ha llevado al felino a estar en la lista de los animales en peligro de extinción.

No obstante, Verheij junto a otros colegas expertos en el tema han encontrado pruebas que confirman la relación de los jaguares y China. Precisamente, en Bolivia las autoridades interceptaron paquetes con destino a China que contenían cientos de colmillos de jaguar, que se convierten en joyas. Sin embargo, la evidencia que vincula estas observaciones nunca ha sido seguida o en ocasiones se han convertido en anécdotas.

                                                  Caninos de jaguar fueron confiscados en ruta a China desde Bolivia en 2014

 Un estudio publicado por Conservation Biology, expone una descripción completa sobre el comercio ilegal que reúne datos de las regiones de Centroamérica y Sudamérica. Los resultados confirman que las ventas de partes del cuerpo del jaguar han aumentado en toda la región, y que la inversión privada de China está significativamente relacionada con el tráfico de la especie.

 Thaís Morcatty, estudiante de doctorado en antropología en la Universidad Oxford Brookes, en Inglaterra, y autora principal del estudio explicó: “Por primera vez, tenemos una visión general de lo que está ocurriendo en Centroamérica y América del Sur con respecto al comercio de partes del cuerpo del jaguar”.

Las investigaciones confirmaron que los patrones de caza furtiva observados en el sudeste asiático y en África, en los que la presencia de empresas de China que trabajan en proyectos de desarrollo, coincidía con un aumento en el comercio legal e ilegal de vida silvestre, incluidos los grandes felinos.

Publicación oficial de Conservation Biology, vía Twitter

Para calcular en qué medida ha crecido realmente el problema, Morcatty y los expertos hicieron una búsqueda de noticias, informes técnicos y registros policiales en los 19 países de América Central y del Sur desde 2012 a 2018, para descubrir menciones de confiscación de cuerpos o partes de grandes felinos. Durante la investigación hallaron registros de 489 incidentes de incautación que representan aproximadamente mil grandes felinos, principalmente jaguares, pero también pumas y ocelotes. Calcularon que solo en cinco años, el número de jaguares incautados aumentó 200 veces.

  Pieles de jaguares, ocelotes y caimanes cazados furtivamente en Brasil

 Mientras, Brasil representó la mayor proporción de casos, seguido por Bolivia, Colombia, Perú y Surinam. La mayoría de los registros de retenciones no indicaban el destino final o el comprador previsto, pero Morcatty pudo vincular oficialmente el 34 por ciento con China.Esto se debe a que las incautaciones relacionadas con China contenían 13 veces el número de partes de jaguar, a diferencia de aquellas destinadas al mercado interno.
 
También analizaron los datos de incautación para identificar los factores que probablemente impulsen el comercio. Según el estudio, mientras más jaguares presentes en un país, mayor será la cantidad de tráfico de jaguares. De igual forma, descubrieron que en estos países la corrupción y la pobreza están significativamente asociadas con el comercio ilegal.

 

Después de la corrupción, la segunda variable más importante es la dirección de la inversión privada china, que se ha multiplicado por diez en Centroamérica y Sudamérica durante la última década, principalmente en energía, minería e infraestructura.

Un estudio publicado en marzo encontró que la expansión agrícola en la Amazonia incrementó la caza furtiva del jaguar.  Las compañías chinas están asociadas a dicho desarrollo y aumenta las probabilidades de que entren en el comercio los animales cazados ilegalmente.

Cabe destacar que China es un gran consumidor de otras especies de grandes felinos, especialmente tigres, que durante mucho tiempo han sido buscados por sus huesos y partes utilizadas en la medicina tradicional.

Incluso, los dientes y las garras de tigre han aparecido a la venta como joyas. Sin embargo, las poblaciones de tigres se han reducido a menos de los 4.000 animales que quedan en la naturaleza, por esto los comerciantes buscaron nuevas fuentes para sustituirlo y optaron por los jaguares.

Es importante mencionar que los jaguares siempre han llamado la atención para estos negocios ilícitos ya que, durante el siglo XX, la caza de su pelaje hizo que la especie casi desapareciera. Estados Unidos fue responsable de la mayor parte del comercio del jaguar, importando más de 23.000 pieles de jaguar solo en 1968 y 1969. 

Sin embargo, los jaguares han vuelto a resurgir lentamente, hoy día se estima que existen unos 60.000 a 170.000 en todo el mundo.

Una dinámica similar ya se está desarrollando en el sur de África. En Sudáfrica, el comercio legal de esqueletos de leones criados en cautiverio exportados a China puede haber creado un nuevo mercado para productos de leones cazados de manera ilegal.

La pandemia impulsa la caza furtiva

En regiones de Asia y África la caza ilegal de animales se ha visto en aumento durante la pandemia del coronavirus. Esto se debe a que debido a la pandemia muchas personas han perdido sus empleos y han tenido que recurrir a la fauna salvaje para ganar dinero y sustentar a sus familias.

En India desde que comenzó la cuarentena, al menos cuatro tigres, seis leopardos y un rinoceronte han muerto a manos de furtivos, según Wildlife Protection Society of India. Sin embargo, hubo otras víctimas de la caza ilegal: Gacelas en zonas de pasto, ardillas gigantes en bosques, jabalíes y aves como pavos reales y calamones.

 

 

Publicación de Wildlife Protection Society of India

 Grupos de conservación naturalista han pedido que los Gobiernos tomen medidas para evitar futuras pandemias ya que hay sospechas de que el comercio de fauna silvestre con China tenga relación con el coronavirus. Propusieron la prohibición global a la venta comercial de mamíferos y aves salvajes destinadas a consumo humano.

 

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