23 de enero de 2022
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FIN DE SEMANA

Las grandes pérdidas ocasionadas han provocado un agrio debate entre los dos colectivos por la conservación del segundo río más caudaloso del país

Enfrentamiento entre agricultores y ecologistas por la limpieza del río Ebro ante las graves inundaciones sufridas

/ Tudela
Las inundaciones que sufrieron hace unos días varias localidades navarras por el desbordamiento del Ebro y de uno de sus afluentes (el río Arga), ha provocado una guerra abierta entre agricultores y ecologistas por la limpieza del segundo río más largo y caudaloso del Estado.

Navarra sufrió hace unos días las inundaciones más graves del siglo XXI, que provocaron dos muertos e innumerables daños materiales. El Ebro anegó varias calles de San Adrián y Tudela; su afluente el Arga provocó imágenes inauditas en Pamplona, Burlada o Peralta, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tuvo que acercarse a la Ribera navarra para anunciar en Buñuel que el Gobierno estatal iba a declarar zona de desastre natural todos los municipios afectados por la riada.

La borrasca Barra provocó lluvias intensas que, unidas al deshielo de las nieves, sembraron el caos en Navarra y provocaron unas pérdidas materiales, solo en Tudela, cuantificadas en más de dos millones de euros.

Las inundaciones también provocaron el caos en el agro: el Gobierno foral asegura que el agua ha dañado 10.000 hectáreas netas en tierras de cultivo y cultivos permanentes, con la mayor afección en los cultivos de brócoli (3.400 hectáreas) y coliflor (1.100 hectáreas).

Los trastos a la cabeza

El Ejecutivo de Pedro Sánchez no ejecutó en 2018 una partida de 8 millones de euros que el PP había aprobado para limpiar el Ebro. Y este argumento, frágil porque Mariano Rajoy hizo poco o nada por la limpieza del segundo río más largo y caudaloso del Estado, ha provocado que voces conservadoras salgan a cargar contra la gubernamental Confederación Hidrográfica de Ebro (CHE), muy celosa de cualquier intervención ajena.

Los agricultores de la zona han desplegado su discurso contra los ecologistas porque dicen que no dejan limpiar los ríos para proteger a la flora y fauna del Ebro. Félix Bariáin, líder del sindicato agrícola navarro UAGN, ha cargado contra la CHE.

Y varios prebostes de UPN han hecho lo propio: uno de ellos ha sido el polémico alcalde de Tudela, Alejandro Toquero. También ha hecho lo propio el senador Alberto Catalán, que ha presentado una enmienda de 12 millones de euros en la Cámara Alta para limpiar el Ebro.

Tudela inundada hace unos días. 

Catalán protestó por "la soberbia con la que actúa la Confederación Hidrográfica del Ebro que, ante estas situaciones, no asume ninguna responsabilidad. Su prepotencia le lleva a ser capaz de no ejecutar una partida de 7 millones de euros que UPN incluyó en los Presupuestos de 2018 con la justificación de que no había tiempo ni proyectos. Es muy fácil y cómodo legislar y gestionar los ríos desde un despacho en Madrid, Zaragoza o Pamplona y luego, cuando vienen los daños y los perjuicios, que los padezcan otros"

El senador ribero reconoce que "no será la única medida que haya que adoptar ni tampoco será la definitiva, pero contribuirá, junto con otras, a minimizar los daños que se pudieran generar ante los desbordamientos".

Y asegura que "la CHE, responsable del estado de los cauces de los ríos, no atiende la reivindicación de los vecinos que conviven y conocen la realidad de los ríos. De ahí que la enmienda de UPN, que va en la línea de lo defendido por los regionalistas desde hace años, haya sido presentada antes de las inundaciones".

Otras voces han cargado contra algunas teorías ecologistas que dicen que este tipo de inundaciones se deben al cambio climático: el investigador del CISC Gerardo Benito quitaba valor a esta teoría en El Mundo.

Dudas sobre la limpieza del Ebro

Fuentes de organizaciones ecologistas aseguran a este medio que "la derecha y los agricultores olvidan que hace décadas se limpiaba el Ebro con total impunidad y las riadas provocaban dramas incluso superiores".

El prestigioso asesor medioambiental Julen Rekondo recuerda que "los ríos, cuando tienen vegetación, no están sucios, tienen lo que tienen que tener para ser ríos y crear distintos hábitats. La vegetación de ribera es primordial para el mantenimiento de la calidad ecológica del río".

"Un río está sucio cuando contaminamos sus aguas con desechos, cuando depositamos escombros y numerosos residuos, echando basuras de todo tipo y utilizando el río como un auténtico vertedero. Esto sí es un río sucio que debe ser limpiado. Una correcta gestión del espacio fluvial debe favorecer siempre la existencia de vegetación en el río", añade.

Rekondo explica que "cuando las riberas están cubiertas de vegetación, las aguas del río erosionan más el lecho que las orillas y el cauce es más estable, reduciéndose también el riesgo de desbordamientos en ese tramo. Cuando se producen desbordamientos del río, hay que decir que la vegetación de ribera contribuye a disminuir la velocidad y la fuerza de la corriente y a retener los sedimentos y los sólidos de mayor tamaño".

Alfredo Ollero, profesor titular de Geografía y Ordenación del Territorio en la Universidad de Zaragoza, dice que cuando algunos piden "limpiar un río" no pretenden "liberarlo de basuras, sino eliminar sedimentos, vegetación viva y madera muerta, es decir, elementos naturales del propio río. Se demanda, en definitiva, agrandar la sección del cauce y reducir su rugosidad para que el agua circule en mayor volumen sin desbordarse y a mayor velocidad".

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