18 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Según expertos, es el grupo de animales más longevo del medio terrestre y su introducción en la dieta traería beneficios nutricionales y ambientales

El hábito de comer insectos: La 'entomofagia' se convierte en alternativa de la alimentación futura

Insectos comestibles.
Insectos comestibles.
La entomofagia, es decir, el hábito de consumir insectos, es todavía un tema tabú a día de hoy. Los insectos pueden tener un fuerte impacto en la alimentación del futuro puesto que presentan una gran variedad de beneficios, tanto nutricionales como ambientales, ya que destacan principalmente por su elevado contenido en proteínas de gran calidad, en calcio y fibra.

Los insectos son uno de los grupos animales más longevo del medio terrestre. Desde hace miles de  millones de años se han consagrado como uno de los organismos más dominantes en relación al número de especies y biomasa de los ecosistemas terrestres del planeta. Además, históricamente han aportado una gran variedad de utilidades al ser humano, aparte de servir como alimento se han usado para ropa, medicina, o mutación de desechos orgánicos. Pero sobre todo, ejercen una función crucial en la polinización de las cosechas.

Los insectos son consumidos por seres humanos de todas las razas, creencias, edades o sexos en una multitud de formas diferentes. En el mundo culinario, para muchas personas es algo completamente gourmet y vanguardista, una delicatesen  gastronómica que fusiona una nueva forma de entender la vida y la alimentación. En cambio, para otras es algo completamente extravagante e insólito, que jamás llegarían a planteárselo siquiera como una opción en su dieta.

Insectos comestibles.

En muchas culturas del mundo, los insectos se consideran un alimento milenario cuyas proteínas tienen un valor nutricional equiparable al que nos aporta el pollo, cerdo o el pescado y superior al de otros animales

Algunos expertos, como nutricionistas o biólogos, proponen este consumo como alternativa a la proteína tradicional ya que pueden aportar, junto con el consumo de legumbres y verduras, una alimentación equilibrada y sana.

Los insectos, beneficiosos para la biodiversidad y la nutrición humana

Usar insectos para la alimentación es favorable para el medio ambiente ya que los insectos generan 100 veces menos metano, necesitan 2.000 veces menos agua, 13 veces menos espacio y 12 veces menos alimento que las necesidades de la producción de carne en la industria alimenticia.

Los grillos son los insectos más interesantes en relación a su valor nutricional ya que, según informan los científicos, contienen hasta dos veces más proteínas que la carne, 1,6 más calcio que la leche, 2 veces más hierro que la espinaca y 7 veces más vitamina B12 que el salmón, siendo una mejor fuente de alimento que los productos habituales que introducimos en nuestra dieta.

En España, recientemente, el Ministerio de Consumo ha aprobado como aptos para el consumo humano los grillos, saltamontes, larvas de escarabajo y polvo de gusano, siguiendo los reglamentos de ejecución de la Comisión Europea.

La Comisión Europea autoriza comercializar grillos como alimento

Grillos para el consumo humano.

Los insectos, como cualquier nuevo alimento, son sometidos a una evaluación de riesgo llevada a cabo de manera centralizada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la que lleva a cabo la evaluación de los estudios realizados por las entidades alimentarias de los nuevos alimentos, donde se incluyen los insectos, susceptibles de ser autorizados en el marco del Reglamento UE sobre los Nuevos Alimentos, según informa la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), organismo estatal adscrito al Ministerio de Consumo.

La demanda de ciertas especies de insectos comestibles, como los grillos, con unas particularidades tan sumamente características y únicas, obedece a un nicho muy concreto y a un mercado donde el potencial de diversas especies ha provocado la creación de una red de comercialización globalizada.

Por otro lado, según la ONU para dentro de tan sólo dos años, en 2025, el planeta estará superpoblado, con 10.000 millones de habitantes en todo el mundo, y la obtención de bienes escasos como el agua potable o la carne provocará una gran crisis mundial.

La alimentación, ligada a la supervivencia del ser humano, juega un papel crucial. Hay que establecer nuevos paradigmas biológicos, ya que los recursos naturales tienen actualmente un enorme valor estratégico, económico, cultural y social en todo el mundo y constituyen la clave de la subsistencia humana

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