27 de enero de 2021
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FIN DE SEMANA

Durante 2019 las incineraciones en España llegaron al 44,54% y las previsiones del sector apuntan a un crecimiento del 60% en 2025

Nueva moda: El bosque ecológico donde depositar las cenizas de los difuntos de forma legal

Campo de lavanda en Recordarium / Foto: recordarium.com
Campo de lavanda en Recordarium / Foto: recordarium.com
Las nuevas tendencias en el sector funerario español, cada vez más orientadas a la cremación, han derivado en iniciativas como la de Recordarium. Se trata de un bosque toledano de 10 hectáreas donde se pueden enterrar y esparcir las cenizas de los difuntos de forma respetuosa con el medio ambiente y de acuerdo con la legalidad vigente. Además, ofrece a sus clientes la posibilidad de organizar ceremonias de despedida a su gusto.

Durante el último medio siglo, la sociedad española ha experimentado cambios trascendentales a todos los niveles. En la esfera social, los grandes valores que regían a la población, ligados indisolublemente a los preceptos de la religión cristiana, no son una excepción, y la misma concepción de los ritos y ceremonias aparejados a la muerte ha sido modificada, al menos parcialmente.

A lo largo de estos días, en los que se acerca la festividad del Día de Todos los Santos, se puede comprobar que el abanico de opciones que tenemos para dar el último adiós a nuestros seres queridos se ha diversificado notablemente. En este sentido, destacan propuestas novedosas como Recordarium.

Se trata de un bosque habilitado para enterrar o esparcir las cenizas de los difuntos que permite a sus seres queridos, una vez han adquirido el llamado Derecho de Uso del Jardín del Recuerdo, plantar los restos mortales de los fallecidos en árboles y plantas como encinas, olivos y viñas en diversas ubicaciones, o depositar las cenizas en una campiña o lago.

La campiña de Recordarium / Foto: recordarium.com

Este entorno natural, que tiene una extensión de 10 hectáreas, se sitúa a apenas media hora de Madrid. En concreto, en Méntrida (Toledo). Una de sus grandes ventajas es que ofrece a sus clientes la posibilidad de esparcir las cenizas de sus seres queridos de forma ecológica pues, tal como se expone en su web oficial, “las cenizas se biodegradan en la tierra y sirven de abono para los árboles, de modo que en cada árbol pervive el recuerdo positivo y se completa el ciclo de la vida”.

Los precios de este servicio fluctúan en función de lo que se demande. Para esparcir cenizas, varían entre los 200 euros que cuesta arrojarlas al agua o la campiña hasta los 500 que valdría hacer lo mismo en el espectacular viñedo que hay en el bosque. Si lo que se busca es enterrar las cenizas, la diversidad en el coste es aún mayor, puesto que hay enclaves que valen 200 euros, como las adelfas, y otros, como los grandes ejemplares de encina, que superan los 8.000 euros.

En cualquier caso, el compromiso de Recordarium con el medio ambiente es manifiesto desde la propia construcción del pequeño edificio de una sola planta que hay en el bosque, sin cimentación ni hormigón, con paneles fotovoltaicos y térmicos para gestionar el consumo de energía y con un sistema de calefacción y refrigeración por aerotermia con suelos radiantes que, por si fuera poco, se mimetiza con el ambiente con el objetivo de no contaminar visualmente el paisaje.

Bosque de Recordarium / Foto: recordarium.com

Este “bosque del recuerdo” no solo brinda servicios para enterrar o esparcir las cenizas de los difuntos de forma respetuosa con la naturaleza. También cuenta con profesionales que organizan ceremonias a gusto de sus clientes.

Estas abarcan total libertad de creencias y confesiones religiosas. Entre otras posibilidades, pueden incluir ritos concretos o música a elección de los seres queridos de los difuntos. Además, Recordarium dispone de medios para emitirlas en directo para aquellos que no puedan asistir presencialmente.

Otro aspecto interesante de esta iniciativa tiene que ver con su vertiente legal. Y es que Recordarium es uno de los “lugares autorizados” por la Ley de Sanidad Mortuoria para llevar a término la dispersión de cenizas, un proceso que no puede realizarse de forma aleatoria y que se gestiona, de acuerdo con esta disposición, según “lo dispuesto en las correspondientes ordenanzas municipales o en la normativa de la Comunidad Autónoma correspondiente”.

Nueva tendencia en el sector funerario

La nueva realidad funeraria de España, ejemplificada en iniciativas como la de Recordarium, queda perfectamente reflejada a través de los datos aportados por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef). Este organismo, en un informe que abarcaba datos de 2019 y del primer semestre de 2020, radiografió el ámbito funerario de nuestro país.

De acuerdo con el documento, este sector se compone de 1.100 empresas públicas y privadas que dan empleo a 12.000 trabajadores. Las ceremonias religiosas siguen siendo la opción más requerida por los familiares de los difuntos, pues suponen un 82% de las despedidas frente a quienes optan por la vía laica, un 18%.

No obstante, la incineración es, sin lugar a duda, una tendencia al alza. España es el país europeo con más crematorios, 464. Tal como refleja el informe, las incineraciones aumentaron hasta 3,32 puntos en 2019, tendencia que se ha reforzado con la pandemia.

Durante aquel año, las incineraciones llegaron al 44,54%, mientras que las inhumaciones supusieron un 55,46%. En esta línea, las previsiones del sector contemplan un aumento de las incineraciones hasta el 60% en 2025. Si se cumplen estas cavilaciones, se augura un notable éxito para iniciativas como la planteada por  Recordarium, que se amolda perfectamente a las necesidades de los nuevos tiempos.

Y es que, como ya informó elcierredigital.com, los ecofunerales son cada vez más demandados en España tras haber arrasado en lugares como Estados Unidos, Canadá o el Reino Unido. De hecho, son varias las funerarias españolas que, como Recordarium, ya ofrecen esta clase de despedida y disponen de certificados ambientales que refrendan su trabajo. Queda ver cómo evoluciona el negocio funerario en los años venideros. 

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