28 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La multinacional danesa planea cerrar también las plantas de Lugo y Ciudad Real y llevar su producción a Europa

Multitudinaria manifestación en la eólica Vestas contra el despido de 600 trabajadores, que van al paro por la política gubernamental

En este último mes la compañía multinacional Vestas, dedicada a la fabricación de aerogeneradores, está siendo noticia por el cierre de la planta en Villadangos del Páramo (León). En el día de ayer fueron los trabajadores que, presumiblemente van a perder su empleo con el probable cierre de la planta, quienes se manifestaron. Esta medida ha sido respaldada tanto por los principales partidos políticos como por los sindicatos.

Se trata de la última medida de presión organizada contra la salida de la multinacional danesa del capital de la eólica española. El pasado 27 de agosto, Vestas anunciaba el cierre definitivo de la planta tras varios meses de negociación y de diversos conflictos laborales. La multinacional danesa ha justificado el cierre de la planta de León debido a que preveía una baja producción y ahora mira hacia otros mercados situados en el Este de Europa y Asia.

Fue el pasado mes de junio cuando saltaron todas las alarmas y cuando la compañía danesa anunciaba el cierre de sus siete líneas de producción. Desde ese preciso instante la conflictividad en la planta ha sido continua, con varias concentraciones tanto en la propia planta de León y en la sede de la compañía en la capital de España, además de producirse marchas reivindicativas, paros parciales y un encierro de los propios trabajadores. Tras estos hechos, la propia empresa despidió en el pasado mes de julio a un total de 180 trabajadores debido al movimiento de la producción. Y aunque hubo un atisbo de acuerdo con el Comité de Empresa, finalmente no se dio debido a que no se  desconvocó la huelga por parte de los trabajadores. Ese mismo mes de julio, la consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, Pilar del Olmo, se puso en contacto con la empresa danesa exigiendo una reunión además de ‘’un compromiso claro’’ de cara a un plan industrial para garantizar el futuro de la empresa, que además es ‘’muy importantes para León y la Comunidad’’.

Han pasado solo doce años desde que en julio de 2006 el entonces presidente de Castilla y León, Vicente Herrera, inaugurara de manera oficial la planta de Vestas que se iba a localizar en el polígono industrial de Villadangos del Páramo (León) con una inversión inicial de diez millones de euros y con capacidad para generar hasta 150 puestos de trabajo. Actualmente cuenta con algo más de 360 puestos de manera directa, pero con casi más de 300 indirectos, por lo que podían llegar a alcanzar a 2.000 personas según ha calculado el alcalde de Villadangos del Páramo, Teodoro Martínez. De hecho, el modelo estrella era el aerogenerador V90.

Según el alcalde Teodoro Martínez, ‘’la planta había crecido en producción y plantilla, apoyada también con ayudas públicas. De hecho, aunque no faltaba algún sobresalto a finales de año por la incertidumbre sobre la posible carga de trabajo para el siguiente ejercicio, los trabajadores gozaban de buenas condiciones laborales’’.

Un ERE en la empresa

Pese a la intención de la consejera Pilar del Olmo de llegar a un acuerdo con Vestas, la empresa danesa anunció el pasado 28 de agosto que había presentado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que se aplicaba a toda la plantilla, algo que no se esperaba desde la Junta de Castilla y León, ni del propio Gobierno central.

Finalmente se produjo dicha reunión en Madrid entre el Ministerio y la empresa (la Junta de Castilla y León fue vetada), pero no se llegó a un acuerdo ya que Vestas había dejado claro que iban a abandonar las instalaciones y las alternativas que planteaban a los más de 300 trabajadores era que fueran recolocados en otras plantas como las de Viveiro (Lugo), Daimiel (Ciudad Real) o en el extranjero.

Los sindicatos exigen medidas alternativas

Los propios sindicatos han considerado que, en cierto modo, la solución es la adecuada, ya que ‘’si Vestas no quiere seguir, tenemos que exigir que se busquen alternativas, inversores para mantener los puestos de trabajo en Villadangos’’. Hay que recordar que, como ya hemos dicho antes, que la empresa danesa mantenía a numerosos núcleos familiares y para muchos de los trabajadores debido a su avanzada edad, les sería muy difícil entrar en el mercado laboral en parte porque algunos de esos trabajadores que llegaron a Vestas en el año 2006 provenían del cierre de otras empresas.

A lo largo del día de hoy se mantendrá la primera reunión negociadora sobre el Expediente de Extinción, por lo que tienen un mes para llegar a un acuerdo. Sin embargo, los propios sindicatos creen que la multinacional danesa va a desplazarse fuera de España por lo que haría lo mismo con las instalaciones de Lugo y Ciudad Real.

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