25 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

La movilidad está trasformando las ciudades y la mentalidad de las personas que buscan alternativas al automóvil

Compartir o alquilar coche por horas: así funciona la tendencia que está desplazando al vehículo en propiedad

La movilidad en las ciudades está cambiando. Se transforma rápidamente. En muy pocos años, hemos visto cómo los centros urbanos, grandes o más pequeños, se llenaban de todo tipo de vehículos con ruedas disponibles para ser alquilados y compartidos. Y la aceptación está siendo tal que ya está acelerando una trasformación, la de la sociedad que disponía del coche en propiedad.

La contaminación, el cambio climatico, el espacio para aparcar, los atascos, el frenesí diario... Todo apuntaba directamente al vehículo tradicional. Al coche que consume litros y litros de combustible a diario parado en atascos, al que impiden aparcar en el centro de las ciudades, al que es utilizado para trasladar, casi a diario, a su único propietario, al que colapsa las ciudades y encima, provoca retrasos.  Estaba abocado a desaparecer. Y todavía resiste. Somos una sociedad de ideas casi fijas, nos aferramos a las tradiciones, ya sean buenas o peores, como una seña de identidad y el coche en propiedad es una de ellas.

Para los jóvenes, cumplir los 18 significaba apagar las velas y salir corriendo a la autoescuela a terminar las clases prácticas para obtener el permiso de conducir. Con un poco de suerte y unos padres pudientes, el coche estaba casi asegurado. La mayoría aspiraba al vehículo porque era sinónimo de independencia, de libertad, de autonomía y aumentaba la autoestima frente a ti mismo  y a los demás. Hoy día, las cifras indican que todo está cambiando y todavía va a hacerlo más. En muy poco tiempo han surgido numerosas alternativas para desplazarnos rápidamente por la ciudad. A las tradicionales y en casos mejoradas del trasporte público, se han unido los vehículos compartidos, vehículos de alquiler a bajo coste, los vehículos con conductor...

No solo coches, sino también bicicletas, patinetes y en breve, cualquier otro vehículo con ruedas multiplican la oferta para los ciudadanos. Según un reciente estudio de la movilidad que viene, realizado por la empresa  Europcar Mobility Group España, una de cada cuatro personas conoce ya estos sistemas de vehículos de uso alternativo. No todos lo han usado aún, un 9% aproximadamente, pero llama la atención que pese a ello, más de un 70% de personas consultadas lo consideren la solución futura a la movilidad urbana.

Para el conductor medio en España, disponer de  un coche en propiedad significa asumir un coste anual de más de 1.860 euros. Unos 155 euros al mes, resultado de sumar   gastos de combustible, seguro, mantenimiento y otros varios inevitables que surgen cuando tienes un  turismo. Una media de unos cinco euros diarios por tener coche en la puerta.  Y eso sin contar la financiación que, como ocurre casi siempre que se compra un vehículo nuevo, se suscribe con las marcas. En ese caso, el desembolso anual medio supera los 4.100 euros.

Cifras, por otra parte, que se hacen cuesta arriba si se tiene en cuenta la progresiva reducción de sueldos que vivimos desde que llegó la crisis. De hecho, la industria automovilística lo está acusando seriamente. La caída del mercado del automóvil español se intensifica, debido al retroceso de la demanda de los particulares,  afectada por la confusión respecto a la implantación del vehículo eléctrico y la desaparición de los motores tradicionales de gasolina y diésel.

 

En febrero, el sexto mes consecutivo de caída, las ventas de turismos y todoterrenos bajaron un 8,8%, porcentaje que alcanza el 11,7% en el segmento de los particulares, el auténtico barómetro de la salud del sector.  

Pero la caída también es debida al aumento del uso de los vehículos compartidos y de alquiler. Por ejemplo, el antiguo sistema de leasing y renting que utilizaban las empresas para tener siempre coches nuevos para sus directivos se ha extendido como oferta a los particulares. Existen hoy numerosas y atractivas fórmulas de alquiler de vehículo por varios años con mantenimiento, seguro y averías incluidas que permiten renovar o deshacerse del vehículo cuando no lo necesites sin sufrir la pérdida de valor que supone tenerlo en propiedad. Lo ofrecen los propios productores de vehículos como solución a la reducción de ventas.

Pero si no se  quiere  tener ni pagar vehículo cada día, el sistema de car sharing o vehículos compartidos permite utilizarlo estrictamente para el trayecto que se necesita. En este modelo de negocio están entrando a participar empresas de diverso tipo como eléctricas, petroleras conjuntamente con los fabricantes de automóviles como Seat, Renault o Kia. Y no solo en los coches, sino también en los patinetes, por ejemplo. Pero esta modalidad necesita de otro elemento indispensable, la conectividad, la digitalización que permite localizar en tiempo real el vehículo, abrirlo, ponerlo en marcha y terminar el trayecto. 

Es la conectividad, de hecho, la que posibilita estas nuevas formas de movilidad. Bicicletas, patinetes, vehículos, todos están disponibles a través del móvil y la correspondiente aplicación.

Ni siquiera los VTC vivirán por mucho tiempo, evolucionarán a otro modelo, y por supuesto, cada vez, en menos tiempo, surgirán nuevas meras de movilidad en las ciudades, incluso la aérea.

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