07 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

El objetivo es que a través de estos animales se alteren cosechas que desestabilicen economías

Estados Unidos estaría usando insectos infectados con virus para probar armas biológicas

Se estarían usando insectos para propagar el virus
Se estarían usando insectos para propagar el virus
Investigadores de la revista Science han publicado un artículo en el que plantean el último estudio llevado a cabo por el DARPA, Insect Allies, en el que se plantea el uso de insectos para propagar el virus de tal manera que afectaría a las cosechas. En dicho artículo ven el uso de insectos para propagar virus como un arma biológica

La revista Science ha publicado un estudio en el que varios especialistas en la materia muestran sus dudas sobre un proyecto de investigación que está llevando a cabo el departamento de defensa de EEUU. Este programa propone introducir alteraciones genéticas en campos que ya están cultivados, utilizando virus infecciosos que serían dispersados a través de insectos. Las características del proyecto hacen pensar a los autores del artículo sobre la intención del mismo ya que se utilizaría de una manera ofensiva convirtiéndose supuestamente en un arma biológica.

"El programa puede ser claramente percibido como un esfuerzo para desarrollar agentes biológicos con fines hostiles, lo que, de ser cierto, constituiría una violación de la Convención sobre Armas Biológicas" han asegurado los autores del artículo, Guy Reeves y Derek Caetano, ambos pertenecientes al instituto Max Planck de Biología Evolutiva; Sila Vöneky del Instituto de Derecho Internacional y Ética del Derecho y Christophe Böete, del Instituto de Ciencias de la Evolución de Montpellier.

Los científicos se refieren al programa financiado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA), Insect Allies. Este programa ha sido definido por la propia agencia como un método para luchar contra las amenazas que pueden afectar "al suministro de alimentos de los Estados Unidos, incluidos los patógenos, la sequía, las inundaciones y las heladas", pero especialmente esas que pueden ser ‘’introducidas por agentes estatales o no estatales".

No obstante los propios investigadores han asegurado que, "el conocimiento que se obtendrá de este programa parece muy limitado a la hora de mejorar la agricultura estadounidense o para responder a emergencias nacionales" y advierten que pese a que hace dos años desde que se inició el proyecto, "ha habido pocas explicaciones públicas de cómo se podrían aplicar los desarrollos derivados de la ejecución del plan a los beneficios agrícolas anunciados".

Lo realmente preocupante es la utilización de insectos

Como ya hemos dicho antes el proyecto tiene el principal objetivo de dispersar virus infecciosos modificados genéticamente que van a alterar el ADN de los cultivos en los campos. Esta práctica se conoce como ingeniería genética por transferencia horizontal y difiere de la modificación genética en que se realiza en un laboratorio de manera controlada. "Las implicaciones regulatorias, biológicas, económicas y sociales de la dispersión de estos agentes horizontales de alteración genética en los sistemas ecológicos son profundas" han advertido los investigadores.

Pero lo que ha preocupado a los científicos es el método de dispersión de este virus, ya que DARPA va a utilizar insectos como medio de distribución, en vez de utilizar métodos más tradicionales y fáciles como el de la fumigación. "Todos los beneficios hipotéticos para la agricultura podrían probablemente alcanzarse a través de la fumigación" afirman los investigadores, por lo que su opinión con respecto a los métodos que está usando la agencia refleja "una intención de desarrollar un medio de dispersión con fines ofensivos".

En el artículo se plantea un ejemplo a partir de la liberación de los insectos infectados con el virus modificado genéticamente en un campo de maíz, al que los insectos afectarían en un primer punto a las plantas que finalmente tendrían una alteración provocada, obviamente, por el virus. Con la modificación del ADN del huésped, en este caso la mazorca de maíz, podría modificar esterilidad en la propia planta de maíz, algo que provocaría la pérdida de las cosechas ya que no se volverían a producir granos.

La modificación genética para introducir este tipo de virus se puede conseguir a través de distintas técnicas que en otros proyectos se han utilizado con fines positivos, como puede ser el control de plagas, pero en este caso se estaría utilizando para limitar, en incluso extinguir en algunos casos, la producción agrícola como un arma estratégica.

Falta de información y mucha opacidad

Los elaboradores del artículo también han querido reivindicar la falta de opacidad y de información por parte de la asociación en el programa. Afirman que cualquier proyecto de este calibre debería pasar una serie de evaluaciones sobre sus implicaciones éticas, comerciales o de bioseguridad y, en este caso, no las ha habido por lo que tampoco hay resultados.

"Si esto se aceptara como la norma mundial para la financiación de proyectos que puedan llevar a cabo investigaciones potencialmente peligrosas, las prácticas y normas que han contribuido a mantener nuestro mundo libre del uso de armas biológicas devastadoras durante más de 60 años podrían verse seriamente socavadas", concluyen los investigadores.

El programa Insect Allies comenzó en el año 2016 y tiene una duración estimada de cuatro años. A día de hoy cuentan con más de 27 millones de dólares en materia de contratos de investigación que ya han sido adjudicados a varios consorcios. Las plantas que han utilizado, y que además son las plantas objetivo, son el maíz y el tomate, y las especies de insectos que se utilizarán para la propagación del virus van desde los saltamontes a las moscas blancas pasando por los pulgones.

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