25 de abril de 2019
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FIN DE SEMANA

Nueva Jersey, Virginia Occidental, Carolina del Norte, Arkansas y Connecticut, zonas también amenazadas por este diminuto invasor

La plaga que tiene atemorizada y en estado de alerta de salud pública a la población de Nueva York

Garrapata asiática de cuernos largos
Garrapata asiática de cuernos largos
No se trata de un guión de cine, es toda una realidad. La población neoyorquina está preocupada por una nueva plaga invasora potencialmente peligrosa conocida como la garrapata asiática de cuernos largos. A diferencia de otras especies locales puede clonarse en grandes cantidades y es probable que avance terreno en los próximos meses.

“La preocupación con esta garrapata es que podría transmitir patógenos humanos y hacer enfermar a las personas”, explica la investigadora Maria Diuk-Wasser, que además es profesora asociada del Departamento de Ecología, Evolución y Biología Ambiental de la Universidad de Columbia, que estudia el riesgo de enfermedades humanas y garrapatas, como así señala el Science Dailly.

Este nuevo estudio aparece en la edición de abril de la revista Emerging Infectious Diseases. Diuk-Wasser y sus compañeros están haciendo un estudio más exhaustivo de esta nueva especie y sugieren que la infestación producida en Staten Island está mucho más avanzada desde su última comprobación.

Los investigadores encontraron esta especie llamado Haemaphysalis longicornis en siete de los trece parques estudiados en 2017 y en 16 de 32 en 2018. En un parque, la densidad de las garrapatas por kilómetro cuadrado aumentó en un 1.698 por ciento entre 2017 y 2018, por lo que el número de garrapatas de esta área ha pasado de 85 a 1529. También encontraron garrapatas envenenadas en el área.

La noticia llega en menos de un año al Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York que seguidamente anuncia el descubrimiento del primer miembro de esta especie en la ciudad que fue encontrado al sur de Staten Island en agosto de 2018.

Nativa de Asia y Australia

La garrapata, nativa de Asia y Australia, antes de ser descubierta en State Island había sido avistada en los meses previos en Nueva Jersey, Virginia Occidental, Carolina del Norte y Arkansas y solo unas pocas semanas antes en el Condado de Westchester. El avistamiento en Westchsester hizo posible que varios senadores estatales enviaran una carta para instar a los funcionaros de salud estatales a actuar de forma agresiva para acabar con la propagación de esta nueva especie.

Los funcionarios de salud pública están particularmente preocupados porque la garrapata de cuernos largos puede clonarse rápidamente. A diferencia de las garrapatas ciervo, la variedad local común es conocida por portar la enfermedad de Lyme, que causa fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, rigidez de cuello y cansancio. Esta especie asiática puede reproducirse por sí misma a través de reproducción asexual con ciertas condiciones ambientales, o reproducirse sexualmente, poniendo de 1.000 a 2.000 huevos a la vez.

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Ejemplar de la garrapata asiática de cuernos largos.

Por lo general, se encuentran entre los pastos y en hábitats boscosos, los cuales también son propiedad de las garrapatas ciervo, lo que asegura una nueva complicación de cara a la salud pública. El análisis de la Universidad de Columbia es que las advertencias han llegado demasiado tarde para la ciudadanía.

“El hecho de que las poblaciones de garrapatas de cuernos largos sean tan densas en el sur de Staten Island hará que el control de esta especia sea extremadamente difícil”, afirma Meredith VanAcker, miembro del laboratorio de Diuk-Wasser, que recopiló los datos como parte de su tesis, como así explica el citado medio. “Como las hembras no necesitan encontrar parejas masculinas para reproducirse, es más fácil que la población se propague”, añadió.

La amenaza de estos arácnidos para la salud humana es aún desconocida. En Asia, hay informes de garrapatas que transmiten un virus que puede causar una serie de enfermedades como la fiebre hemorrágica y la erliquiosis, una enfermedad bacteriana que afecta a los perros y a los humanos que puede causar síntomas gripales y puede afectar gravemente a la salud del ser si no se trata con rapidez.

La llegada de esta especie a Staten Island ha provocado una nueva dimensión no deseada respecto a los problemas que han generado las garrapatas de la región, ya que han crecido de forma dramática en los últimos años. Gracias a la expansión de las garrapatas ciervo, la enfermedad de Lyme se propagó y causó algunas epidemias en algunas zonas del noroeste de Estados Unidos. Las garrapatas ciervo (o garrapatas de patas negras) son capaces de diseminar otros seis patógenos humanos.

Primer caso en 2013

La primera garrapata asiática de cuernos largos detectada en los Estados Unidos fue en Nueva Jersey en 2013. Más tarde, se encontró dentro de una gran rebaño de ovejas en el condado de de Mercer. Diuk-Wasser se dio cuenta del peligro potencial cuando un médico de una clínica extrajo una garrapata de un paciente y la envió para que la identificasen. El descubrimiento tras la primera picadura a un humano provocó una alarma generalizada.

Para entonces, el equipo de Columbia ya estaba en medio de un extenso “censo de garrapatas” en Staten Island para determinar como se conectaban con el paisaje, entre los parques urbanos y como influía en la propagación de la enfermedad.

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El equipo de Diuk-Wasser y Van Acker buscando garrapatas asiáticas.

Este arácnido asiático es fácil de perder porque se asemeja a una especie nativa rara denominada garrapata de conejo. VanAcker se pasó meses peinando áreas de Staten Island en busca de garrapatas, haciendo una ardua tarea que era arrastrar una tela de pana por metro cuadrado sobre la hojarasca y examinándola cada 10 y 20 metros. En la tela caían garrapatas ciervos inconscientes que habían sido asesinados por especies de la vida silvestre.

VanAcker descubrió que había descubierto nuevas especies, lo que le llevó a publicar su estudio actual en Emerging Infectious Diseases. Su trabajo sobre la conectividad con el paisaje, que aparecerá en la edición de junio de la misma revista, impulsa las difíciles decisiones a las que se enfrentan los políticos cuando intentan detener la propagación de nuevas especies.

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