02 de marzo de 2021
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FIN DE SEMANA

Desde hace dos meses no publica en redes sociales ni se deja ver en programas de televisión como acostumbraba y eso ha desatado muchas especulaciones

Misterio sobre el paradero de Jack Ma, el fundador del gigante chino Alibaba, enfrentado a Pekín

Jack Ma, fundador de Alibaba.
Jack Ma, fundador de Alibaba.
El hombre más rico de China, Jack Ma, dueño y fundador de Alibaba, novena empresa más importante del mundo, se encuentra en paradero desconocido desde hace dos meses cuando tuvo problemas con el gobierno de su país tras la negativa por parte del Estado de que saliera a bolsa el banco que había fundado.

Jack Ma, fundador chino de la web de comercio online Alibaba ha desaparecido o al menos no se le ha visto en público durante las últimas semanas. El hombre más rico del país, con una fortuna de 65.600 millones de dólares, lleva desde octubre de 2020 sin publicar en sus redes sociales y sin aparecer en la televisión o eventos públicos lo que ha despertado todo tipo de especulaciones.

Nacido en Hangzhou, fundó en 1999 Alibaba, que comenzó como punto de encuentro para proveedores chinos y compradores extranjeros interesados en hacer negocio con el gigante asiático. A partir de ahí, la compañía creció hasta convertirse en la novena empresa del mundo por capitalización bursátil.

En noviembre de 2019, tras una exitosa trayectoria, Ma dejó la presidencia de Alibaba. “No quiero morir en la oficina, quiero morir en la playa”, había declarado un año antes al anunciar su decisión de abandonar la empresa que fundó.

Su retirada, con apenas 55 años, ya levantó algunas especulaciones sobre su relación con el Gobierno e hipotéticas presiones, algo que él, miembro del Partido Comunista Chino, siempre negó. Pero los rumores aumentaron en noviembre de 2019, cuando las autoridades chinas congelaron la salida a Bolsa de Ant Group, la empresa de servicios financieros digitales que nació en el seno de Alibaba y de la que es accionista mayoritario. Apenas faltaban 48 horas para que se produjera la operación.

En noviembre de 2019, contaba el digital económico Bufonia.com que a las puertas del altar ha quedado compuesto y sin novia Jack Ma, que tendrá que guardar el traje en el armario cuando creía que se iba a casar con la más guapa. El chino más rico del mundo estaba a punto de 'hacer historia' con el lanzamiento del banco Ant.

Pero Xi Jinping, presidente de China, paraba los pies al mandamás de Alibaba. Algunos inversores se relamían ante la OPV de Ant, que iba protagonizar el 'aterrizaje bursátil del siglo' con una capitalización récord de 34.500 millones de dólares.

Jack Ma.

Pero el organismo regulador del Banco Central de China advirtió el riesgo sistémico por el posible colapso del precio del banco después de comprender que los inversores iban a pedir créditos con un largo apalancamiento financiero.

El sistema bancario chino no sufrió el estrés que esperaba... mientras, la reputación del Régimen sigue cayendo a nivel occidental a pesar de que ha salvado su economía y salud. Xi Jinping debería saber que por ahora no todo se puede comprar.

Logo de Ant Group.

Aunque en territorio chino sí pueden pararle los pies al 'banco de la hormiga', de Jack Ma, que fue llamado al orden entonces por la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China, el Banco Popular de China, la Comisión Reguladora de Bancos y Aseguradoras, y la Administración Estatal de Divisas del Régimen capitalista.

"Entrevista de supervisión", afirmó el Régimen totalitario-capitalista. Y ni hubo entrevista ni supervisión: A Jack Ma le cortaron las alas de la hormiga Ant, que es la operadora de Alipay (convertida en la mayor plataforma de pagos electrónicos en China gracias a Alibaba).

La suspensión de la OPV del mayor banco del mundo, Ant, y el borrador tutelado por Xi Jinping (que hace barruntar que China va a realizar unas regulaciones antimonopolísticas encaminadas a rebajar el peso de los gigantes digitales) provocó que los cinco mastodontes digitales asiáticos perdieran 200.000 millones en dos días, según estimaciones de Bloomberg.

Alibaba no celebró el Día del Soltero porque cayó a plomo junto a Tencent Holdings, JD.com, Meituan y Xiaomi. Y es que China, sabedora de que este póker doma el mercado y tiene capacidad para bloquear a la competencia, quiere rebajar su influencia con un argumentario en favor del libre mercado.

El excéntrico Jack Ma, que perdió 2.600 millones de dólares de su fortuna en su particular 'martes negro', guardó desde entonces obediente silencio tras el palo que ha recibido la nuca. Y es que ni su afiliación al Partido Comunista de China le sirve para escapar de los designios de un Régimen que en este caso ha hecho lo que debiera hacer Europa y EEUU: controlar esa bestia salvaje que se va a comer los derechos laborales de Occidente, Amazon.

En España parece que algunos empiezan a enterarse de qué va el baile: UGT y CCOO han propuesto al Gobierno que se cree un registro público de algoritmos por parte de las plataformas digitales. La opacidad de estas empresas, que en su mayor parte ni pagan impuestos ni crean trabajo digno, debería tener coto.

La derivada española del Régimen

China ha conseguido que la 'segunda división europea' en términos económicos, Italia, Portugal, Grecia, Hungría o Polonia, entren la Ruta y la Franja. Este proyecto implicará una inversión milmillonaria por parte de un Régimen que quiere colonizar sin el belicismo ni el imperialismo cultural de los Estados Unidos.

Pero España ha decidido no sumarse al proyecto porque Pedro Sánchez se ha fiado de su instinto de supervivencia y ha optado por la prudencia, al sumarse a un club junto a Francia y Alemania, muy influenciadas en términos geopolíticos por los EEUU y recelosas de la expansión china.

Xi Jinping aun así lo está intentando ante Sánchez, que ha decidido mantener la Ley que impide que las empresas extranjeras posean más de un 10% del accionariado de las empresas estratégicas españolas. Y este hecho enfada a China, que tiene compañías deseosas de asaltar Naturgy, Red Eléctrica o Iberdrola para controlar la piel de toro. De momento, Jack Ma no está en una playa española, aunque nadie sabe dónde está.

 

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