28 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Qué hacer ante la imparable subida de la luz

El precio de la luz sigue su imparable ascenso en este arranque del otoño, anticipando lo que pueden ser unos meses de ir rompiendo récords. Sin embargo, la situación climática está favoreciendo que aún no se estén utilizando sistemas de calefacción de forma importante. Esta realidad podría ser peor si no se dan otras circunstancias positivas como lluvia o viento que favorezcan la producción de energía más económica. En cambio, el petróleo y el gas siguen su subida sin freno.

El consumidor, ante estas circunstancias, tiene que ser más proactivo que nunca, y buscar todas las medidas de ahorro que tenga en sus manos, empezando por revisar su propio contrato eléctrico y comprobar si le beneficiaría cambiarlo, además de elegir entre pvpc o mercado libre. Ambos tipos de tarifas tienen puntos a favor y en contra. Así, por ejemplo, la tarifa de precio regulado PVPC puede parecer peor en momentos como el actual, al alza, frente a un mercado libre que tiene su precio fijo o que no varía diariamente. Esta última parece ahora más favorable, porque nos da estabilidad en un momento en el que las noticias abren prácticamente todos los días con nuevos récords, pero también puede “atar” al consumidor durante mucho tiempo.

Estos son solo algunos aspectos de un elemento básico para el ahorro como es revisar qué pagamos. El segundo elemento no es el precio, es el consumo, en el que entran en juego inversiones que son rentables a largo plazo y cambios de hábitos. La ventaja principal es que si consolidamos todo ello, nos proporcionará ahorro siempre. Lo explicamos a continuación.

Mejorar el uso de los electrodomésticos

Los electrodomésticos suponen más de la mitad del consumo eléctrico en el hogar, y por ello, debe ser un objetivo prioritario conseguir un uso más eficiente. La enorme tipología y formas diferentes de funcionamiento hace que debamos actuar de forma diferente.

Por ejemplo, una plancha tiene un consumo muy explosivo, al calentarse y luego frenar, por lo que una buena solución es planchar muchas prendas a la vez y no realizar pequeños planchados. Por el contrario, un frigorífico es el electrodoméstico que más encarece la factura de la luz, pero lo hace por su uso continuado, por lo que el mejor consejo es además de tenerlo bien ventilado en su parte posterior es ajustar siempre su temperatura (siendo mayor en verano que en invierno, por ejemplo).

Otros consejos son usar programas ecológicos, utilizar las lavadoras y lavavajillas a carga completa, programas de baja temperatura, evitar el consumo fantasma con regletas y televisores, etc.

Por supuesto, también podemos optar por electrodomésticos de la máxima eficiencia (calificación energética A+++), pero teniendo en cuenta que aunque ahorremos se tardará un tiempo en compensar la inversión.

Saca provecho a la luz natural

La iluminación es otra partida importante de gasto, por tanto, es muy importante que no solo usemos sistemas de bajo consumo como las luces LED, sino también que aprovechemos al máximo la luz natural. Por ejemplo, podemos centrar todas las tareas posibles en el día, aunque sea más complicado en invierno por las jornadas de sol más cortas.

Otro ejemplo, es situar las zonas de trabajo junto a ventanales soleados. Esto ayuda a conseguir pequeños ahorros pero constantes en el tiempo.

Climatización

Otra partida importante está en la climatización, especialmente en las dos estaciones más extremas: invierno y verano. Aunque podamos utilizar diferentes instrumentos para mantenerla, desde aparatos eléctricos inverter de aire acondicionado frío o caliente, a radiadores, todos tienen que confluir en un punto común, mantener una temperatura confort.

Esta temperatura óptima está entre los 19º-21º en invierno y los 24º-26º en verano, y para mantenerla debemos usar un termostato, una pequeña inversión con la que conseguir importantes ahorros. Un grado menos en verano o de más invierno supone gastar entre un 7%-8% más de electricidad.

Para no tener pérdidas de energía debemos también revisar el aislamiento de la vivienda. Una vivienda mal aislada pierde más rápidamente calor en invierno y lo gana en verano, contribuyendo al aumento del gasto de energía en forma de un mayor uso de la calefacción o aire acondicionado. Las ventanas son uno de los puntos clave en la pérdida, pero también pueden serlo los muros. Aunque sea una inversión importante, es de las más útiles.

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