15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Los encierros en las distintas sedes de la eléctrica a lo largo del país se mantienen y han convocado una huelga entre los días 11 y 15 de noviembre

Las críticas a la gestión empresarial de Endesa-Enel hacen que sus directivos se sienten a negociar con los sindicatos

Trabajadores de Endesa protestando.
Trabajadores de Endesa protestando.
La tensión en los últimos días entre los trabajadores de Endesa y sus directivos ha llegado a su punto cúlmen y las denuncias que desde 'elcierredigital.com' se vienen produciendo han hecho que los responsables de la eléctrica se avengan a negociar con el fin de llegar a un acuerdo. Durante toda la noche del 30 de octubre comenzó una reunión entre representantes de la patronal y los sindicatos para negociar la aprobación del V Convenio colectivo de la empresa.

La tensión entre los empleados de Endesa  y sus directivos parece que puede llegar a mitigarse. Tras días de encierros y protestas, los responsables de la eléctrica se han avenido a negociar con los sindicatos y durante toda la noche del día 30 de octubre han estado reunidos con el fin de ponerse de acuerdo para aprobar el V Convenio Colectivo de la empresa. 

El descontento de los empleados de Endesa alcanzó sólo un día ante su punto máximo. El martes 29 de octubre, y en el marco de las movilizaciones en defensa de sus derechos laborales, medio centenar de trabajadores se manifestaron en señal de protesta ante la Dirección de la empresa en el acto de entrega de los premios Siurell de Plata organizada por el periódico Última Hora que recogía Martí Ribas, Director General de la empresa en las Islas Baleares.

La protesta reflejó el malestar de la plantilla ante la situación de bloqueo de las negociaciones del V Convenio Colectivo del Grupo Endesa, y por las pretensiones, según los sindicatos, “de precarización y hurto de derechos laborales consolidados de los trabajadores de la eléctrica por parte del accionista mayoritario Enel”. Según ha podido saber Elcierredigital.com la concentración discurrió de modo pacífico y reivindicativo, respetando a todos los asistentes y organizadores del acto, a quien los sindicatos han pedido disculpas por las molestias que se hayan podido provocar.

Las protestas por esta situación, así como los encierros en las distintas sedes de Endesa se mantienen a lo largo del país. En Compostilla (León) los trabajadores de la eléctrica han conseguido que dos partidos políticos, en teoría, contarios, como son Partido Popular y Unidas Podemos se hayan reunidos con los empleados encerrados para darles todo su apoyo.

El origen del conflicto está en el no cumplimiento, por parte de la empresa, del Convenio Colectivo que está en suspensión desde el pasado mes de diciembre. Es decir, los empleados llevan casi un año esperando que éste se renueve.

“La empresa pretende recortar derechos a los trabajadores, el más relevante es el referido a los watios de consumo que cada empleado tiene asignados como parte de su sueldo en especie. Nosotros pedimos 15.000 Kwh para cada empleado, la empresa ofrece 3.500Kwh. Son dos años de negociación del Convenio. La empresa nos ha dicho que, si no aceptamos, no hay más negociación.  La compañía quiere reducir el pago de ese suministro eléctrico” explicaba Manuel Jaramillo, líder de UGT, a elcierredigital.com.

Protesta de trabajadores de Endesa en Mallorca. 

El fin de los beneficios sociales es una cuestión decisiva desde el punto de vista contable para Endesa, que carga con una provisión de 913 millones de euros por los beneficios históricos de los que gozan los extrabajadores, según su  memoria anual de 2017. Del total, 711 millones de euros corresponden al pago de la electricidad. Si consigue eliminar ese pago en especie a los empleados, la compañía podría revertir esta provisión, y pasarla como un extra al beneficio de la empresa. El líder sindical Jaramillo asegura que “lo que quiere Enel es llevarse ese fondo almacenado durante años a Italia”.

Tras este ultimátum, los trabajadores decidieron encerrarse como protesta contra la empresa. Paralelamente, en las sedes de otras provincias también otros compañeros protagonizan encierros similares.  La última propuesta del comité de empresa es un proceso de arbitraje. La compañía lo rechaza, mientras el conflicto está afectando a unas 37.000 familias, según Jaramillo, 26.000 de las cuales son de empleados pasivos, es decir, extrabajadores que salieron con un plan de prejubilación, de reestructuración y jubilados.

Los trabajadores también denuncian a elcierredigital.com que Endesa ha vinculado los beneficios sociales de los trabajadores retirados a la firma del convenio, "cuando se trata de un pago en especie que se les reconoció en las salidas de los distintos ERE". Los trabajadores entienden que esas condiciones están blindadas. A esto se añade otro problema que tienen a la vista: el ya previsto cierre de las térmicas, lo que afectará a numerosos empleados.

De 27.000 trabajadores a sólo 8.000 empleados

Hace diez años, Endesa tenía unos 27.000 trabajadores, ahora quedan unos 8.000. Los sindicatos han exigido que cese la descapitalización y se proteja más a los trabajadores. La realidad es que desde que, en 2007, la italiana Enel aterrizara en Endesa, esta ha ido “adelgazando” y poco a poco, según denuncian sus trabajadores “está siendo desmantelada”.  El ahora consejero delegado de Enel, Francesco Starace, vendió toda la parte de Endesa en Suramérica, y como señala Jaramillo, “creó una deuda de 7.000 millones de euros. Es un hombre muy orientado a la rentabilidad de Enel en Italia y le importa poco Endesa y España”.

Trabajadores haciendo una sentada a la entrada del lugar donde se entregaba el premio. 

La aproximación de Enel a Endesa comenzó en 1988. Felipe González sacó a bolsa el 25% del capital de la compañía y, tras el cambio de Gobierno, José María Aznar terminaría el trabajo una década después. El conservador, que se ganó un puesto de asesor externo en la empresa, completó la privatización justo en el momento en el que se hacía con el control de Enersis, el grupo energético latinoamericano. Por aquel entonces, Endesa había apostado fuertemente por sus empresas de Chile, Colombia, Argentina, Perú y Brasil, que terminaron por convertirse en la punta de lanza de la inversión española y europea en América Latina.

Portaron imágenes comparando a los directivos de la empresa con el mafioso Vitto Corleone. 

Años después, tras una serie de OPAS hostiles para hacerse con el control de la empresa, la junta extraordinaria de accionistas aprobó en 2007 unas limitaciones que dejaron vía libre de compra para Acciona y Enel. Dos años más tarde, la italiana se hizo con los valores de Acciona y se volvió la dueña casi absoluta de Endesa, controlando más del 92% de su capital social y colocando como presidente al aristócrata Borja Prado Eulate, hijo del amigo y administrador del Rey Juan Carlos, Manuel Prado y Colón de Carvajal. Borja Prado es el líder de ENERCLUB, el mayor lobby energético español.

Tras la operación, Enel logró controlar las antiguas filiales latinoamericanas y vender hasta el 30% de las acciones de Endesa. Desde entonces, la descapitalización y la externalización de servicios han sido la norma fundamental de la empresa. Tanto que ha cedido incluso su gestión de tesorería y nóminas a subcontratas ubicadas en India y en Rumanía. 

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