15 de noviembre de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Comapa fue requerida por un juzgado de Badajoz tras una investigación abierta por la Guardia CIvil

Un juzgado investiga al principal proveedor de jamones de Carrefour por manipular y falsear sus productos

Varios jamones en Carrefour.
Varios jamones en Carrefour.
El pasado 21 de diciembre de 2018, el representante legal y presidente de Comapa, Blai Parés, comparecía en calidad de investigado por su implicación en una trama de empresas que manipulaban jamones y lomos mezclados con fecha de caducidad pasada y origen desconocido, ante el juzgado de Instrucción número 1 de Fregenal de la Sierra (Badajoz). Esta compañía es uno de los principales proveedores de jamones de Carrefour. El caso se continúa instruyendo.

El 21 de diciembre, en plena campaña navideña, saltaba el escándalo. Uno de los principales proveedores de jamones de Carrefour estaba siendo investigado por el mal estado de sus productos. El juez del caso –que sustituía a la jueza inicial– explicó en su intervención al presidente de Comapa, Bali Parés, que su empresa “está implicada en un delito contra la salud pública por unos productos a punto de caducar o caducados que ha generado una cierta podredumbre”, para después preguntarle por su relación con el resto de empresas investigadas.

En los 10 minutos que duró aquella declaración el representante de Comapa negó su relación con Valle de los Valfríos, Sarymar, Cash la Temporada, Porkytrans y Agropecuaria Campoverde. Se trata de cinco de las 30 empresas investigadas por un delito contra la salud pública. Cárnicas Jamontanchez, Iberlinares, Only Spain, Cárnicas Sierradulce, Dehesa Etiqueta Negra, Jamones Nicolau, Jamones Oro de Granada o Productos Vel-Per, son otras de las compañías investigadas.

Sede del grupo Comapa.

Sin embargo, varios documentos y facturas publicadas en la web "Economía Digital" demostraban que sí existía relación entre Comapa y dos de las empresas implicadas: Cash la Temporada y Valle de los Valfríos. Por otro lado, a las preguntas de los letrados de Cash la Temporada o de la propia Comapa, el presidente, cuyo cargo alegó ser institucional, aseguró que un jamón ibérico “si se deja en condiciones óptimas no tiene fecha de caducidad”. El presidente de Comapa también defendió que “un jamón en frío y bien conservado podría durar años y años sin hacer daño a las personas por su consumo”, sin embargo, los productos que la empresa comercializa llevan su fecha de caducidad incluida.

Comapa se defiende

En su defensa, la compañía aseguró a varios medios que “la aparición de productos identificados con el etiquetado asociado al nombre de la compañía o alguna de sus marcas en el contexto de la investigación sobre presuntos fraudes en productos curados, solamente puede deberse a la utilización indebida de sus productos o etiquetas por parte de terceros en contra de a la voluntad de nuestra compañía, y con nuestro absoluto desconocimiento”.

Comapa es una de las mayores distribuidoras de productos cárnicos de España y principal proveedor de Carrefour. De hecho, en su declaración certifica que provee a la distribuidora francesa, pero también a Eroski, Consum o Ahorramas, entre otras. Sus ventas aumentaron de los 34,1 millones de euros en 2009 a los 451,7 millones de euros en 2017. Sus beneficios también registraron crecidas. En 2009 apenas superaba el medio millón. Y en 2017 cerró con 18,1 millones de euros.

La investigación sobre el fraude del jamón ibérico fue llevada a cabo por la Guardia Civil. Todo se destapó en agosto de 2017, cuando la máxima autoridad sanitaria de la Junta de Extremadura dio la voz de alarma al encontrar cerca de 300.000 kilos de productos cárnicos mezclados con restos de excrementos de rata, con fecha de caducidad pasada y origen desconocido, sin documentación y etiquetados con un número de registro sanitario falso. Así lo explicó el perito ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Fregenal de la Sierra (Badajoz).

Durante casi 70 minutos de declaración, el perito alerta en varias ocasiones del riesgo sanitario que supone reenvasar y etiquetar productos caducados y no aptos para el consumo humano llegando a elevar los peligros a niveles extremos tales como contraer la salmonela al consumir este tipo de jamones o lomos o incluso llegar a sufrir aborto en el caso de las mujeres embarazadas.

Jamones inmovilizados

Esta investigación policial se suma a la de la Comunidad Valenciana con la inmovilización el pasado verano de más de 100 toneladas de productos cárnicos, en su mayoría jamones, almacenados en el interior de dos naves pertenecientes a un establecimiento ubicado en Alzira, carente de autorización sanitaria, y sin inscripción en el Registro General Sanitario de Industrias Alimentarias y Alimento.

Fruto de ella se retiraron marcas comerciales como Jamón Bodega Alto de Aitana, Jamón bodega Sierra Gorda, Aire de Mariola, Serranía de Ameta, El Galán, Jamones Croval, Don Enrique y Oro la Ermita. Ante este escándalo, Carrefour retiró esta última marca, pero sigue manteniendo productos de Copama como Sierra de la Alpujarra. En verano las sedes de Comapa y otras empresas fueron registradas por la Guardia Civil en el marco de esta investigación. Según la compañía no se incautó nada ni se han producido nuevos registros.

La operación policial sigue abierta porque la citada empresa tenía vinculación con otros almacenes de la Comunidad Valenciana y de otras comunidades autónomas (Castilla y León, Cataluña, Madrid y Andalucía). En este caso, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) determinó que se trataba de una “situación ilegal”, en la que existía una falta de trazabilidad y no era posible determinar con exactitud el origen y destino de los productos inmovilizados.

 

COMPARTIR: