17 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

El también exdirector del FMI y exdirector de Bankia detalla su célebre detención en el libro 'Hasta aquí hemos llegado' (Península)

El exvicepresidente Rodrigo Rato ajusta cuentas con el 'marianismo' tras su caída en los infiernos

/ Detención de Rodrigo Rato.
El exvicepresidente y exministro de Economía Rodrigo Rato vuelve a la palestra casi cinco años después de ingresar en prisión por un delito continuado de apropiación indebida en el caso de las tarjetas black. El también exdirector del FMI señala en el libro 'Hasta aquí hemos llegado', de la editorial Península, que se sintió 'cabeza de turco' de los intereses del Gobierno de Mariano Rajoy.

Fue el hombre más prestigiado en la derecha española: hombre de los números de José María Aznar, que lo convirtió en ministro de Economía, vicepresidente del Gobierno e, incluso, barajó colocarlo como sustituto. 

Aznar eligió a Mariano Rajoy mientras Rodrigo Rato, avalado por los números de España durante el 'ladrillazo', voló a la dirección del Fondo Monetario Internacional, primero, y a la de Bankia en su salto a la Bolsa, más adelante. 

La imagen de esa estrella, sin embargo, se derrumbó por las tarjetas black. Y la instantánea marcó la época del derrumbe de la clase política por corrupción: el 16 de abril de 2015 era detenido por supuestos delitos de fraude, alzamiento de bienes y blanqueo, y un funcionario ponía la guinda al meterle la cabeza en el coche policial. 

En 2017 Rato fue condenado a cuatro años y medio de cárcel por un delito continuado de apropiación indebida en el caso de las tarjetas black, y al año siguiente, después de que el Tribunal Supremo ratificase la sentencia, ingresó en la cárcel de Soto del Real de la cual saldría dos años después

'Hasta aquí hemos llegado'

Rato acaba de escribir al alimón con su mujer, la periodista Alicia González, el libro 'Hasta aquí hemos llegado' (Península). Esta obra supone un ajuste de cuentas del exvicepresidente con su antiguo amigo Mariano Rajoy

"Según me dijeron varias personas, el Gobierno de Rajoy me quería en la cárcel claramente, y luego lo comprobé yo", ha reconocido en 'Herrera en COPE', que ha sido una de las paradas de la tourné mediática que protagoniza. 

En otra, en 'El objetivo' de La Sexta, reconoce que no ha vuelto a hablar con Mariano Rajoy, porque no tiene ganas de "malos karmas".

El exvicepresidente explica la angustia que sintió después de enterarse por varias vías que iba a ser detenido. Y así vivió el momento, tal y como detalla en el libro: "Estaba al teléfono cuando llamaron a casa, al timbre y con fuertes golpes y voces en la puerta. Una turba de agentes con chalecos del Servicio de Aduanas apareció en el descansillo, eran tantos que se amontonaban en las escaleras y llegaban hasta el piso de abajo. No les pedí ni identificación ni autorización judicial. Estaba noqueado y les dejé hacer". 

Rodrigo Rato y Alicia González. 

"En minutos se llenó la casa de gente, creí contar más de veinte personas (…) Acompañaba a los agentes una secretaria judicial, que supuestamente iba tomando nota del registro, pero que se sentó en la biblioteca de casa y ya no se levantó. Llegó mi hijo del colegio y se quedó parado en la puerta, sin dar crédito ni saber qué hacer, pero demostrando gran entereza para un chaval de su edad. Poco después llegó Alicia, a la que la noticia le había pillado en la redacción del periódico. Fue siguiendo a los agentes a donde le pedían para hacer el registro", añade. 

Rato dice que los agentes le comprometieron: "En un momento dado se pusieron muy agresivos porque teníamos una caja fuerte, que no habíamos utilizado nunca y no recordábamos ni dónde estaban las llaves. Al cabo de un buen rato aparecieron, pero no nos acordábamos de la clave. Los agentes se pusieron más tensos aún, mientras otros acumulaban los papeles que encontraban en cajas, entre ellos algunos diarios de mi madre, fallecida diez años antes. Después de muchas combinaciones logramos abrir la caja fuerte y para su decepción no solo estaba vacía, sino que tenía incluso restos de obra en su interior. Era evidente que no había sido utilizada nunca. Entonces decidieron llevarme a mi oficina". 

Y recuerda: "Al salir a la calle había todo un circo montado, la calzada cortada al tráfico, gente arremolinada cerca del portal, policías y periodistas por todos lados. Buscaban mi foto entrando en un vehículo policial, aunque en este caso fuera del Servicio de Aduanas, y la imagen dio la vuelta al mundo. Las cámaras de televisión estaban apostadas en el portal de enfrente y habían grabado incluso la entrada de los agentes de Aduanas. Como supe después, habían llegado antes que ellos gracias al aviso de María Pico, jefa de gabinete de la vicepresidenta del Gobierno. Algunos reporteros llegaron a ofrecer dinero a varios vecinos del edificio de enfrente para filmar nuestra casa desde sus pisos; nadie aceptó". 

La vuelta de Rato

Rodrigo Rato sale de su letargo mediático dos años después de que el juez le dejase en libertad condicional por ser mayor de 70 años y haber demostrado su reinserción en la sociedad tras participar en un programa de rehabilitación. 

El exministro quiere con esta obra restaurar su imagen y resarcirse de algunos compañeros de partido que, según él, lo utilizaron de 'chivo expiatorio' para purgar las culpas de las sombras del PP aznarista. 

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