05 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

El turco Onur Genç ha promovido ruinosas inversiones en su país natal y el mexicano Héctor Grisi se convertirá en mano derecha de Ana Patricia Botín

Nubarrones en el sector bancario español: La polémica situación de los número dos del BBVA y el Santander

El Cierre Digital en Onur Genç (BBVA) y Carlos Grisi (Santander.
Onur Genç (BBVA) y Carlos Grisi (Santander.
Bajan revueltas las aguas en el sector bancario español por el enfado que están causando algunas de las decisiones del turco Onur Genç como CEO del BBVA, que está sufriendo graves pérdidas en Turquía y dice abrirse a fusiones a pesar de haber desechado unirse al Sabadell. En el Santander siguen a la espera de Héctor Grisi, que asumirá galones en 2023 tras cuatro años de interinidad en el cargo.

Bajan revueltas las aguas en sector bancario español, que cuenta con un gran peso en el IBEX35 y de una gran influencia en el campo político, tal y como señaló este pasado domingo Mario Conde en Salvados

Y es que en las dos principales entidades de crédito patrias hay rumores a cuenta de las manos derechas de Carlos Torres (BBVA) y Ana Patricia Botín (Santander). El primero ha mostrado su confianza en su CEO, el turco Onur Genç, que ha promovido ruinosos negocios para el banco en su país de origen. 

Y la segunda lleva cuatro años sin un número dos que no sufra el cartel de interino: Héctor Grisi.

Griisi se muestra ilusionado

El mexicano ha declarado en la edición azteca de Forbes que en enero de 2023 asumirá el cargo e intentará aportar su experiencia acumulada "en diversas posiciones e instituciones, en momentos complejos para una economía como la mexicana".

Onur Genç y Carlos Torres, del BBVA.

"Desde luego, al inicio de este emocionante recorrido, no te planteas algo tan específico como ser un CEO engloba de un banco, pero, sin duda, comencé con grandes expectativas y con la convicción de dar lo mejor en cualquier responsabilidad, crecer, impulsar el cambio y ser parte de un equipo exitoso. Con la llegada de la responsabilidad de encabezar un grupo global como Santander, claro que despierta emoción, expectativa, a veces nostalgia por dejar mi país, y mucho orgullo", explica.

Ocho años con Ana Patricia

Ana Patricia Botín ha celebrado su octavo aniversario como presidenta del Banco Santander. Y lo ha hecho con ánimos renovados tras proyectar cierta sensación de estabilidad al haber anunciado al que será su primer gran fichaje como mandamás de la primera entidad de crédito española: el CEO mexicano Héctor Grisi, hasta ahora consejero delegado de Santander México y responsable de la región de Norteamérica.

El directivo ocupará el hueco de José Antonio Álvarez, que arrastraba un cartel de interino desde que hace tres años y medio el Santander anunciase la incorporación de Andrea Orcel como mano derecha de Ana Patricia, que finalmente intentó invalidar el contrato tras no ponerse de acuerdo con el italiano ni en su sueldo ni en quién debía pagarle el bonus que había acumulado en el banco que dejó para fichar por el Santander, el banco suizo UBS.

Botín asegura tener "mucha confianza en Héctor. Acumula décadas de experiencia y un conocimiento profundo de nuestros mercados y nuestras líneas de negocio. Además, en estos años ha demostrado su liderazgo, trabajo en equipo y capacidad para crear valor para nuestros clientes y accionistas. Sus excelentes resultados como CEO de Santander México y responsable de Norteamérica hablan por sí mismos y son la mejor muestra de por qué el consejo le ha elegido para liderar el banco en esta nueva fase de crecimiento y transformación". 

Ana_Patricia_Botin_y_Hector_Grisi

Ana Patricia Botín y Héctor Grisi, del Santander. 

El cambio de parecer de Botín ha tenido un alto costo para el Santander, ya que el juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid cuantificó la indemnización que deben pagar a Andrea Orcel en 51,4 millones, de los cuales se han desembolsado 44. 

En el Santander al menos celebraron que la indemnización se rebajase de los 68 millones a los que fueron condenados en una primera instancia.

Lío en el BBVA

El anuncio de OPA del BBVA sobre la compra de las acciones que no controla en su filial turca Garanti evidenció el poder que está cogiendo en el segundo banco español su número dos, el consejero delegado otomano Onur Genç. 

El presidente de la compañía, Carlos Torres, decidía aparcar una posible 'fusión' con el Sabadell para apostar por una operación económica de similar tamaño que podría llevar al BBVA a hacerse con el 100% del Garanti a cambio de algo más de 2.200 millones de euros. 

La apuesta por desplegarse en la inestable Turquía provocó el pavor en los inversores, que han propinado una cornada de aúpa al BBVA. El banco español sufrió una depreciación de 5.000 millones en apenas una semana, en parte por el recelo del BCE a una apuesta con la que van a invertir parte de los aproximadamente 10.000 millones que consiguieron hace un año por la venta de su filial estadounidense. 

La pasión turca

La salida de la presidencia del BBVA a cuenta del caso Villarejo de Francisco González (FG), ahora juzgado por administración desleal, provocó una inestabilidad interna que Carlos Torres no está sabiendo encauzar. 

Francisco González, expresidente del BBVA.

Y es que el directivo español teme que Manuel García-Castellón lo impute por las cloacas villarejiles, hecho que le apartaría de la presidencia de uno de los principales bancos europeos, o que se desalojado por su número dos, Onur Genç

Cabe recordar que Genç se convirtió en CEO del BBVA tras la salida de FG. La intención del banco con su nombramiento era lanzar un guiño a Turquía, que libraba varias batallas políticas y económicas de la mano de su controvertido presidente Recep Tayyip Erdongan. 

Y es que el BBVA tiene intereses en el país otomano desde que en 2011 entró en el accionario de se segundo banco, el Garanti, del que se convirtió en principal accionista en 2017. Genç, que había vicepresidido durante cinco años esta entidad, ascendía al número dos del banco español. 

Al cargo accedió respaldado por una campaña mediática favorable en la que se destacaba su fama de 'cerebrito' (fue número uno de su promoción al licenciarse en Ingeniería) y su trabajo en la poderosísima consultora estadounidense (y por lo tanto occidental) McKinsey & Company.

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