30 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

La principal aportación económica es ofrecer hasta 100.000 millones de euros en avales, la misma fórmula y cuantía que fracasó con Zapatero en 2008

Pedro Sánchez se olvida de los autónomos: Seguirán pagando su cuota como hasta ahora

Las esperadas medidas aprobadas por Pedro Sánchez han sido un jarro de agua fría para muchos, especialmente para los autónomos. No habrá moratoria en el pago o solo una cierta flexibilización a la hora de cobrar la prestación de cese de actividad, obligatoria para este colectivo desde hace más de un año

“La mayor movilización de recursos" de la democracia. Así lo ha denominado de Pedro Sánchez, pero para los autónomos y la mayoría de las pequeñas empresas es una gran decepción.

Para los primeros no habrá moratoria en el pago de las cuotas, ninguna bonificación, solo dejarán de pagar si se dan de baja, si echan la persiana. Lo único que parece que permitirá es una cierta flexibilización para cobrar la prestación de cese de actividad. Una prestación a la que tienen derecho solo si sus ingresos se reducen en un 75% sus ingresos. Así, un autónomo que sufra una merma importante de sus ingresos, inferior a ese 75%, debe mantener todos sus costes, incluidos, por supuesto, la cuota de autónomo, lo que conllevará un impacto económico amplio que se trasladará a sus decisiones de compra, de inversión y de contratación.

Es más, esta prestación que la cotización mínima, la que paga el 85% de los autónomos, supone apenas algo más de 600 euros no es un “regalo” del Gobierno, sino que es de obligada cotización para todos los autónomos desde el enero del 2019. En ese momento se incluyó, junto a una importante subida en las bases de cotización.

Liquidez indirecta por avales, una fórmula que fracasó en 2008

 

Tampoco habrá facilidades financieras para las pequeñas empresas y los autónomos. La liquidez se presta de forma indirecta, en forma de avales o garantías, de 100.000 millones de euros que se puede ampliar.

Llama la atención que es la misma fórmula que usó José Luis Rodríguez Zapatero en 2008, y hasta la misma cantidad y fracasó estrepitosamente. En primer lugar, un aval no es garantía al 100% de recibir la financiación, la última palabra la tendrá la entidad financiera. En segundo lugar, tiene un coste, desconocido a día de hoy, pero que en un momento de incertidumbre retrotrae a la pequeña empresa que ajusta sus perspectivas a menos inversión y menos empleo. El resultado es que estas líneas no se acaban agotándose y solo se benefician las grandes empresas que tienen una forma de financiación más económica y con ese aval menos riesgo en su balance.

Pedro Sánchez se equivoca en sus medidas, se olvida de una parte muy importante de la economía española y sus expectativas de que sea una crisis en forma de “V”, es decir que a una rápida caída le siga una rápida recuperación, son difícilmente creíbles.

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