15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Freixenet y Codorniu, entre otras, han anunciado pagar un 28 por ciento menos por el kilo de uva para esta vendimia

La guerra del cava: los viticultores del Penedés se enfrentan a las grandes bodegas por el precio de la uva

Uva chardonnay,utilizada en la elaboración de cava
Uva chardonnay,utilizada en la elaboración de cava
Las grandes bodegas de Cava, con Freixenet y Codorniu a la cabeza, han anunciado su intención de bajar los precios de la compra de uva para este año a los viticultores. Mientras que la cosecha pasada pagaban el kilo de uva a un precio que ronda entre 40 y 50 céntimos, para la nueva temporada han asegurado que sólo pagarán 30 céntimos.

La decisión no ha sentado nada bien a los viticultores del Penedés, que se han puesto en pie de guerra contra las grandes bodegas y han anunciado una huelga general para el próximo 5 de septiembre, en plena vendimia. De este modo, amenazan con no recoger "ni un solo grano de uva", así como bloquear los accesos de las grandes bodegas para conseguir intentar negociar con ellas.

La rebaja del precio supone que los viticultores recibirán un 28 por ciento menos por sus cosechas que el año pasado. Para Unió de Pagesos, Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) y para la Associació de Viticultors del Penedès, la medida que pretenden adoptar las grandes empresas de cava significa volver a los precios de 1998 y hacer "inviable y ruinosa" la producción de uva en este sector.

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José Luis Bonet, presidente de Freixenet

Los viticultores también critican el impacto directo sobre el precio de la uva que ha tenido el aumento de hectáreas de viña nueva que ha permitido la DO y ha sido autorizado por el gobierno español en los últimos años. De las 33.500 hectáreas que había en 2015 se ha pasado a las 39.000, provocando que de los 300 millones de kilos de uva que se producían anteriormente se ha aumentado a 340 millones en 2018.

A pesar de las protestas y la indignación de los viticultores, desde Freixenet no están dispuestos a subir el precio de la uva, ya que supondría "un incremento de costes y del precio del vino muy importante" y "una elevada cantidad de excedente en el sector", según informaron después de una reunión mantenida la semana pasada con las tres entidades afectadas.

 

Sin embargo, aunque la huelga sigue en pie y las grandes bodegas de espumoso se niegan a subir los precios durante la vendimia de este año, los sindicatos convocantes de la huelga han aceptado con cierta satisfacción el compromiso de las bodegas de retomar las negociaciones en otoño, después de la vendimia, para "evitar que se reproduzcan casos como el de este año en el futuro" y así "reducir el desequilibrio entre oferta y demanda que afecta a los precios".

La consellera de Agricultura, Teresa Jordà, se reunió hace pocos días con representantes de Unió de Pagesos, JARC, la Associació de Viticultors del Penedès, así como de las grandes bodegas, para intentar mediar en el conflicto. "Hoy no se trataba de mercadear con los precios sino de conseguir que esto no vuelva a para nunca más, y de ver si éramos capaces de entendernos y trabajar para el territorio, el Penedès, el país y el mundo del cava", señaló Jordà.

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Los viticultores han convocado una huelga general para el 5 de septiembre

Asimismo, valoró que las partes implicadas coincidieran "en el diagnóstico y en la necesidad de unir esfuerzos", y señaló que iba a pedir una reunión con el Ministro de Agricultura para hablar sobre el incremento de hectáreas de viñas y su consecuente impacto en el precio de la uva.

Por su parte, el alcalde de Vilafranca del Penedés, Pere Vernet, atendió las peticiones de los viticultores, y quiso aportar su opinión al respecto, argumentando que la crisis de la uva se debe a que "las decisiones se toman desde Alemania, Estados Unidos o en el peor de los casos desde el Ministerio de Agricultura. En el momento que no controlamos el territorio suceden este tipo de cosas: precios injustos para una agricultura cada vez más maltratada". Esto es porque Freixenet  pertenece a la alemana Henkell y Codorniu está en manos del fondo de inversión estadounidense Carlyle.

Pequeñas bodegas apoyan a los viticultores

Por su parte, grupos vitivinícolas como Juvé & Camps y otras pequeñas bodegas como Raventós i Blanc, Celler Credo o Cava Agustí Torelló han mostrado su apoyo a los viticultores del Penedés, anunciando pagará entre 0,60 y 0,75 euros el kilo de uva en la actual campaña de vendimia, por el "el esfuerzo constante" de los viticultores a los que consideran "proveedores estratégicos".

En este sentido, la Asociación de Viticultores y Elaboradores Corpinnat-Avec (titular de la marca colectiva de la UE de vinos espumosos de calidad), que se desligó de la DO cava a principios de este año, también se han postulado en favor de los viticultores del Penedés. Así lo han hecho saber en un comunicado donde aseguran que la intención de las bodegas de reducir el precio de la uva "atenta" contra el principal sector económico del Penedès y pone en peligro el futuro de la agricultura y de cientos de familias.

De esta manera, las nueve bodegas que forman la asociación informan de que pagarán un mínimo de 65 céntimos el kilo en esta campaña, una cifra que podría aumentar a 70 céntimos para siguiente, según confirman desde Corpinnat a este periódico.

“Instamos a todas las partes implicadas a hacer un esfuerzo para encontrar una solución que permita resolver este conflicto con la dignidad que reclaman y merecen los viticultores”, señala Corpinnant en la nota y añaden: “también emplazamos el resto de bodegas, independientemente de la DO a la que estén adscritos, a mantener la mejora en la política de precios de años anteriores y no dejarse llevar por la oferta a la baja de grandes productores”.

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