23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Trabajan al servicio de varias corporaciones en el contexto de un sistema de expansión comercial en países que tienen recursos como el petróleo

Cómo actúan los 'sicarios económicos': Extorsión y guerra política sucia para extender su dominio en el tercer mundo

John Perkins, escritor estadounidense del libro "Confesiones de un sicario económico" (2004), afirma haber jugado un papel en el proceso de colonización económica de los países del Tercer Mundo en nombre de lo que él describe como una conspiración de corporaciones, bancos y el gobierno de los Estados Unidos. La forma en la que actúan estos 'sicarios económicos' la explica Perkins en un vídeo.

John Perkins fue contratado como economista por una compañía constructora con el fin de que convenciera a los países del Tercer Mundo a pedir cuantiosos préstamos al Banco Mundial para, de este modo, quedar endeudados durante años. Pero no sólo quedarían endeudados económicamente, sino que, además, se les haría pagar la deuda a través de favores que beneficiaran a Estados Unidos tales como: bases militares, votos favorables en las Naciones Unidas y acceso a los recursos naturales. 

Los 'sicarios económicos' trabajan al servicio de varias corporaciones norteamericanas, en el contexto de un sistema de expansión comercial que utiliza la extorsión y la guerra política sucia para extender su dominio en las regiones más vulnerables del mundo

“Los sicarios económicos trabajamos de diversas maneras pero la más habitual es identificar países con recursos que son del interés de nuestras corporaciones, como el petróleo o la mano de obra. Entonces, se concede un enorme préstamo a ese país desde el Banco Mundial o alguna de sus organizaciones hermanas. Todo ello beneficia a los más ricos mientras que la mayor parte de la población de esos países no recibe nada", expresa Perkins.

John Perkins.

"Al final acaban con deudas enormes que no pueden pagar. Llegados a este punto regresamos y les decimos que como no pueden pagar sus deudas que vendan sus recursos a las grandes corporaciones por precios muy bajos y obviando legislaciones sociales y medioambientales o les decimos que privaticen las empresas que pertenezcan a su sector público y que las vendan a las grandes corporaciones. Así es como hemos creado este imperio corporativo” explica.

“Las pocas veces en las que el 'sicario económico' fracasa, cuando los lideres no aceptan nuestros sobornos u ofertas, o no hacen caso de las amenazas, es cuando los chacales entran en juego dando un golpe de estado o asesinando a sus líderes, como hicieron con Allende en Chile y con Lumumba en el Congo. Hay escasas ocasiones en las que los chacales fallan, un caso destacado es la muerte de Sadam Husein en Irak. En estos casos, es cuando el ejercito entra en juego. El ejercito siempre está ahí esperando su turno” continúa narrando.

"Este sistema de sicarios económicos, que se inició con el fin de explotar a otros países, sobre todo a los llamados países en vías de desarrollo, ahora se ha extendido por el mundo y se ha vuelto contra nosotros", reconoce Perkins, que no duda en afirmar que es a "la 'economía de la muerte' –como se refiere habitualmente a este sistema–, a la que deberíamos achacarle, al menos en parte, la responsabilidad por el coronavirus y por todas las crisis que enfrentamos". 

Muerte de Salvador Allende

Entre los casos más destacados en los que intervino Perkins destacan el de Jaime Roldós, en Ecuador y Omar Torrijos, en Panamá. Ambos, tras negarse a negociar, murieron, según Perkins, asesinados y según los medios, en un accidente aéreo cada uno.

También destaca el caso de Salvador Allende. Justo antes de la toma del Palacio de La Moneda por los militares golpistas el 11 de septiembre de 1973, el presidente realizó su última alocución al pueblo chileno en medio de un trasfondo audible de explosiones y disparos. En este discurso, Allende habló de su amor por Chile y de su profunda fe en el futuro del país. Sostuvo que su compromiso con la nación no le permitía tomar una salida fácil y ser usado como una herramienta de propaganda por quienes llamó “traidores”.

Según el economista, su discurso significaba que tenía la intención de luchar hasta el final. Poco después, Allende fue encontrado muerto. En 1971, Allende había expresado “Yo cumpliré mi mandato. Tendrán que acribillarme a balazos para que deje de actuar”.

Tras su muerte, la versión del suicidio es la más aceptada en la actualidad y se basa en las declaraciones de dos médicos de la enfermería del Palacio de la Moneda que habrían presenciado el suicidio. Sin embargo, días después del 11 de septiembre, Fidel Castro, en un discurso, dijo que Allende había sido asesinado por el Ejército de Chile en medio del combate en el Palacio de La Moneda.

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