20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Reunión clave del BCE para tratar de frenar la crisis económica del coronavirus

El pasado mes de marzo el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo una reunión clave para tratar la crisis económica y de los mercados de valores causada por el coronavirus.

Una reunión que, entre otras cosas, llamó la atención por ser la primera reunión de Christine Lagarde (Francia) como presidenta del BCE, uniéndose al español Luís de Guindos y al irlandés Philip R. Lane.

Tras esta reunión, el resultado fue muy negativo, pues el mercado ha profundizado enormemente en sus caídas. De hecho, la autoridad monetaria no ha tocado los tipos de interés, independientemente de que el mercado estaba valorando seriamente la opción de aplicar recortes a la tasa de facilidad de depósito, la cual penaliza las reservas bancarias, e incentiva al crédito. En cambio, los de referencia se mantienen en el 0%.

Eso sí, la reunión del BCE del pasado marzo sirvió para lanzar varias medidas anticrisis.

La medida anticrisis más destacada fue la publicación de un nuevo programa de financiación en condiciones favorables para la banca (LTRO), cuyo objetivo es compensar aquellos créditos a empresas que estén atravesando dificultades, así como aliviar las exigencias de solvencia y liquidez que afectan a este sector.

Por otro lado, también se decidió ampliar el programa de compras de activos, sumando una cantidad adicional de nada más y nada menos que de 120.000 millones de euros hasta final de 2020.

Asimismo, la reunión sirvió para repasar el calendario económico de 2021, donde se recogen las citas económicas más importantes del año.

Se reducen las expectativas de crecimiento en Europa

Tal y como afirmó la propia Christine Lagarde, las expectativas de crecimiento previstas en Europa se han reducido, ya que el coronavirus ha sido un invitado que nadie esperaba, y que ha golpeado fuertemente a todos los países de la Unión Europea, siendo España uno de los más afectados.

Asimismo, no dudó en afirmar que el fuerte impacto en la economía europea iba a permanecer varios meses, e incluso años, debido principalmente a la disminución de la demanda tanto interna como externa, así como a que se han interrumpido las cadenas de producción de la gran mayoría de países europeos, con todo lo que eso supone.

Sin duda, por lo que marcan los indicadores, las perspectivas de crecimiento económico a corto plazo han desaparecido.

Al mismo tiempo, Lagarde también aplaudía las medidas implantadas por ciertos gobiernos europeos para tratar de afrontar la crisis económica y salir de ella lo menos golpeados posible.

Aun así, solicitó que se dé una postura fiscal ambiciosa a la vez que coordinada, teniendo en cuenta las debilitadas perspectivas y la materialización de los riesgos a la baja.

Por otro lado, los tipos de interés se mantienen en los niveles actuales (0% para los de operaciones principales de financiación, 0,25% para los de facilidad marginal de crédito, y un 0,5% para los de facilidad de depósito.

Una reunión del BCE para la historia

Sin duda, esta reunión del BCE ha sido histórica, y los expertos en economía no dudan en compararla con la que tuvo que afrontar en el año 2012 Mario Draghi, cuando la crisis de deuda puso en riesgo al euro. De esa reunión se recuerda la frase “haremos todo lo que sea necesario”, que ha pasado para el recuerdo.

Una reunión en la que salieron dos componentes negativos que explican perfectamente las caídas, tal y como aseguraba Andrew Bosomworth, gestor de Pimco.

Nos referimos a mantener los tipos, especialmente los tipos de depósito, lo que demuestra que el consejo no tuvo reparos para reconocer las limitaciones de los recortes de tipos respecto a los niveles actuales.

Además, el propio Andrew Bosomworth dijo respecto al nuevo paquete de compra de activos, que la reacción que inicialmente estaban mostrando los mercados crediticios fue rotundamente negativa, principalmente porque los diferenciales, lejos de reducirse, se ampliaron todavía más.

El coronavirus, el gran culpable de la caída

De lo que no hay duda es de que el coronavirus es el gran culpable de la caída, ya que el desplome se produjo justo después de que la OMS (Organización Mundial de la Salud) declarase que el coronavirus se trataba de una pandemia mundial. Noticia que se dio con los mercados ya cerrados.

Esta noticia hundió rotundamente a Wall Street, que cerró la jornada con unos descensos registrados en sus principales índices de entre el 4,7% y el 5,9%. Unas cifras que no tardaron en trasladarse a Europa.

Y en cuanto a las empresas, aquellas empresas que se dedican al turismo o los viajes son las que han sufrido las caídas más fuertes, y todo apunta a que van a necesitar mucho tiempo para recuperarse ligeramente, ya que a día de hoy las restricciones impuestas por los países ponen en jaque al sector turismo y viajes, que está atravesando el peor momento de toda su historia.

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