06 de mayo de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El estado de alarma eclipsó la sentencia del Tribunal Supremo y pospuso la reclamación de muchos afectados por este producto financiero

Las tarjetas revolving siguen en el punto de mira, ¿cómo reclamar sus intereses abusivos?

Para prácticamente la totalidad de los consumidores afectados, la sentencia del Tribunal Supremo sobre las tarjetas revolving iba a ser una de las noticias más importantes del año. Esperada desde hace muchos meses, el Alto Tribunal emitió su fallo el pasado 4 de marzo, tan solo 10 días antes de que el Gobierno de coalición declarara el confinamiento domiciliario como medida preventiva para reducir la difusión de la pandemia del coronavirus.

Esta decisión sumada a la implantación del estado de alarma trajo consigo un gran número de consecuencias. En primer lugar los interesados en aprovechar esta sentencia para reclamar los intereses abusivos de estas tarjetas tuvieron que esperar, primero por la obligación social de permanecer en el hogar y segundo porque los juzgados pararon su actividad. Y en segundo lugar, las entidades financieras que comercializan este producto empezaron a moverse para tratar de anticiparse al aluvión de demandas y pasaron a ofrecer acuerdos extrajudiciales a los afectados, aunque tal y como revelan los especialistas estos son “potencialmente menos ventajosos para los consumidores que la reclamación judicial”.

¿Por qué se puede reclamar contra las revolving?

Dejando a un lado los estragos de la pandemia, que evidentemente han demorado un gran número de demandas que poco a poco se empiezan a retomar. Hay que recordar cuál es el motivo que permite reclamar en los juzgados un producto financiero como son estas tarjetas revolving. Para aquellos que no están familiarizados con ellas, las revolving son un tipo especial de tarjeta de crédito que permiten al cliente disponer de una cantidad específica, por ejemplo 2.000 o 3.000 euros, que se va amortizando cada 30 días con una cuota fija especificada anteriormente por el usuario, por ejemplo 50 o 100 euros mensuales.

Hasta aquí no parece haber mayor problema, sin embargo son los elevados intereses, superiores generalmente al 20% TAE, y la escasa transparencia existente en su comercialización lo que llevaron a entidades como el Banco de España a alertar sobre “la peligrosidad” que entraña este producto. Y es que no son precisamente pocos los casos de personas que han terminado con deudas superiores a los 20.000 euros por utilizar de forma recurrente una revolving.

¿Cómo reclamar sus intereses abusivos?

Lo curioso es que, según revela el abogado Kenari Orbe, experto en la gestión de este tipo de reclamaciones, la norma que está sirviendo de soporte a todas estas demandas es de hace más de un siglo. Concretamente, el letrado explica que “si vamos a la Ley de 23 de julio de 1908 de la Usura o Ley Azcárate indica que será nulo todo contrato de préstamo que estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso”.

De hecho emplea un término poco común pero muy aclaratorio al hablar de las condiciones del préstamo. Esta ley explica que el contrato que no debe resultar “leonino”, que según especifica la RAE es aquella condición o contrato que es “ventajoso para una sola de las partes

Sabiendo esto, si se desea presentar la reclamación, Kenari Orbe explica que “lo más recomendable es acudir a un abogado que oriente los pasos a seguir y nos ayude a preparar la documentación a presentar”. Además será él quien nos pueda asegurar si “habiendo estudiado la documentación y los contratos de la operación, es realmente factible dicha reclamación”. 

Si después de acudir a la entidad financiera donde se formalizó el préstamo o el contrato de la tarjeta revolving, e indicar que el tipo de interés fijado en el contrato es abusivo, no se alcanza a un acuerdo con la entidad de crédito llega el momento de dar el siguiente paso. Será ahí cuando “se procederá a presentar la demanda judicial, donde además se solicitará una devolución del importe pagado de más en concepto de intereses”. 

De momento el balance resultante de estas reclamaciones es bastante positivo. Lograr desprenderse de estas tarjetas está suponiendo toda una liberación para muchos consumidores que se empezaban a sentir ahogados por los intereses abusivos.

COMPARTIR: