23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Desde manifestaciones por mensajes xenófobos, hasta demandas en el Tribunal Supremo: Así fue el declive de la firma de moda estadounidense

Sombras y luces de Abercrombie & Fitch, la compañía acusada de racismo e islamofobia

La caída de su imperio se debe principalmente a una problemática: la discriminación. El documental que lanza la plataforma Netflix sobre Abercrombie & Fitch, expone la visión excluyente de la compañía, donde incluso llegó a enfrentarse a una demanda ante el Tribunal Supremo por negarle el empleo a una mujer musulmana, ya que la prenda que llevaba debido a su religión incumplía su "política de aspecto".

La plataforma en streaming Netflix ha lanzado un documental sobre la marca de ropa, En el blanco: El ascenso y la caída de Abercrombie & Fitch,  que saca a la luz los relatos que terminaron por manchar el nombre de la firma. El documental narra el rápido ascenso y popularidad de la firma, y cómo esta cayó en picado de la noche a la mañana debido a todos los trapos sucios y el interminable repertorio de acusaciones que tenían por discriminación, e incluso abusos.

Abercrombie & Fitch es una firma con un target muy concreto: jóvenes con un alto poder adquisitivo, blancos y 'guapos'. “La firma vendía para una clase social diferenciada, niños ricos, delgados y altos”, destaca el documental.

Y es que, el que una cadena de moda se posicione ante un público tan determinada, puede despertar muchas discrepancias: “Iban dirigidos para la clase alta protestante norteamericana, la más poderosa, y con una edad concreta”, explican algunos testimonios.

Esto supone, que todos aquellos que no se encuentren bajo esas condiciones, quedarían excluidos de los “valores esenciales” de la firma. “A la gente le gusta esa marca por un motivo. Y es que la exclusión forma parte de nuestra sociedad”. Quienes formaban parte de ella, se sentían especiales, como si se tratase de una fraternidad.

De la exclusividad al racismo

Si hay algo que diferencia a los dependientes de Abercrombie & Fitch es su estado físico y su vestimenta: mini faldas, camisas ajustadas, y a veces incluso, trabajaban sin ellas, mostrando su torso musculado.

Cuando te caracterizas por demandar un excepcionalidad a los que solo unos pocos privilegiados pueden acceder, puedes pecar de ofrecer un trato discriminatorio, xenófobo e incluso racista a quiénes no se ajustan al canon. Y es lo que pasaba dentro del conglomerado de Abercrombie & Fitch.

El documental se centra principalmente en Mike Jeffries, CEO de Abercrombie & Fitch, que lideraba todas las decisiones que se tomaban dentro de la compañía y defendía vigorosamente la imagen de la firma como blanca, exclusiva, y destinada a una estética concreta. 

"Vamos en pos de los chicos cool. Vamos tras el chico americano atractivo con una gran actitud y muchos amigos. Mucha gente no pertenece a nuestro tipo de ropa, y no puede pertenecer. ¿Somos excluyentes? Absolutamente". Declaraba Jeffries respecto a su firma.

 

Manifestaciones de estudiantes asiático-americanos contra Abercrombie, por el contenido xenófobo de sus camisetas.

Por otro lado, una de las temáticas que mas repercusión tuvo la firma, fue el caso de xenofobia (sobretodo en redes sociales) con los logos que discriminaban a las personas asiáticas, con la frase en sus camisetas "Two Wongs Can Make It White", haciendo una similitud a una expresión de desprecio, que denota una insensibilidad hacia otras razas. “Es la idea con la que se queda la gente de los asiáticos, de sólo verlos en el cine y la televisión, el estereotipo asiático (...) No sé qué tenían, pero a los jóvenes, a nuestros consumidores, les encantaba llevar esas camisetas”.

Multitud de grupos de estudiantes de origen asiático-americanos empezaron a sublevarse por el alto contenido discriminatorio de estos mensajes. “Siempre hay gente que no comprende el dolor que provocan estas cosas y que simplemente lo ven como una anécdota graciosa”, comenta uno de los entrevistados en el documental.

También nos encontramos con el escándalo que llegó hasta el Tribunal Supremo, donde se expone que la compañía había discriminado a una mujer de origen musulmán, Samantha Elauf, por el pañuelo que llevaba en la cabeza. Argumentaban que su pañuelo violaba el código de vestuario de los empleados al ser negro y cubrir su cabello.

 

El Supremo de EEUU da la razón a una joven sin empleo por el hijab

Samantha Elauf saliendo del Tribunal Supremo tras haber ganado la demanda contra Abercrombie.

En su defensa, Abercrombie “lo comparaba como un llevar gorra, ya que no dejarían que un empleado la llevase. Pero es obvio que hay una gran diferencia entre un hiyab y una gorra (...) Su argumento, era que si me contratan perjudica si marca, que a su vez, perjudica sus ventas, las cifras se verían afectadas porque no pegaba con su imagen” declara Samantha Elauf en el documental.

Finalmente, Elauf ganó la demanda contra la compañía. La Corte Suprema de EEUU le otorgó toda la razón por ser un claro ejemplo de islamofobia y discriminación religiosa, al haberle negado el trabajo por haberse presentado a la entrevista con un distintivo tradicional de su religión.

Alison Klayman, una de las cineastas encargadas de realizar el documental, explicaba sobre Abercrombie que “es un ejemplo flagrante de discriminación en la industria de la moda”.

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