21 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El mantenimiento de las conocidas cabinas telefónicas tiene un coste de 4,5 millones de euros anuales, según datos del CNMC

Las cabinas de teléfono seguirán 'vivas' hasta la Nochevieja del 2022 tras una nueva prórroga

La cabina de teléfono en España tiene los días contados
La cabina de teléfono en España tiene los días contados
El concurso para su gestión había quedado desierto, por lo que el Gobierno ha encargado su gestión a Telefónica, que se encargará de las cabinas, en una prórroga por tres años, aunque todo apunta a que será la última. Actualmente hay más de 15.000 cubículos telefónicos en España una cifra muy lejana a las 65.000 que había a finales de la década de los 90 en todo el territorio nacional.

Las cabinas de teléfono en España siguen a la intemperie en la calle sin que prácticamente nadie las utilice. Su gestión también marchaba por el mismo camino, después de que el concurso para hacerse con ellas quedará un año más desierto. Por ello, el Gobierno ha encargado a Telefónica que se ha cargo de ellas, consideradas un servicio universal, según la orden que publicó el martes el Boletín Oficial del Estado.

La encomienda durará tres años, en concreto hasta Nochevieja del año 2022, una prórroga mayor a las anteriores, aunque podría ser la única y última, ya que la propia orden publicada indica que antes del 21 de diciembre las cabinas deben trasponerse al ordenamiento jurídico español las normativas europeas, las cuales permitirán dejar de considerarlas como un servicio público universal.

Este acto permitiría extinguir el encargo a Telefónica, ya que en las cláusulas del contrato se recoge esta revisión como uno de los motivos de extinción. Roberto Sánchez, director general de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información, indicaba esta semana que la intención de eliminarlas viene dada por el poco uso que tienen y la aprobación de las normativas necesarias para acabar con ellas se ha retrasado debido al bloqueo político que había en los últimos meses.

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A principios de milenio las cabinas eran habitualmente usadas por la gente

El mantenimiento de las cabinas tiene un coste de 4,5 millones de euros anuales, según los datos ofrecidos por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), encargada de revisar las condiciones de la prestación del servicio y que se refieren al año 2016.

Poco más 15.000 cabinas en toda España

Actualmente, en toda España solo existen 15.450 cabinas en la vía pública, una cifra netamente inferior si se compara con las 65.000 que había en todo el territorio nacional a finales de la década de los 90. La explosión de la telefonía móvil a principios de milenio y la posterior llegada de aplicaciones de mensajería con un costo mínimo o nulo, ha hecho que las cabinas queden a la intemperie sin que prácticamente nadie las utilice.

Ninguna operadora de telecomunicaciones quiere hacerse cargo de ellas, según quedó reflejado en el Boletín Oficial del Estado del pasado martes, en concreto donde se declara que el concurso para prestar el servicio universal había quedado desierto de nuevo. El mantenimiento de las cabinas garantiza a la red telefónica pública fija desde cualquier ubicación geográfica a una velocidad de al menos 1 megabit por segundo (Mbps).

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Las cabinas más míticas de Telefónica venían acompañadas de una puerta

De las 15.450 cabinas repartidas por todo el país, 12.000 provocan pérdidas. La mitad de ellas no realizó ni una sola llamada en 2018. Aun así, Telefónica está obligada a ofrecer una cabina en cada municipio de más de 1.000 habitantes, y añadir una más por cada 3.000 habitantes más que haya.

Por lo tanto, el año 2020 parece que será el último de la vida de las cabinas, que antaño fueron símbolos de modernidad en España. Cuando el Gobierno decrete su muerte, correrán distintas suertes. La gran mayoría desguazadas, mientras que otras podrían terminar en un museo para el recuerdo. Habrá algunas que serán reconvertidas en antenas para mejorar la cobertura móvil. Lo que está claro es que las cabinas, tal y como las conoce la sociedad española, pasarán a mejor vida.

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