22 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Qué es un CFD y por qué es una oportunidad de inversión

Las siglas CFD son unas grandes desconocidas por muchos de los consumidores en España, pero detrás de ellas tienen una forma de inversión en todo tipo de activos financieros que bien gestionada puede ser muy rentable.

En concreto, sus siglas significan “Contratos por Diferencia”, un tipo de instrumento de inversión derivado (que no requiere la compra del activo) pero que permite realizar operaciones sobre los movimientos de precios, consiguiendo en estas “diferencias” un beneficio económico que complemente tus ingresos.

Una de las principales ventajas de los CFD está en la pluralidad de activos en las que invierte. Detrás de ellos pueden encontrarse activos de renta fija como bonos, obligaciones, letras… de bolsa como todo tipo de acciones, de materias primas de todo tipo e incluso dividas, desde las tradicionales y más contratadas (dólar, euro, yen) y también divisas digitales como el bitcoin. Pero para aprovechar este tipo de inversión, hasta hace muy poco exclusivo para grandes inversores, es muy importante acceder a sistemas en los que el pequeño inversor puede conseguir ganancias como https://cfds-trader.com/es/. 

Porqué los CFD son una oportunidad de inversión

Un CFD siempre es un contrato entre dos partes, el comprador y el vendedor, en el que este último abonará al primero la diferencia entre el valor en ese momento del activo (como hemos dicho desde acciones, divisas, renta fija, etc.) a la finalización del contrato. Si la diferencia es positiva el vendedor paga al comprador, si es negativa el comprador será el que abone la diferencia al vendedor.

Por ello, existen dos formas en las que los CFD son interesantes. La primera, la clásica, y menos usada, para asegurar precios como si fuera un instrumento para que el comprador de un determinado bien, ya sea acciones o por ejemplo una materia prima con la que opere (por ejemplo el cobre) no pierda dinero -ni la gane- en el caso de oscilación del precio del activo con el que opere.

La segunda, la que más nos interesa, para hacer trading, es decir buscar un beneficio precisamente entre estas oscilaciones de precio que pueden ser continuas durante muchos días o incluso en una misma jornada (day trading). Muchas de estas oscilaciones pueden ser muy pequeñas, y es donde entra en juego las ventajas de los sistemas automáticos de trading, que lo que hacen es aprovechar todas esas pequeñas diferencias, que sumadas consiguen un beneficio mucho más importante tomando ventaja tanto de las subidas de precio (en las operaciones conocidas como “en largo”) o bajadas de precios (operaciones en corto).

Para ello se acumulan diferentes ventajas. Por un lado, hacerlo automático, como hemos dicho anteriormente pudiendo hacer muchos movimientos en un solo día, pero por otro lado usando algoritmos de cálculo para ver cuándo aprovechar estas diferencias. Con ello el inversor tiene una nueva forma de invertir, en la que su papel se circunscribe a una mera labor de control en la que es importante poner los límites de inversión y saber cómo gestionar sus posibles ganancias.

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