24 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

En previsión de lo que está ocurriendo en la isla, en Estados Unidos y Europa se están empezando a favorecer la producción local de estos sistemas

Los efectos del conflicto China-Taiwán, mayor productor mundial de microchips

Microchip.
Microchip. / Taiwán es el mayor productor del mundo.
La posible intervención militar de Taiwán por parte de China tendría un grave afecto en la economía mundial cada vez más volcada con las nuevas tecnologías. Taiwán produce el 63% de la producción mundial de microchips. Por este contexto internacional hay muchos planes de deslocalización y volver a fabricar en Europa y Estados Unidos.

La visita de Nancy Pelosi, presidente de la Cámara de los Representantes de Estados Unidos, ha Taiwán ha vuelvo a agitar el avispero de la política internacional. La tensión entre China y Estados Unidos por la visita de la tercera atoridad del país norteamericano a la isla situada al este de China. 

Este territorio vive una situación curiosa ya que sólo 14 países lo reconocen como independiente de la República Popular de China. Lo que desde Pekín han definido como "provocación" por parte del Gobierno de los Estados Unidos podría tener consecuencias complicadas ya que el rumor de una intervención armada de China en Taiwán cada vez suena con más fuerza. 

¿Pero qué conclusiones tendría esto en la economía mundial? En un mundo cada vez más tegnologizado hay que tener en cuenta que Taiwán se produce el 63% de la producción mundial de microchips. Baste citar que la compañia TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) fabrica para Apple, Intel, MediaTek, Nvidia, AMD o Qualcomm. Además, el 10% de los beneficios de TSCM provienen de China y el 65% lo hacen de Estados Unidos.

"Teniendo en cuenta que el 50% del mercado de los microchips a nivel mundial sale de Taiwán una invasión por parte de China que ahogaría toda la economía mundial desde equipos electrónicos hasta vehículos", explica Antonio Luis Gallardo experto económico de Elcierredigital.com sobre las consecuencias que una intervención armada en la isla tendría en la economía mundial. 

Naty Pelosi en Taiwán. 

"Habría una clara recesión a nivel global tanto a nivel consumo pero también a nivel de inversión de bienes de equipo", añade. "En el corto plazo esto no beneficia a nadie, sal si se destruyera a la infraestructura a otros fabricantes y eso beneficiaría a pasíses como China o Corea del Sur", puntualiza. 

Sin embargo, recuerda que "China quedaría muy mal internacionalmente y hay muchos planes de deslocalización y volver a fabricar en Europa y Estados Unidos. Por los problemas de suministro y precios que los hay desde hace tiempo ya hay planes de volver a producir en estos territorios lo que pasa es que es caro y no inmediato". 

Incentivar la producción local en USA y Europa

La dependencia del exterior para este tipo de productos en Estados Unidos y Europa lleva años siendo un problema. El conflicto Taiwán-China ha llegado justo en un momento en el que esta realidad está empezando a ser vista como un problema.  De hecho, casi coincidiendo con la visita de Pelosi el Congreso de Estados Unidos ha aprobado la Ley de Chips y Ciencia de 280.000 millones de dólares (algo más de 275.000 millones de euros) en investigación y desarrollo para la producción de este tipo de productos en suelo estadounidense favoreciendo la producción local. 

Por su parte, la citada empresa de Taiwán TSCM ha invertido una gran cantidad de dinero (más de 10.000 dólares) en Phoenix (en el Estado de Arizona en Estados Unidos). Una manera de huír de los efectos de una posible invasión por parte de China. 

Por otro lado, la Comisión Europea anunció hace unos meses la Ley Europea de Chips con el mismo objetivo de la ley desarrollada en Estados Unidos, incentivar la producción local y evitar la dependencia del exterior. 

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