14 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Los claroscuros en la trastienda y en la historia de esta gran empresa española vuelven a poner de moda el libro de Carlos Díaz Güell

Nuestra información sobre la empresa de Marta Álvarez y sus licitaciones saca a la luz "La historia oculta de El Corte Inglés"

Marta Álvarez Guil, CEO de El Corte Inglés.
Marta Álvarez Guil, CEO de El Corte Inglés.
La historia de El Corte Inglés está llena de claroscuros y tras la publicación de elcierredigital.com sobre los nuevos negocios de estos grandes almacenes referidos a licitaciones públicas para la rehabilitación y construcción de edificios públicos, vuelve a la actualidad el trabajo del veterano periodista Carlos Díaz Güell, que publicó un valiente libro sobre la historia de una de las compañías más importantes de la vida económica española.

La información publicada por elcierredigital.com sobre las licitaciones para obra pública adjudicadas a El Corte Inglés para la rehabilitación y construcción de edificios, algo atípico al objeto social inicial de estos grandes almacenes, ha vuelto a poner el foco en el libro del periodista Carlos Díaz Güell, un valiente trabajo sobre la historia de una de las compañías más importantes de la vida económica española. El libro titulado La Historia oculta de El Corte Inglés fue lanzado al mercado por la editorial Nube Digital de Bibliotecas a finales de 2018, con el silencio de los grandes medios de comunicación españoles.  

“Ninguna editorial importante ni conocida ha apostado por este trabajo. Para mí es una satisfacción verlo publicado. En El Corte Inglés les debe de haber sentado fatal”, asegura el autor a elcierredigital.com.

De Asturias a Cuba

Los orígenes de El Corte Inglés hay que buscarlos en Asturias. Allí nace en 1882, en una pequeña aldea perteneciente al concejo de Grado, César Rodríguez González. Su padre tenía vocación comercial e intuyó que su hijo tenía facultades para algo más de lo que su condición social le tenía predestinado. A los 14 años y desde el puerto de Santander, el joven asturiano embarco rumbo a América. Llegó a La Habana cuando Cuba aún era colonia española. Un familiar que había emigrado previamente le consiguió trabajo en una cantina.

Pronto César Rodríguez encuentra trabajo en La Casa Blanca tienda de tejidos fundada por uno de los muchos asturianos emigrantes. Trabajando en este negocio estalló la Guerra de Cuba, el denominado proceso de Independencia de la isla que acabó enfrentando a España con Estados Unidos. Al acabar la contienda, César pasa a trabajar como ‘cañonero’, algo así como chico para recados, en los almacenes El Encanto. Durante años escalaría posiciones en este negocio.

No se entiende la historia de El Corte Inglés sin conocer los almacenes El Encanto. Su idea de comercio despersonalizado, de eliminar los mostradores como barrera entre cliente y dependiente, las Rebajas o el hecho de convertir el centro comercial en un lugar que visitar sin tener la necesidad de comprar nada, se trasladaría a El Corte Inglés.

También el famoso eslogan de “Ya es primavera en El Corte Inglés” fue usado primero en los almacenes cubanos. “La gran historia de esta empresa es el mérito de un chaval de 14 años que cruza el mundo y se le ocurrió este invento y de ahí a acabar en manos hoy en día de la hija mayor de la señora que servía paellas en local madrileño El Riscal. Es dramático”, asegura Díaz Güell.

Carlos Díaz Güell con su libro / Bernardo Paz. 

Tras el crack del 29, Rodríguez abandonó El Encanto y se dedicó a negocios de inversión. En esa época ya había llegado a Cuba su sobrino Ramón Areces que se convertiría en su heredero con el paso de los años. En Cuba, Areces no tiene suerte en los negocios y decide volverse a España, mientras su tío César decide invertir de nuevo en un gran tienda,  los almacenes Ultra.

Y nace El Corte Inglés

En 1934 comienza la historia real de El Corte Inglés cuando César Rodríguez pagó por el traspaso de una sastrería. Su representante en esta operación era su sobrino Ramón Areces. El Corte Inglés se instaló en la planta baja del recién creado centro comercial Galerías Preciados, fundado por un primo de César, llamado Pepín Fernández. Estaban ubicados en pleno centro de Madrid, entre la calle del Carmen y la calle Preciados y allí siguen.

En 1940 se constituye El Corte Inglés como Sociedad Limitada. En 1942 y 1953 se realizaron ampliaciones de capital manteniéndose siempre César como accionista mayoritario y como presidente de la compañía. En 1949, junto a Ramón, creó Induyco para suministrar a los centros de la mercancía necesaria.

“César se mantenía desde Cuba en la presidencia de la compañía porque no se fiaba del todo de Ramón Areces. Quería que se foguease hasta llegar a la presidencia. Es algo que luego se ha repetido en toda la saga asturiana de los presidentes” asevera Carlos Díaz Güell en su libro.

En 1960, un año después del triunfo de la revolución castrista, César Rodríguez vuelve a España para instalarse definitivamente. Seis años después, en enero de 1966, fallece dejando como presidente y heredero a Ramón Areces.

La etapa Areces

La etapa de Areces, siguiendo las enseñanzas de su tío, es la de mayor expansión de la historia de la compañía. Cuando accede a la presidencia solo hay dos centros en el país. Uno en Madrid y otro en Barcelona. Paulatinamente abrirá nuevos en otras ciudades de España: Bilbao en 1969 y Murcia en 1973.

Carlos Díaz Güell / Bernardo Paz 

En 1980 creó la cadena de supermercados Hipercor, también Viajes El Corte Inglés que se convierte en uno de los negocios más fructíferos. También se adentraría en el mundo de las aseguradoras.

Para controlar la compañía, crea en 1976 la Fundación Ramón Areces que de facto regentaba más del 37% de las acciones de la empresa.

El mérito de Ramón Areces está en que todo esto lo consiguió mediante la autofinanciación y sin endeudarse. Fuera de El Corte Inglés, el asturiano solo intervino en Fomento de Construcciones y Contratas como apoyo de las hermanas Koplowitz a quien conoció siendo unas niñas gracias a su especial relación con Esther Romero, madre de las niñas, y de las que fue su padrino.

“La historia se repite hoy y ayer. Al no tener hijos César, es su sobrino quien hereda la presidencia de la compañía. Así, Isidoro Álvarez pasa a ocupar la presidencia de los almacenes en 1989. Con él sigue la expansión de la empresa, pero también a la larga rompe una tradición en la casa, la de no endeudarse. Esta ha sido su herencia negra” afirma Díaz Güell.

El problema del endeudamiento

El principal problema de El Corte Inglés es el endeudamiento. Ni la entrada de Qatar en el capital, ni las contínuas emisiones de bonos o acuerdos de refinanciación han solventado una situación delicada. Aunque en los últimos resultados presentados para el ejercicio 2018 (cierra el año fiscal el 31 de agosto), que reflejaba que la deuda había descendido en 347 millones, suponía aún 3.652 millones de euros. Comparado con su EBITDA (ingresos antes de amortizaciones e impuestos) de 335 millones suponen una proporción de casi once veces más.

Marta Álvarez y Cristina Álvarez junto a su primo Dimas Gimeno

Esta deuda tiene un rating por parte de Standard & Poor's y Fitch de BB y Moody's la calificó como Ba1. Aunque, a diferencia de lo publicado, no es considerado bono basura, es un bono de grado, una inversión de riesgo moderado y supone que el coste en intereses es más que significativo y una prioridad importante. La cuestión  es cómo reducir la deuda cuando el resultado económico es insuficiente y además las perspectivas no son positivas. Quizá por ello ha abierto sus frentes hacia otros objetivos, la construcción y licitaciones públicas.

Una herencia envenenada

La sucesión de Isidoro Álvarez fue especialmente complicada. Cumpliendo la tradición familiar le sucedió un sobrino, Dimas Gimeno. Durante cuatro años presidió la compañía en un ambiente hostil de enfrentamiento por el control del centro comercial español por antonomasia.

Las principales trabas de Gimeno en sus años al frente de la empresa llegaron por unas primas sobrevenidas: las hijas de María José Guil, viuda de isidoro Álvarez. Isidoro conoció a su mujer en el mítico local de El Riscal, un lugar de la vida más bohemia y canalla del Madrid del franquismo. María José se casó con Alfonso Rey, dueño del local. Con él tuvo a sus dos hijas: Carmen y Cristina. Las dos hijas fueron adoptadas en 2004 por Isidoro, es decir, doce años después de su boda secreta con María José, que nunca fue aceptada por Ramón Areces.

Isidoro Álvarez. 

Sobre éstas adopciones existen dudas, al igual que sobre el testamento de Álvarez. Un enfrentamiento familiar que ha llegado en un momento complicado para la empresa. "La ley exige para la adopción de mayores de edad que el adoptante haya vivido al menos un año con ellas antes de que hayan cumplido 14 años. No se cumple en el caso de las hijas de María José. Nadie le dio importancia pero cuando empezaron las guerras internas una de la grandes bazas era, y sigue siendo, evitar que las hijas de María José lleven el apellido", afirma Díaz Güell.

Tan enconadas han estado las posiciones que incluso Dimas Gimeno y las hijas adoptivas de Isidoro Álvarez, Marta y Cristina, se vieron las caras en los tribunales. En concreto, en el Juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid por la demanda de los primeros contra las segundas por la herencia del empresario. Ese fue el punto principal de la batalla familiar. Finalmente la batalla judicial se salvó con la victoria de Marta Álvarez Guil y su hermana Cristina. De este modo, Marta se convirtió en la primera mujer CEO de El Corte Inglés. Dimas Gimeno fue indemnizado con dos años de sueldo equivalente a más de ocho millones de euros.

Hoy, todavía queda la incognita de saber si es las últimas voluntades del empresario se han cumplido realmente o no, en función de su testamento. Pero más allá de la guerra por el poder interno, la empresa que fue representante del cambio en la forma de consumir en España, se encuentra ahora en una encrucijada ante el triunfo del comercio online en el que otras plataformas llevan años de ventajas.

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