02 de julio de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El Ejecutivo ha encargado un plan de viabilidad sobre la rehabilitación y reinauguración del tramo Soria-Castejón, cerrado en 1996

La línea de tren que une Soria con Navarra podría reabrirse tras 26 años sin actividad

/ Vías de tren
El Gobierno de España ha lanzado un guiño a Soria al encargar un estudio que analice la viabilidad de la reapertura del tramo que conectaba a la ciudad castellano-leonesa con la villa navarra de Castejón, que fue cerrado en 1996. El Ejecutivo asegura que esta reapertura serviría para vertebrar territorios y luchar contra la despoblación en algunas de las zonas con mayores problemas demográficos de España.

El Gobierno de España ha sorprendido a propios y a extraños al encargar un estudio de viabilidad sobre la reapertura del tramo ferroviario que conectaba a Soria con Castejón y que fue cerrado hace más de un cuarto de siglo, en el año 1996.

La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, que realizó el anuncio en plena campaña electoral autonómica, afirma que quieren "evaluar una nueva conexión ferroviaria de Soria desde el corredor Cantábrico-Mediterráneo a la altura de Castejón".

El alcalde de Castejón, David Álvarez, cree que "nunca se debiera haber cerrado esta vía porque se debe apostar por el ferrocarril público y social​ que vertebra territorios. La reapertura de esta vía sería muy interesante para combatir la despoblación ​y para dinamizar la economía en la Ribera de Navarra".

La historia

Las leyes que promovían la expansión del ferrocarril por España se sucedían con más o menos fortuna: la I República española aprobó su Plan General de Ferrocarriles en 1870 y en plena Restauración, con Cánovas en el Gobierno, se dio luz verde a una nueva ley para primar las inversiones a este sector en 1877.

La línea Castejón-Ólvega sufrió decenas de problemas que atrasaron su inauguración varias décadas. Se explica en el libro Fitero D.F. de Pedro Pérez Bozal que el proyecto salió adelante en 1899, pero en 1900 se prohibió el uso de esta línea denominada la del "tren de la muerte". Este apodo se reforzaría cuatro años después, ya que catorce vagones descarrilaron y causaron la muerte de tres empleados ferroviarios.

El principal problema de le línea eran las dificultades técnicas que provocaba el desnivel existente entre Alfaro y Castejón. Pero la línea no se tumbó gracias a la presión de pueblos como Fitero, Corella, Cintruénigo o Cervera, que pretendían rentabilizar la producción de vinos, cereales y aceite con salida por Castejón, gran punto estratégico del transporte en el norte porque servía de empalme ferroviario con Navarra-Francia, Logroño-Bilbao y Aragón-Catalunya.

Locomotora sobre el tramo Soria-Castejón. 

Antes de darse luz verde definitiva a la línea que todavía tenía que completarse, el Estado cedió su explotación a la Compañía Industrial para España, de capital belga. Pero esta compañía no había podido evitar las graves deficiencias de su trazado, ya que el radio de algunas curvas era demasiado reducido y algunos tramos se habían construido sobre la carretera minera, por lo cual se modificó el proyecto en diciembre de 1900, dos años antes de que la citada empresa pidiese permiso para circular trenes.

La empresa belga quebró poco después, dando paso a la Sociedad Minera del Moncayo, que también se declaró en quiebra. La gestión pasó a manos de la Sociedad Anónima del Ferrocarril de Soria, que vio como la Administración central cerraba la explotación en junio de 1903 porque no cumplía las prescripciones descritas en la autorización de tres años atrás.

Al final llegó... tarde

Mucho se ha escrito sobre la puntualidad de trenes y del transporte público en general. Pero la puntualidad de este tren dejó mucho que desear. Además de los problemas ya descritos, la línea se encontró con la crisis económica provocada por el pinchazo de la burbuja española tras la I Guerra Mundial.

El proyecto recibiría un empujón gracias al Plan Guadalhorce, nombre dado por el marqués que ejercía por aquel entonces como ministro de Fomento. Corría 1926 y dieciséis líneas ferroviarias recibían una inyección estatal al arrancar las obras, pese a que tres años antes la línea que protagoniza este texto había salido a concurso la construcción de la línea, valorada en casi 89 millones de pesetas y que exigía 12 locomotoras, 24 coches de viajeros, 180 vagones, 2 vagones de socorro y 24 vagonetas para las brigadas.

A finales de 1935, con las obras a punto de acabar, se sacó por parte de la II República el concurso de la explotación de la línea, que sin embargó no se llegó a poner en marcha hasta 1941 por el estallido de la Guerra Civil. Tras la victoria del bando nacional, Franco inauguró esta línea que fue terminada por presos republicanos.

El último día

Tan solo 55 años estuvo operativa la línea Castejón-Soria. El 1 de diciembre de 1996 el Gobierno de Castilla y León retiraba la subvención a la misma, al igual que habían hecho años atrás Navarra y La Rioja, suponiendo todas estas decisiones económicas y políticas el acta de defunción de la vía de transporte.

Fue entonces cuando la línea que conectaba Castejón, Corella, Cintruénigo, Fitero, Cervera (Valverde), La Nava, Ágreda, Ólvega, Villar del Campo, Aldealpozo, Arancón, Velilla y Soria decía adiós, quedando 67 kilómetros de raíles abandonados a su suerte y varias estaciones en subasta y ruina.

COMPARTIR: