09 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

Otra de las empresas de Jack Ma, el banco Ant Group, no ha podido salir a bolsa por las restricciones impuestas por el Régimen de China

El presidente chino Xi Jinping entra en guerra contra el dueño de Alibaba: Las claves de este divorcio político

/ Xi Jinping y Jack Ma
El Régimen de China ha frenado el salto bursátil del dueño de Alibaba, que es a su vez la persona más rica del gigante asiático. Ant Group se queda con las ganas y la 'Amazon china' se desploma en bolsa después de que el presidente Xi Jinping prepare una batería de medidas antimonopolísticas que redundarán contra varios gigantes tecnológicos.

Cuenta el digital económico Bufonia.com que a las puertas del altar ha quedado compuesto y sin novia Jack Ma, que tendrá que guardar el traje en el ropero cuando creía que se iba a casar con la más guapa. El chino más rico del mundo estaba a punto de 'hacer historia' con el lanzamiento del banco Ant.

Pero Xi Jinping ha parado los pies al mandamás de Alibaba. Algunos inversores se relamían ante la OPV de Ant, que iba protagonizar el 'aterrizaje bursátil del siglo' con una capitalización récord de 34.500 millones de dólares.

Pero el organismo regulador del Banco Central de China advirtió el riesgo sistémico por el posible colapso del precio del banco después de comprender que los inversores iban a pedir créditos con un apalancamiento de más de setenta veces.

El sistema bancario chino no sufrió el estrés que esperaba... mientras la reputación del Régimen sigue cayendo a nivel occidental a pesar de que ha salvado su economía y salud. Xi Jinping debiera saber que por ahora no todo se puede comprar.

Logo de Ant Group.

Aunque en territorio chino sí que pueden pararle los pies al 'banco de la hormiga' de Jack Ma, que fue llamado al orden hace unos días por la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China, el Banco Popular de China, la Comisión Reguladora de Bancos y Aseguradoras, y la Administración Estatal de Divisas del Régimen capitalista.

"Entrevista de supervisión", afirmó el Régimen totalitario-capitalista. Y ni hubo entrevista ni supervisión: a Jack Ma le cortaron las alas de la hormiga Ant, que es la operadora de Alipay (convertida en la mayor plataforma de pagos electrónicos en China gracias a Alibaba).

La suspensión de la OPV del mayor banco del mundo, Ant, y el borrador tutelado por Xi Jinping (que hace barruntar que China va a realizar unas regulaciones antimonopolísticas encaminadas a rebajar el peso de los gigantes digitales) provocó que los cinco mastodontes digitales asiáticos perdieran 200.000 millones en dos días, según estimaciones de Bloomberg.

Alibaba no celebró el Día del Soltero porque cayó a plomo junto a Tencent Holdings, JD.com, Meituan y Xiaomi. Y es que China, sabedora de que este póker doma el mercado y tiene capacidad para bloquear a la competencia, quiere rebajar su influencia con un argumentario en favor del libre mercado.

El excéntrico Jack Ma, que perdió 2.600 millones de dólares de su fortuna en su particular 'martes negro', guarda obediente silencio tras el palo que ha recibido la nuca. Y es que ni su afiliación al Partido Comunista de China le sirve para escapar de los designios de un Régimen que en este caso ha hecho lo que debiera hacer Europa y EEUU: controlar esa bestia salvaje que se va a comer los derechos laborales de Occidente, Amazon.

En España parece que algunos empiezan a enterarse de qué va el baile: UGT y CCOO han propuesto al Gobierno que se cree un registro público de algoritmos por parte de las plataformas digitales. La opacidad de estas empresas, que en su mayor parte ni pagan impuestos ni crean trabajo digno, debería tener coto.

La derivada española del Régimen

China ha conseguido que la 'segunda división' europea' en términos económicos, Italia, Portugal, Grecia, Hungría o Polonia, entren la La Ruta y la Franja. Este proyecto implicará una inversión milmillonaria por parte de un Régimen que quiere colonizar sin el belicismo ni el imperialismo cultural de los Estados Unidos.

Pero España ha decidido no sumarse al proyecto porque Pedro Sánchez se ha fiado de su instinto de supervivencia y ha optado por la prudencia al sumarse a un club junto a Francia y Alemania, muy influenciadas en términos geopolíticos por los EEUU y recelosas de la expansión china.

Xi Jinping aun así lo está intentando ante Sánchez, que ha decidido mantener la Ley que impide a las empresas extranjeras posean más de un 10% del accionariado de las empresas estratégicas españolas. Y este hecho enfada a China, que tiene compañías deseosas de asaltar Naturgy, Red Eléctrica e Iberdrola para controlar la piel de toro.

La carta china en España

El Partido Comunista de China está intensificando actos y donaciones al hasta ayer marginal Partido Comunista de España (PCE). Los asiáticos son sabedores que sus homólogos españoles influyen en el Ejecutivo central por primera vez en ocho décadas.

Y el peso estratégico del PCE que lidera Enrique Santiago, mano derecha de Pablo Iglesias dentro de Unidas Podemos, puede posibilitar que los morados derriben las barreras que ha puesto ante China el presidente Pedro Sánchez, habituado a cambiar de parecer si la situación lo requiere.

Santiago no está buscando romper la barrera de entrada extranjera en estratégicas, sino que Sánchez acepte la entrada de un país estratégico como España en La Ruta y La Franja (o sea, la nueva 'ruta de la seda').

Mundo Obrero, órgano de expresión del PCE, asegura sin reparos que "España necesita una Europa que rompa el corsé neoliberal, y que apueste por la colaboración con Rusia y China, orientada a la mejora de las condiciones de vida de los pueblos, el mantenimiento de la paz internacional, y el desarrollo sostenible. Trabajaremos para ayudar a conseguir establecer una colaboración chino-española a todos los niveles".

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