09 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

La primera medida que se intenta imponer es limitar los pagos en moneda entre particulares y empresas hasta 1.000 euros

Fin del dinero en efectivo: El BCE se opone al PSOE por ser desproporcionado y contrario al interés del ciudadano

Una de las consecuencias del periodo de confinamiento ha sido la caída drástica del uso de efectivo. El parón económico, el mayor volumen de compras online y las medidas de seguridad e higiene llevaron a esta caída. Aún así, siguió representando un 40% de las transacciones. En este entorno el PSOE ha acelerado para restringir su uso, pero se ha topado con la negativa del BCE

El pasado 24 de abril el PSOE presentó una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados en el que planteaba junto a otras iniciativas, la “eliminación gradual del pago en efectivo, con el horizonte de su desaparición definitiva”. Según declaraciones desde filas socialistas no se busca que sea un cambio a corto plazo sino “plantear un debate público” pero que coincide con la intención por parte del Ministerio de Hacienda de restringir los pagos entre particulares y empresas de los 2.500 euros actuales a tan solo 1.000 euros.

Pero esta iniciativa se ha topado con la negativa del Banco Central Europeo (BCE). En una resolución vinculante del año 2019 señaló como “desproporcionada” reducir el pago en efectivo entre empresas y particulares a 1.000 euros por su impacto y porque “dificulta la liquidación de transacciones legítimas y pone en peligro el concepto de moneda de curso legal” tal y como se consagra en el tratado de la Unión Europea.

Libertad de elección y brecha digital

No solo eso, el BCE señala un punto clave el ser “el único medio de pago que permite a los ciudadanos realizar transacciones líquidas e instantáneas sin tener que pagar tarifas por el uso de este medio de pago”. Este es uno de los elementos más importantes que ha levantado muchas voces en contra. Aunque desde parte del sector financiero y la administración se presione por disminuir el uso en efectivo (por interés comercial y de mayor control de las transacciones) el consumidor sigue valorando la libertad de no perder ese control en todas las transacciones y hacerlo sin coste.

Tenemos ejemplos como Suecia o especialmente Dinamarca (ambos países no integrados en la zona Euro) en la que se ha ido restringiendo el pago en efectivo, retirando monedas de pequeño valor, obligando al pago con tarjeta en establecimientos públicos, en estos casos se ha disminuido el pago en efectivo, por supuesto, pero no ha acabado con él y si ha creado una tendencia al uso de otras formas “anónimas” de pago.

Alternativas: de las tarjetas de crédito a los sistemas de pago por movil

Las tarjetas de crédito siguen disparándose en España. Antes del estallido de la crisis actual lo hacían a un ritmo de más del 10% anual en número y más del 15% en el número de transacciones.

No es el único sistema de pagos al alza. La directiva PSD2 permite ya el pago directo en cuenta, algo que por ejemplo está ya fomentando Amazon. También crecen los pagos por sistemas entre móviles, como bizum. Aunque su crecimiento es importante su uso es minoritario y muy concentrado en el segmento de los más jóvenes.

 

Las tarjetas de crédito han crecido en los últimos cinco años en España más de un 10% anualmente

Esto abre otro de los grandes problemas, la brecha digital. En un momento en el que la población mayor ya tiene problemas para acceder a servicios bancarios básicos por el cierre de sucursales, la limitación de pago en efectivo que es el uso mayoritario para la práctica totalidad de este segmento de población sería fatal.

Vía aún más libre a las criptomonedas

Pero si se piensa que la eliminación del efectivo conllevaría un control total de las transacciones se equivoca. En países que están intentando acelerar esta vía se está viendo un crecimiento importante de las transacciones con criptomonedas, entre las que destaca el bitcoin.

Las criptomonedas serían las principales beneficiadas de la restricción de efectivo

El interés de Facebook en liderar la creación de Libra ha dejado claro que este sistema de pago es muy interesante y relevante, tanto que ahora mismo muchas autoridades, incluido el BCE, valoran la creación de su propia criptomoneda. Si una divisa digital consigue una posición importante en el mercado de monedas ejercerá un control económico que no quiere traspasarse a empresas privadas, con lo que limitar el dinero en efectivo para controlar las transacciones puede conllevar lo contrario, un sistema aún más opaco.

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