18 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El director y realizador de televisión consiguió influir en varias generaciones con solo dos películas

Pocas risas en la gala de Andreu Buenafuente, en la que se otorgó el Goya de Honor a Chicho Ibáñez Serrador

SIlvia Abril y Andreu Buenafuente, presentadores de la 33 edición de los Goya.
SIlvia Abril y Andreu Buenafuente, presentadores de la 33 edición de los Goya.
Dos títulos, 'La Residencia' y '¿Qué he hecho yo para merecer esto?' han bastado a Chicho Ibáñez Serrador para marcar la historia del cine español. Las dos cintas marcaron la forma de realizar el género de terror. Son dos títulos antitéticos en la forma de crear desosiego en el espectador. Del ambiente gótico de la primera con un corte de cine clásico y a los exteriores y planos luminosos de la segunda.

La 33 edición de los premios Goya de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha confirmado la especie de maldición que recae sobre sus presentadores. Aunque lleguen respaldados por  sus respectivos éxitos en la televisión, no son capaces de remontar una gala que siempre  acaba tornándose previsible y lenta. Les pasó a Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y a Dani Rovira. Andreu Buenafuente no iba a ser la excepción, aunque su copresentadora, Silvia Abril, salió mejor parada. 

Los discursos, como todos los años entre lo familiar y lo reivindicativo, en una edición sin sorpresas en la que acabó triunfando Campeones, como todo el mundo esperaba.  Por lo que respecta a los gags, no arrancaron las risas esperadas y las actuaciones musicales resultaron especialmente deslucidas. Salvo en el caso de Rosalía. 

Lista de principales ganadores:

 

Mejor película

- 'Campeones'

Mejor dirección

- Rodrigo Sorogoyen, 'El Reino'

Mejor dirección novel

- Arantxa Echevarría, 'Carmen y Lola'

Mejor actriz protagonista

- Susi Sánchez, 'La enfermedad del domingo'

Mejor actor protagonista

- Antonio de la Torre, 'El Reino'

Mejor actriz de reparto

- Carolina Yuste, 'Carmen y Lola'

Mejor actor de reparto

- Luis Zahera, 'El Reino'

Mejor actriz revelación

- Eva Llorach, 'Quién te cantará'

Mejor actor revelación

- Jesús Vidal, 'Campeones'

 Mejor guion original

- 'El Reino'

El Goya de Chicho

Durante años, el mundo del cine en España ha vivido a espaldas de la televisión. Era un medio de segunda. Es más, los actores que triunfaban en series televisivas lo tenían complicado para conseguir trabajo en el cine. Ahora, el paradigma ha dado la vuelta. Desde Estados Unidos las series televisivas se alaban incluso más que algunas producciones cinematográficas. Como cuando Hollywood estornuda, en el cine español se toman un paracetamol, ahora anuncian la concesión del premio a uno de los grandes creadores de la televisión nacional. Debido a su salud, el cineasta no acudió a recoger el premio y en su lugar se emitieron una imágenes donde Chicho recibía el premio en su casa, junto con declaraciones de actores que trabajaron a sus órdenes como Marisa Paredes, Silvia Marsó o Manuel Galiana. 

Chicho Ibáñez Serrador / Europa Press

Narciso Ibáñez Serrador, más conocido como Chicho, más allá de crear formatos que han cambiado la historia de la televisión como Hablemos de sexo, El semáforo y sobre todo el recordado Un, dos, tres, responda otra vez, supo hacer grandes productos de ficción, sobre todo, la mítica Historias para no dormir, Historias de la frivolidad o el telefilm El televisor.

Ibáñez Serrador, vino al mundo en Asunción, en 1935. Sus padres eran los actores españoles Narciso Ibáñez-Menta y Pepita Serrador que se encontraban de gira en el Cono Sur. Ibáñez-Menta fue durante décadas el actor más popular de Argentina. Cuando se divorció de Pepita Serrador esta se volvió con su hijo Chicho a España. Con tan solo 15 años, se convirtió en adaptador de las obras de teatro que representaba su madre como La rosa tatuada de Tennessee Williams. A finales de la década, Chicho volvió a Argentina con su padre donde se formó como realizador de televisión. Muchos experimentos narrativos y visuales que probó en el país sudamericano, luego se los trajo consigo a España.

Su primer éxito importante fue Historias para no dormir. Además de poner en escena textos propios bajo el seudónimo de Luis Peñafiel, llevó a la pequeña pantalla los de grandes autores de la literatura de fantasía, terror y ciencia ficción como Edgar Allan Poe, Philip K. Dick o Ray Bradbuy  de los que era gran conocedor desde niño, Chicho no se limitó a hacer cine pasado por la televisión. Adaptó las historias a la realización multicámara propia de la ficción televisiva, uniendo así lo mejor del cine y el teatro.

Audacia ante la censura del franquismo

Tras este éxito produjo el telefilm Historias de la Frivolidad con guion de Jaime de Armiñán, música de Augusto Algeró y decorados de Antonio Mingote. Durante cincuenta minutos, Ibáñez Serrador contaba la historia entre la censura y el erotismo. Con ironía repasaba los “hitos” del puritanismo en distintas épocas. Teniendo en cuenta que esto se produjo en la televisión pública en plena dictadura de Franco y con la censura vigente, el hecho es toda una audacia. El proyecto ganó un Premio el Festival de Televisión de Montecarlo, pero en nuestro país TVE optó por emitirlo un miércoles en el segundo canal en horario de madrugada.

En el apartado cinematográfico, que es lo que se premia en este caso, es en comparación sorprendentemente pequeño. Tan solo ha dirigido dos películas y actuado en una (Carola de día, Carola de noche junto a Marisol). Es el premiado de Honor con una filmografía más corta. Sin embargo, sus dos títulos han servido de gran inspiración para una generación de autores posteriores como Jaume Balagueró, Alejandro Amenábar o Mateo Gil.

La Residencia y ¿Quién puede matar a un niño? se rodaron en un período especialmente fecundo para el cine fantaterrorífico español. Entre 1969 y 1976 el género vivió su era de oro. El cine de terror apenas había tenido tradición en nuestro país, con alguna salvedad, como la maravillosa La torre de los siete jorobados de Edgar Neville, pero en esos años albergó los mitos patrios del cine de género: el hombre lobo ibérico Waldemar Daninsky creado por Paul Naschy (Jacinto Molina para del DNI) y los vampiros psicotrónicos de Jesús Franco. Entre ellos también destacó Chicho.

Sus dos películas están llenas de referencias cinematográficas. De homenajes al cine clásico americano. Es fácil rastrear la huella de Hitchcock en sus filmes. También de creadores que esos momentos estaban en la vanguardia como Roman Polansky o John Frankenheimer.

La Residencia, según una idea del propio Chicho, que firmaba todo con el pseudónimo Luis Peñafiel, junto con Juan Tébar (habitual de sus Historias para no dormir) y con un reparto que combinaba nombres nacionales como Cristina Galbó, Cándida Losada o Maribel Martín con stars internacionales como Lilli Palmer o John Moulder-Brown. La cinta sigue estando entre las 25 más taquilleras de la historia del cine español. La excelente fotografía, con recreación de ambientes góticos, un dominio de las técnicas del suspense y una factura cercana a las producciones de la Hammer británica.

Ambientada a finales del siglo XIX en un internado para señoritas apartado del mundo, la gobernanta, Madame Fourneau (Lilli Palmer), gobierna con métodos carcelarios y castigos corporales. El filme tuvo problemas con la censura del franquismo debido al atmósfera de sexualidad reprimida de la que estaba impregnada toda la película.

Alejado de la gran pantalla 

El éxito de sus trabajos televisivos mantuvo a Chicho alejado de la pantalla grande. Empezando la Transición, rodó ¿Quién puede matar a un niño? De nuevo firmaba el guion como Luis Peñafiel. En esta ocasión era la adaptación del cuento El juego de los niños de Juan José Plans. En reparto, de nuevo, nombres nacionales y extranjeros se intercalan: Lewis Fiander, Prunella Ransome, Antonio Iranzo, Marisa Porcel, Miguel Narros, María Luisa Arias, Juan Cazalilla o Luis Ciges. En un principio el protagonista iba a ser Anthony Perkins, el mítico Norman Bates de Psicosis, pero la productora no llegó a un acuerdo económico con el actor.

En esta ocasión, pasa del ambiente gótico a todo lo contrario. Sol, playa, colores excesivamente vivos. Una pareja de turistas anglosajones llega a la región española de Benavis con el objetivo de al día siguiente navegar hasta la isla cercana de Almanzora para pasar unos días de vacaciones. Ella se encuentra embarazada de siete meses de su tercer hijo y vienen dispuestos a relajarse al máximo en la isla, en la que él pasó una temporada cuando era pequeño. Solamente ven niños que se han dedicado a asesinar a todos los adultos del pueblo, mientras estos fueron incapaces de hacer nada, ya que nadie tuvo valor de atacarles.

Pese a basarse en el libro de Plans, la película contiene elementos de la película El pueblo de los malditos (1960), hay diferentes homenajes a diversas películas de Alfred Hitchcock y, en una de las primeras escenas de la película, sus protagonistas hablan sobre La dolce vita (1960) de Federico Fellini.

 

A partir del lunes Elcierredigital.com entrevista a Laureano Oubiña, extraficante gallego que contará su vida después de permanecer 33 años en la cárcel. 

 

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