06 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La cinta cuenta con más de seis nominaciones a las estatuillas de Hollywood

La película estrella de los Oscar, "El vicio del poder", triunfa por su crítica a la gestión de la Administración Bush

La película "El vicio del poder", en USA titulada "Vice" y hasta hace unos meses "backseat", nos cuenta la historia del meteórico ascenso de Dick Cheney, que pasó en 11 años de ser un estudiante expulsado de la Universidad, que se dedicaba al cableado de las antenas, a ser el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca más joven. Protagonizada por Christian Bale, Amy Adams, Steve Carrell y Sam Rockwell.

Adam Mc Key, responsable de algunas comedias de principios de siglo y que dió el salto con "La gran apuesta"(2015, se ha encargado del guión y la dirección. Esta cinta y "El vicio del poder" tienen mucho en común, casi podrían considerarse capítulos o crónicas de la Historia Estadounidense reciente.

La primera nos contaba con gran detalle las causas próximas de la crisis económica de 2008, dramatizada a través de unos personajes carismáticos. Empleaba el humor y grandes actores (Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carrell o Brad Pitt) con el fin de resultar atractiva para el público y que el mensaje calase: las causas de la crisis no son tan complicadas de entender como algunos quieren hacernos creer.

El filme no tenía complejos y no le importaba romper la cuarta pared para explicarnos qué son las triples A. Mckay y la productora de Brad Pitt, PLAN B, entendieron la importancia de dar dinamismo a la historia que querían contar, hacerla entretenida y dinámica, un ejemplo es el estilo documental que emplearon (la cámara se mueve mucho, zooms in, zooms out...) El resultado fue un éxito de taquilla y crítica.

McKay y PLAN B han repetido la jugada con una especie de biografía de Dick Cheney, vicepresidente durante el mandato de Bush Jr (2001-2009) y que es conocido como la persona que más poder ha concentrado a través de ese cargo. Por supuesto, dos legislaturas en la Casa Blanca dan para para cambiar la Historia.

La película me ha encantado y la considero casi obligatoria para tener una visión un poco más global de lo que pasa en el mundo. Entré en la sala ya muy interesado porque: todo lo relacionado con la política norteamericana me parece fascinante y por la interpretación de Bale, y salí recompensado.

Por muy alabada que haya sido la transformación física de Christian Bale, pienso que el mérito es realmente de McKey, como director y guionista, y del editor. Lo digo porque hay muchos equilibrios en esta película. Primero: el balance entre la información accesible que nos dan para que nadie se pierda y el justo grado de información sofisticada para no querer perderte ni una frase.

El segundo equilibrio: los responsables repasan más de 40 años de Historia Americana por lo que no puede pararse, ni ir más despacio porque tienen mucho espacio que cubrir. Tanto que si fuera un poco más lenta uno sentiría que no se profundiza en los personajes, por eso de vez en cuando hay una escena más cercana a Dick ya sea en el ámbito familiar o el político. La estructura del filme, sustentada por un narrador con su propia historia, es sublime.

Punto de vista crítico muy equilibrado

Por último, el más importante. Los responsables tienen un punto de vista crítico sobre Cheney pero no lo suficiente para dar la sensación de ser propaganda. Dan al personaje el justo espacio para verlo en diferentes ámbitos y para defenderse de la opinión que el público acaba teniendo de él.

A diferencia del estilo tan exagerado de "La Gran Apuesta", aquí ha depurado su técnica, es más elegante manteniendo ciertos momentos que te sacan del cine en un sentido que nunca hemos visto en una película. Recomendación importante, el público rodaba de risa y pasaba miedo al mismo tiempo con la realidad que nos exponen; siempre hay que contrastar pero uno sale culpándole de los principales problemas a los que se enfrenta el mundo hoy, la tardía respuesta al calentamiento global o el origen del ISIS al usar a Abu Musab al Zarqaui de cabeza de turco del 11-S y provocar su empoderamiento al popularizarlo.

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