14 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Formado con Lluís Llongueras tiene su centro de peluquería y estética en pleno centro de Madrid

Javier Quintanero, el peluquero de la Jet madrileña: "Los looks de Letizia están muy estudiados pero creo que actúa como celebrity más que como una Reina"

El peluquero Javier Quintanero
El peluquero Javier Quintanero / Bernardo Paz
Javier Quintanero es el peluquero que marca por derecho propio el cómo se peina lo mejor de Madrid. Charlar con él es revisar la sociedad y hasta el momento político por los pelos. Nunca mejor dicho. Criado a los pechos de Lluís Llongueras, Quintanero desde su centro en Cuesta de Santo Domingo, 4, nos invita a una charla donde uno se releja y la entrevista se convierte en una conversación. Y es que como él dice, un peluquero es más que un confesor

¿Cómo decides dedicarte al mundo de la peluquería?

Empecé en el negocio familiar como un juego. Cuando llegaba del colegió mi padre me subía en una banqueta a lavar cabezas. Cuando salía de la pelu era el más niño más rico del barrio. Era el negocio que había en casa y cada vez me gustaba más. Fue una decisión cómoda, no quería seguir estudiando cuando acabé COU y como lo tenía innato, me resultaba sencillo. Era una buena salida. Al cabo de dos años empecé como profesional.

¿Tus inicios profesionales fueron con Lluís Llongueras cómo fue la experiencia?

Empecé con él en los 80 a los 16 años. Hice una prueba y como yo tenía una técnica muy desarrollada que había adquirido sin darme cuenta, me cogió y estuve con él 20 años. Él era un revolucionario y supo ver que con la escuela clásica que yo tenía me podía sacar mucho partido. Le estaré eternamente agradecido. En este país fue el impulsor de la peluquería de moda y de vanguardia. Arranqué con él en Ortega y Gasset y de ahí pasé a Barcelona y luego otra vez en Madrid.

¿Cómo has vivido el polémico final de la empresa familiar?

Cuando salí de Llonguera no salí del todo. Cuando pasas tantos años la empresa ya es parte de ti. Durante el tiempo que estuve ahí cogí dos años de excedencia haciendo cursos en París o Nueva York, pero siempre seguí vinculado. Me dio mucha pena. Desde dentro se venía venir, pero aun así duele.

Foto: Bernardo Paz

¿Cuándo decides montar tu propio negocio?

Fue fortuito como todo en mi vida. No quería ser empresario porque sabía que es mucho trabajo, pero me di cuenta de que es lo que sabía hacer y tenía que hacerlo. Fui asesor de imagen de una familia muy importante, pero me al final pensé que profesionalmente te limita mucho.

Decía Chesterton que las mujeres no les dicen la verdad a los confesores, pero sí a sus peluqueros. ¿Se establece de verdad esa relación de intimidad?

Una mujer cuando se enfrente a un peluquero le da seguridad. Son relaciones muy íntimas. A una señora frente al espejo la veo como es ella misma sin artificios. Al desnudo. Tú te dedicas a realzar sus virtudes y eso da tranquilidad.

En la relación con el cliente cuando uno está muy seguro de lo que quiere, pero le sienta mal ¿cómo se le convence?

En que es una responsabilidad grande. El pelo es una de las cosas que más fija la personalidad. Siempre digo que la peluquería en la cirugía más fácil. Con un peinado una persona puede cambiar la sensación que da. El pelo es lo que más fija una visión externa. Cuando das una referencia de alguien dices “la chica morena”, “el chico del pelo largo” … Cuando sé que algo no sienta bien yo expongo la situación con toda delicadeza. Si aun así insiste pues cada es libre de tomar decisiones. Aunque sean erróneas.  

¿A qué mujer sentarías en tu sillón para peinarla?

A la Baronesa Thyssen. Me encantaría arreglarla.

Foto: Bernardo Paz

Supongo que cuando vas por la calle o abres una revista del corazón no podrás evitar el pensar qué cambio le harías

Sí, claro. Tenemos una deformación profesional. Estudias su configuración. Aunque también es muy molesto. Cuando estás en tu tiempo libre lo que quieres es relajarte.

"El pelo es una de las cosas que más fija la personalidad"

 

¿Quién es la mujer mejor peinada en nuestro país?

Lo de mejor es subjetivo. Prefiero decir la más adecuada. Esther y Alicia Koplowitz van siempre adecuadas.

¿Cómo ves a Letizia?

Sus looks están muy estudiados y hechos con calidad. Pero creo que actúa como celebrity más que como una Reina y eso pienso que no es adecuado. Eso sí el equipo que tiene detrás es estupendo.

Igual es que estamos acostumbrados al peinado de Doña Sofía que nunca cambia

Encuentro que es una señora muy distinguida. Es verdad que llevar siempre el mismo peinado es aburrido, pero hay personajes que pienso que representan cosas que no deben dar ningún punto de frivolidad. En el caso de doña Sofía puede que esté anticuada, pero es única representando nuestro país.

Foto: Bernardo Paz

Ya puestos con los poderosos ¿Qué me dices de los presidentes y sus mujeres?

Como con Letizia. Creo que no tienen que ir de estrellas. Sí que es cierto que hay presidentes que utilizan a sus cónyuges, pero no me parece necesario. De Begoña [Gómez, la mujer de Pedro Sánchez] pienso que es guapa, pero quizás en algún momento se la ve un poco estrella. De los políticos en general pienso que van todos peinados como que fueran los empleados de El Corte Inglés. Todo correctos pero iguales.

Ya puestos con los políticos lo de Rajoy y su tinte…

El color está bien para todo el mundo. Su problema era técnico. No estaba bien hecho.

Aunque para peinado el de Trump, ¿no?

No tiene un buen estilista. Está mal asesorado a nivel capilar. Desde luego es un hombre con mucha seguridad. Cero complejos. Eso no se lo quita nadie.

Lo de Rajoy me ha llevado a pensar en barbas, en eso desde luego que ninguno como Felipe VI, ¿no crees?

Don Felipe siempre va perfecto.

Desde luego que su barbero debe ser único. Cada vez hay más barbas cuidadas. ¿A qué se debe?

Hay una tendencia más a la coquetería masculina. Antes los barberos eran señores que se dedicaba a cortar barbas, ahora gracias a la moda hípster las trabajan y las cuidan.

¿Cómo ves es moda de la barba y el bigote?

La moda es superflua. Las cosas no se quedan. Ahora hay mucha barba, pero para mí ya es una moda anticuada. Las modas se van reciclando, pero por naturaleza la moda es pasable. Cuando te formas como peluquero no existe la palabra “no me gusta”. Tienes que saber hacer de todo.

Desde luego que la Historia se puede analizar a través de los peinados ¿Cómo estamos ahora?

Estamos en un momento en la que todo es un disparate. No hay unos parámetros. Tiene que ver con una época de cambios en todos los niveles que no sabemos muy bien a dónde vamos. Hay un punto de conservadurismo y también uno de radicalidad. Ahora se ven peinaos muy extremos. También ayuda que ahora los productos son mejor que nunca. Yo tengo clientes que se tiñen con productos orgánicos, pero otros buscan tintes muy químicos. Ahora ya te digo que hay de todo: pelo largo, rapado directamente a máquina. Quizás ahora la gente quiere ser más ella misma. En cuanto a tendencias en sí, esta temporada vuelven el volumen y los rizos.

 

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