09 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

La Fura dels Baus censura a dos de sus trabajadores que lucieron lazos amarillos durante el estreno en el Teatro madrileño

Agitado inicio de la temporada de ópera: Abucheos al Fausto del Real, ¿El huevo o la gallina?

La puesta en escena de la Fura dels Baus y la aparición de sus integrantes con lazos amarillos indignó al público del Teatro Real, que abarrotaba la sala en el inicio de la temporada de ópera 2018/2019 con el estreno de Fausto de Gounod

Apenas publicada en este medio la nota sobre la temporada del Real, ha ocurrido la inauguración con presencia de los Reyes… y de eso que se suele llamar “las fuerzas vivas”: la Presidenta del Congreso, los ministros de Cultura y Agricultura, la omnipresente Vicepresidenta Calvo, el Presidente de la Comunidad de Madrid, el líder de Ciudadanos, embajadores y, por supuesto, los mandamases del Real, Marañón y García Belenguer. No estaba el señor Sánchez, tal vez porque sus gustos no son del todo operísticos. Sí estaban también, faltaría más, los personajes imprescindibles en una noche glamurosa de estreno: Isabel Preysler, Pedro J, Iñaki Gabilondo y Carmen Lomana, entre otros.

Sobre cómo transcurrió la cosa en el aspecto musical, no puedo hablar porque la función a la que asistiré no es la del estreno. Las noticias que tengo son que el aspecto vocal más o menos funcionó, pero la batuta… (¿verdad que les suena?). Sobre la acogida del público sí, porque ha sido recogido en todos los medios nacionales. La cosa terminó en abucheos cuando a la hora de saludar, al final del espectáculo, le tocó el turno al equipo escénico y al director musical. Hay un cierto interrogante en el origen del abucheo: por una parte, dos componentes del equipo, el escenógrafo Alfons Flores y el figurinista Lluc Castells, lucían los cansinos lacitos amarillos de “protesta” por los políticos catalanes, en prisión tras la intentona golpista del pasado año.

Bronca para empezar la temporada

Eso despertó indudablemente las iras de buena parte del respetable , que debe estar hasta la coronilla de encontrarse los lacitos hasta en la sopa, y además de los abucheos se escucharon gritos de “¡Viva España!”, “¡Viva el Rey!” y “¡Fuera!”, como por otra parte cabía esperar. Había sin embargo otro elemento, sobre el que habrá que hablar con más calma en otro momento, cuando quien suscribe asista a la representación de turno. Sí, estoy hablando de eso que se imaginan ustedes: la puesta en escena.

La cosa, para qué les voy a engañar, promete. El Mundo habla de “elementos reconocibles” propios del estilo de la Fura dels Baus, como “la animalidad del ser humano, los grandes andamiajes móviles, el uso generoso del 'deus ex machina', el delirio de la cena final, los personajes con un toque cyborg (las mujeres maniquíes que aparecen a lo largo de la representación), y el toque grotesco, en este caso encarnado en las señoras de gigantescos pechos que, igualmente, aparecen y desaparecen”. Otros medios, sin escatimar elogios a dicha concepción (ya hice mención el otro día a los turiferarios de turno), emplean expresiones parecidas. En resumen, bronca para empezar, y no sabemos muy bien si la cosa tiene su origen en el huevo (los dichosos lacitos) o en la gallina (la puesta en escena en la que Fausto, según parece, es una estrella del rock… lo que se ha perdido el Sr. Sánchez, mira por dónde). Mal empezamos, desde luego, pero no es algo que me sorprenda, dicho sea de paso. 

Una vez finalizada la representación, el director artístico de la Fura dels Baus, Alex Ollé, manifestó que la salida con lazos amarillos de su escenógrafo Alfons Flores y su figurinista Lluc Castells durante los saludos finales del estreno de la ópera Fausto, ''había sido desafortunada y fuera de lugar''. También el Teatro Real ha remitido un comunicado en el que ''lamenta profundamente lo sucedido y quiere poner de manifiesto que la cultura es un patrimonio de todos y, por lo tanto, debe estar libre de cualquier instrumentalización partidista''.

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