22 de agosto de 2019
|
Buscar
EDICIÓN VERANO

El actor inglés podría ganar su segundo Oscar este año por su papel como Dick Cheney en "El poder del vicio"

Analizamos la carrera del actor Christian Bale: una transformación física para cada película

Desde pequeño, he seguido de cerca la carrera de Bale, mi subconsciente siempre verá a Bale como uno de los responsables de llevar el género de superhéroes a lo más alto. Sin embargo, dejando a un lado su habilidad como intérprete, también es importante remarcar su habilidad para elegir proyectos.

Es esta habilidad le ha concedido dos honores. Primero, tras haber perpetuado un icono, seguir con una carrera de la misma calidad o superior despues de su encarnación del hombre murciélago. Los actores que encarnan a James Bond o de semejante talla, no suelen ser capaces de quitarse el rol de encima.

Y segundo, muy pocos consiguen empezar a trabajar bajo los focos desde pequeños y llegan a crear una trayectoria. Se une a un grupo selecto con Leonardo DiCaprio o Ryan Gosling, jóvenes guiados por las motivaciones adecuadas.

Christian Bale, con 10 años, en "El Imperio del Sol", de Steven Spielberg

Empezó muy joven (10 años), con una película de Steven Spielberg en "El Imperio del Sol" (1987) rodada, en parte, en España. Era el protagonista de una historia muy sufrida, siendo un niño que tras ser confinado en un campo de concentración japonés se ve obligado a madurar prematuramente, muy emotiva. Unos años más tarde firmó una interpretación única para una película única, "American Psycho" (2000), una interpretación de un asesino psicópata materialista, un yuppie de Wall Street con ideas sobre el nihilismo.

Después llegaría su primera gran transformación física con "El Maquinista" (2004), su personaje está transtornado psicológicamente y esto se refleja en su extrema delgadez. Bale siguió una dieta de una manzana y una lata de atún al día. Una buena película que tiene garantizado ser recordada gracias al trabajo del actor.

A partir de ahí, su cuerpo fue una montaña rusa y el mundo se fue acostumbrando a ello. Tras "El Maquinista" tuvo que coger peso para "Batman Begins". En unos pocos meses y, según el equipo de la película, apareció en el set "demasiado grande". Años más tarde ganó, por ahora, su único Oscar a Mejor Actor de Reparto con "The Fighter" (2010), para el que necesitó adelgazar para encarnar a un exboxeador adicto al crack.

Bale vuelve a aumentar de peso de nuevo con "La gran estafa americana" (2013), para la que se estrena en la pantalla con obesidad. Le valió una nominación a los Oscar. Finalmente, llega una nueva versión del actor, puede que la más drástica, como Dick Cheney. En esta nueva película, que se estrenó el viernes 11 de enero, Bale vuelve a colaborar con el director de "La gran apuesta" para representar el papel que Cheney tuvo y lo que significó en la Historia Americana y por tanto, del mundo.

Sin embargo, no podemos dejar que el envoltorio nos engañe, los datos del físico vienen bien para la promoción y los premios, pero su carisma en la pantalla no se puede medir en una báscula. Para mí, siempre ha estado junto con Robert de Niro y Sean Penn como mis actores preferidos. Según dice, modificar su cuerpo es solo el primer paso, la base para construir el personaje. Seguro que nos fascinará en su nueva película tanto como lo lleva haciendo tantos años.

Por último, quería añadir algunos títulos en los que el británico no ha modificado su aspecto pero ha acertado de lleno en el proyecto. No se mueve tanto por el presupuesto, sino por los personajes, la historia y el discurso. Y para que no caigan en el olvido, os los dejo por aquí:

Un thriller muy imaginativo de Christopher Nolan; "El truco final" (2006), un western junto con Russel Crowe; "El tren de las 3:10" (2007), un ejército de grandes actores de Hollywood se unió para contar una historia de la américa profunda en "La ley del más fuerte" (2013) y una nueva revisión sobre la falta de malos y buenos en la conquista del oeste con "Hostiles" (2017).

COMPARTIR: