20 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

Sus espacios estaban llenos de referentes culturales, ironía y trataba a los niños como personas con criterio propio

"La bola de cristal" deja de brillar: muere Lolo Rico, la gran innovadora de los programas infantiles en televisión

La realizadora Lola Rico
La realizadora Lola Rico / Europa Press
Lolo Rico ha fallecido el 20 de enero en San Sebastián de un parada cardiorrespiratoria. A ella se debe la gran revolución de los programas infantiles en televisión. Especialmente recordado es “La bola de cristal”, un formato transgresor en el que se trataba a los niños como adultos y estaba lleno de referentes culturales.

Nacida en Madrid en 1935, en el seno de una familia conservadora, Lolo Rico entró a formar parte de los trabajadores de Televisión Española en los primeros años 70. Se convirtió en uno de esos realizadores que marcaron una época. Para Radio Nacional dirigió y escribió en los años 70 el programa infantil Dola, Dola, Tira la bola para el que creó el personaje de Dola y por el que recibió en 1977 un Premio Ondas. 

En los últimos años del franquismo, Rico renovó la programación infantil televisiva gracias a los programas La casa del reloj (1971-1974) o Un globo, dos globos, tres globos (1974-1979), en este último es el que desarrolló la idea de un programa dividido en tres partes en función de la edad del público: la primera para niños muy pequeños, la segunda para preadolescentes y la tercera, para adolescentes.

En estos programas actuaba como guionista, su salto a la realización se produjo con La cometa blanca, un programa que TVE puso en marcha poco tiempo después del intento de Golpe de Estado de 1981. En este espacio, Lolo Rico empezó a introducir los cambios que marcarían su estilo: la ironía y el contenido ideológico un tanto escorado a la izquierda. Con Rosa León y las intervenciones de Gloria Fuertes, por primera vez, en un programa infantil no se hablaba a los niños con si fueran seres de inteligencia mermada.  Este principio marcaría el que sería su siguiente programa y por el que sería siempre recordada La bola de Cristal (1984-1988).

En aquellos años, a las ideas que traía Lolo de fábrica, se unió todo lo que surgía con la  Movida Madrileña y su efervescencia, que impregnó de su estética y su tono transgresor  el programa. Los niños eran tratados como adultos y se les suministró una buena dosis de cultura trash que en España estaba en pañales. Se emitieron series como Los Monster, que llegaba con veinte años de retraso.

El programa, en un principio contó con Santiago Auserón, de Radio Futura, como presentador, pero no funcionó del todo. De haber existido competencia, posiblemente, los primeros programas de La bola de cristal no habrían pasado la criba y no hubiera evolucionado hasta convertirse en el referente generacional que es hoy.

El formato fue creciendo con Alaska como presentadora y las incorporaciones de Pablo Carbonell, Pedro Reyes y Anabel Alonso. Las proclamas de los electroduendes y de la malvada Bruja Averías (“¡Viva el mal, viva el capital!”) le daban el toque transgresor a un programa destinado a los más pequeños, pero tan lleno de referentes culturales que también lo seguían los adultos.

Con la sección El librovisor se parodiaron y llevaron al gran público mitos literarios como Hamlet o Drácula mientras se ironizaba sobre clásicos del cine como Chaplin o Mae West. “La idea era no hablar a los niños como si fueran gilipollas. Cuando Lolo proponía las cosas los de arriba se sorprendían. ‘¿Pero a qué niño le va a interesar Marlene Dietrich?’, decían. ‘Pues a quien se lo descubras’ decía ella con toda la razón”, recordaba Alaska en una entrevista.

En 1985, se incorporó a la troupe Javier Gurruchaga. El programa hasta entonces seguía la pauta de Lolo de estar dividido en tres partes: niños, preadolescentes y adolescentes. Con la llegada del líder la Orquesta Mondragón, llegó La cuarta parte dedicada directamente a los adultos. Aquí el humor era mucho más corrosivo y consiguió que la cultura del videoclip calara en nuestro país. A fuerza de emitir los clips de artistas de fuera y analizarlos, en auténticas clases de cultura audiovisual, los artistas españoles empezaron a grabar los suyos propios. Porque la música del momento, huelga decirlo, siempre estuvo presente en el programa.

En 1988, TVE decidió poner punto y final al programa harta de las críticas del Gobierno y de la oposición. En su lugar colocaron Cajón desastre que, aunque no renunció del todo a la ironía y lo transgresor, tenía un corte mucho más clásico.

Lolo Rico volvió entonces a los pasillos del Ente sin tener posibilidad de dirigir un programa propio. En esos años solo dirigió la teleserie de La 2 Tercera planta, inspección discal con José Sazatornil ‘Saza’ como protagonista.

En los primeros años de la década del 2000, la autora se benefició del mercado de la nostalgia de los ochenta y editó El libro de cuentos de la bola de cristal y TVE comercializó los DVD’s del programa, que hoy en día, es uno de los más visualizados en su archivo digital. En 2008, Lolo publicó sus memorias, ¿Cómo es posible que el tiempo pase tan deprisa y yo no me dé ni cuenta?, donde rememoraba entre la tristeza y la ironía su infancia de niña tímida con mucha imaginación.

A los 23 años se casó con el financiero Santiago Alba, un matrimonio triste, según explicó en su autobiografía, que se separó años después, cuando ya habían tenido siete hijos juntos.​ Es madre del filósofo  Santiago Alba Rico -quien llegó a ser guionista de La bola de  cristal-, de la escritora, guionista y fotógrafa, Isabel Alba Rico, y es también abuela de Nagua Alba, diputada por Guipúzcoa en el Congreso  y secretaria General de Podemos Euskadi.

 

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