12 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Su inolvidable interpretación de la gran sacerdotisa de la Opera en 1974 quedó para siempre en el corazón de los aficionados

Adiós a Montserrat Caballé: Muere Norma, la sacerdotisa

Cuando Monserrat Caballé interpretó Norma en el Theatre Antique d,Orange en 1974, la famosa sacerdotisa belliniana se transmutó en un ser real , humano, vivo. Aquella inolvidable interpretación quedó para siempre en el corazón de los aficionados, de tal forma que en decenas de años ha sido imposible encontrar ninguna cantante que haya podido superar tal sublime fusión.

Tres de las grandes sopranos del siglo xx, Maria Callas, Joan Sutherland y Monserrat Caballé pugnaron por ser Norma, por ser la gran sacerdotisa de la Opera. Maria Callas y Joan Sutherland interpretaron este personaje muchas veces. La primera, trágica y dramática, la segunda más altiva y divina, casi mística. Sin embargo, Caballé era un término medio entre las dos, más sensual, más lírica pero tristemente amenazadora cuando aparece la diosa que Norma lleva dentro. Su magnífico canto legato (respiración contenida al fraseo) sus pianissimos y su timbre lírico de ancho volumen, confirieron una Norma absoluta, fabulosa e inolvidable .

Con la muerte de la soprano catalana, perdemos una referencia histórica de la ópera del siglo XX

Aclamada mundialmente, su primer éxito internacional se produjo en 1965, cuando sustituyó a la gran mezzo Marilyn Horne en la ópera Lucrecia Borgia de Donizetti en Nueva York. El New York Times tituló al día siguiente: Callas + Tebaldi = Caballé.

A partir de ahí, la Metropolitan Opéra House de Nueva York, la Scala de Milán y el Convent Garden londinense le abrieron sus puertas de par en par. Representó más de 80 personajes operísticos tan dispares como Norma, Violeta, Salomé, Semiramide o Isolda.

Su carrera fue dirigida principalmente por su hermano Carlos Caballé, mecenas y representante de numerosos cantantes catalanes de ópera. El catalanismo exagerado de su hermano llevó a Monserrat a distanciarse en lo personal y profesional con Placido Domingo o el maestro canario, el tenor Alfredo Kraus.

Su casa fue el Liceo de Barcelona, allí fue venerada como una diosa. Cuando en 1994, fue pasto de las llamas, Caballé cantó emocionada entre las ruinas, destinando 36.000 euros para su reconstrucción.

Su última actuación fue en el Festival de Música de Cambrils, donde actuó junto a su hija Monserrat Martí.

España pierde una gran señora, de profundo carácter, pero de enorme corazón y humanidad. Una cantante única por técnica y timbre, que llenó los corazones de medio mundo con sus sonidos y que ahora, como Norma, suma sacerdotisa de los celtas, recitará el aria Casta Diva mientras corta el muérdago, a la luz de la luna, esparciendo en la tierra esa paz que tanto necesitamos. 

Gracias Monserrat por habernos hecho tan felices.

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