24 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Límites de la investigación privada

Sin lugar a duda uno de los aspectos que mejor define a la sociedad actual es la proliferación de información y datos. Estos tocan todos los ámbitos, en la mayoría de los casos en sentido positivo, desde el educativo, el laboral y, por supuesto el personal.

Como ya hemos anticipado esta proliferación de información tiene un claro efecto positivo a la hora de realizar todo tipo de tareas de forma mejor y más eficiente, pero también exige poner límites en cuanto mucha de esta información afecta a nuestra privacidad y con ello a muchas actividades como es la de la investigación privada.

Uno de los ejemplos más evidentes los tenemos en aplicaciones telefónicas de mensajerías como Telegram o WhatsApp entre muchas otras. Su uso cotidiano tan importante las convierte en fuentes de información enormes, pero la Investigación WhatsApp no se puede hacer y es de hecho un delito.

Hay muchas sentencias ya en este sentido, por ejemplo, la Audiencia de Alicante ya condenó a 2 años de cárcel a un ciudadano por ver el WhatsApp de su mujer considerando al marido como responsable de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. En un caso similar la Audiencia Provincial de A Coruña condenó a 14 meses de prisión a una mujer por espiar sin permiso las conversaciones de WhatsApp de una amiga.

Para que se ha contratado la investigación

Todo ello nos lleva a cuáles son los límites de la investigación privada, una profesión tan importante como muchas veces mitificada o tergiversada por la televisión o el cine como es la de un detective privado. Su labor es investigar, no espiar, y como tal existen límites, los que marca las leyes, pero en primer lugar la propia deontología del investigador.

Por ejemplo, uno de los casos de fraude más comunes como el de una Baja laboral fingida, en el que por ejemplo, una de las formas más evidentes de probar la misma es a través de realizar grabaciones, que siempre que tengan como fin destapar este supuesto fraude no solo son legales sino también son aceptadas en un proceso judicial como prueba de este tipo de conductas.

Un caso con ciertas similitudes, pero más delicado es cuando se contrata a un detective privado para infidelidades. En primer lugar, es una contratación del todo lícita, ya que en lo que no puede inmiscuirse nunca un detective privado es algo que sea delictivo, ya que para eso están las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero por otro lado si conlleva investigar en aspectos de la vida privada de otras personas.

Es por ello por lo que justamente siempre hay que contar con un detective privado profesional y acreditado, en el que trate un problema tan grave como este con la máxima profesionalidad, evitando todo tipo de emociones que pueden surgir si el que quiere investigar es parte implicada y, principalmente que las pruebas obtenidas en el transcurso de su investigación tengan validez jurídica.

En definitiva, contar siempre con profesionales de la investigación es garantía de profesionalidad, que la información que se consiga no superará ningún límite y que sea válida para los distintos fines que se busquen.

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