Logo El Cierre Digital
Persona con vestido negro elegante y brazos extendidos en un escenario iluminado.
CULTURA

Raffaella Carrà en el recuerdo, la mítica artista italiana que conquistó a España

La cantante y presentadora de TV falleció a los 78 años víctima de un cáncer de pulmón que nunca quiso hacer público

Este viernes 5 de julio se cumplen dos años desde que nos dejaba la icónica cantante, actriz y presentadora Raffaella Carrà, una italiana que consiguió que los espectadores se olvidaran de que era extranjera, ya que llegó a mimetizarse tanto con el público español que la consideramos una artista más de nuestro país. Triunfó en la televisión y en la música, dejando canciones que aún se siguen cantando. 

El 5 de julio de 2021 se anunciaba de forma inesperada la muerte de Raffaella Carrà a causa de una enfermedad que siempre quiso mantener en secreto, aunque poco después de morir su pareja, Sergio Japino, confirmó que se trataba de un cáncer de pulmón, enfermedad por la que también fallecieron su madre y su hermano. Según sus palabras, siempre la había ocultado como “un acto de amor hacia su público”.

Tras el anuncio de su muerte las muestras de cariño en Italia y España no se hicieron esperar. Ahora, dos años después de su muerte, Raffaella sigue siendo una  figura querida y respetada en todo el mundo. Su legado, marcado por su talento, innovación y carisma, continúa viviendo en la música, la televisión y el corazón de sus fans.

Carrà no solo dejó un gran impacto en el mundo del entretenimiento, sino que también abrió caminos para muchas mujeres en la industria. Su vida y obra seguirán siendo celebradas, recordando a todos que el verdadero talento trasciende el tiempo y las fronteras.

Trayectoria profesional

Raffaella María Roberta Pelloni nació el 18 de junio de 1943 en Bolonia, en plena II Guerra Mundial. Su abuela Angelina fue la persona clave de su infancia, quien más compartiría con la pequeña Raffaella su afición por el mundo del espectáculo.

Con seis años comenzó a estudiar ballet y con nueve se trasladó a Roma para estudiar con Rua Vuscalla, una de las grandes de la danza del país transalpino. Ese mismo año, hizo un pequeño papel en el cine, en Tormenta del pasado (1952). 

En 1958, con 15 años, decidió que prefería la interpretación al baile. Comenzó a estudiar arte dramático y a participar en películas con papeles secundarios. Su primer rol importante lo consiguió bajo el nombre de Raffaella Pelloni, en 1960, junto a la inglesa Belinda Lee en La larga noche del 43. Un año más tarde comenzó a usar el nombre de Raffaella Carrà. En esos años se hizo experta en interpretar papeles de películas peplum como Julio César, el conquistador de las Galias, Maciste, el invencible o Poncio Pilatos. Y es por esa época cuando cambia su look por el de rubia, color que ya siempre la acompañaría. 

Siete años después, en 1965 sus éxitos en el cine italiano le permitieron dar el salto a Hollywood para rodar El coronel Von Ryan junto a Frank Sinatra. Pero su carrera en la Meca del Cine acabó pronto y volvió a su Italia natal para debutar en el teatro con Marcello Mastroiani

A finales de los sesenta, Raffaella asiste a una representación del musical Hair en París que le influye tanto que en ese momento decide que quiere  convertirse en showoman. En 1970 recibe la oferta de presentar un programa en la RAI y la italiana pide a los directivos tres minutos libres para hacer lo que quiera. Accedieron y se convirtió en toda una revolución en Italia. 

Raffaella Carrà - 5353456

El éxito cosechado llevó a la televisión pública a decidir ponerla al frente de Canzonissima, el programa estrella de su programación, convirtiéndose en la primera mujer presentadora de un programa en prime time en su país. Todo un logro que no estuvo exento de polémicas debido al escándalo que en ese momento supuso una aparición suya enseñando el ombligo.

En 1971 sacó su primer disco con la canción Tuca Tuca, que desató la ira del Vaticano y los elogios del público. En 1974 dejó el programa que le hizo popular y protagonizó un histórico especial con la cantante Mina.

Llegada a España

En 1975 debutó en el programa de TVE Señoras y señores, dirigido por Valerio Lazarov, donde interpretó su clásico Rumore, Rumore. A golpe de cadera, melena para atrás y movimientos que encandilaron a la audiencia, Raffaella Carrá debutaba en la pequeña pantalla española. Un medio en el que permaneció durante décadas consagrándose como 'la italiana que conquistó España'.

En 1976 desembarcó definitivamente en España gracias al propio Lazarov. Protagonizó una serie de cuatro especiales que, en el momento de la producción, generaron el rechazo de varias artistas españolas que consideraban que se les estaba haciendo de menos. La primera, Lola Flores quien, sin embargo, tras ver el estreno llamó a la italiana para felicitarla. 

Raffaella Carrà - ¡Qué dolor! (una mujer en el armario) -Español- 1984

La segunda mitad de los 70 y la primera de los 80 son los años en los que nace su verdadera vinculación con España. Es la época en la que edita canciones que pasarían a ser los clásicos de su repertorio: Hay que venir al surFiesta Caliente, canciones que la vincularon a la  revolución sexual del momento y la convirtieron en un icono gay gracias a temas que tocaban el asunto, como 'Lucas'. Sus declaraciones en Interviú, en 1977, en las que se declaraba votante del Partido Comunista Italiano, también generaron polémica. 

En 1984  dejó por un tiempo los escenarios tras triunfar en Latinoamérica para volver a la televisión italiana. Se hizo cargo de Pronto Raffaella, un programa matinal donde demostró su gran versatilidad y vivió momentos muy comentados como su entrevista con Teresa de Calcuta. Un año después renovó su contrato con la cadena pública italiana por 400 millones de pesetas, lo que hizo que el asunto acabara en el Parlamento italiano. 

Raffaella Carrà - En El Amor Todo Es Empezar (Explota Explótame Explo)

Cuando en 1988 finalizó su contrato con la televisión italiana, volvió a la música con el lanzamiento de un disco. Y tras un libro de recetas, en 1992 regresó a España para presentarse en Televisión Española con ¡Hola, Raffaella! El fichaje por la cadena estatal fue uno de los más caros en la televisión de la época y el programa se mantuvo durante tres años siendo un éxito de audiencia.

El programa, emitido los sábados por la noche, contenía concursos, entrevistas y números musicales y contaba con la colaboración de distintos personajes populares como Loles León, Rappel o Félix el Gato. 

En 1995 cambió la televisión pública por Telecinco, donde presentó En casa con Raffaella, un magazine matinal que se mantuvo en antena hasta junio de 1996. A partir de ese momento, regresa a Italia donde sigue trabajando tanto en programas, como la versión italiana de Sorpresa, sorpresa, o en la gala del Festival de San Remo de 2001 junto a Antonio Banderas.

Bob Sinclar & Raffaella Carra - Far L'Amore Official Video HD

A España volvió puntualmente para presentar programas especiales o algunas galas, además de los espacios musicales en los que se elegía a nuestro representante para Eurovisión (en los años en que ella no participó en el eurofestival). En 2011 colaboró con el Dj Bob Sinclair y siete años más tarde editó un disco de canciones navideñas. Aunque anunció su retirada de la televisión, formó parte del jurado de la versión italiana de La Voz

Sus relaciones sentimentales

Pese a su popularidad, Raffaella Carrà consiguió mantener su intimidad lejos del interés público. Durante los años sesenta y setenta mantuvo una relación sentimental con el compositor de algunos de sus éxitos, Gianni Boncompagni, fallecido en 2017. Tuvo un flirteo con Frank Sinatra, durante el rodaje de El coronel Von Ryan, que fue muy comentado en las revistas del corazón de la época, tanto en Europa como en América, pero que no pasó a mayores.

A finales de los setenta inició su romance con Sergio Japino, un coreógrafo once años menor que ella con el que estuvo unida sentimentalmente  hasta el final de sus días. Fue él el encargado de comunicar el fallecimiento de la artista tras una larga enfermedad que, como otros aspectos, llevó con total discreción. 

La maternidad fue una de las espinas que tuvo clavadas. Ella afirmó que le hubiera gustado tener hijos, pero su profesión impedía que se pudiera volcar al cien por cien en la crianza de un pequeño. “Si me quedo embarazada me tengo que ir y lo mismo cuando vuelva ya no me recuerdan”, aseguraba la cantante, ya que ella  quería cuidar de su hijo y estar presente en su crianza.

Hubo un momento en el que la relación con Sergio estaba de sobra consolidada y se plantearon la posibilidad de tener hijos, pero no pudo ser. “La naturaleza me ha dicho que no”, aseguraba ella misma. “Lo pasé muy mal porque fue como darme contra un muro, me dí cuenta de que no podía hacer realidad uno de los sueños de mi vida porque lo dejé tanto que al final llegaron los cuarenta años y hay cosas que no se pueden programar”, añade.

Comprometida socialmente

Lo cierto es que Raffaella Carrà siempre fue una mujer comprometida con causas sociales. Un ejemplo de ello podemos encontrarlo en que, unas semanas antes de morir, la cantante donó uno de sus inmuebles, en concreto un gimnasio de 160 metros cuadrados en la Toscana a una entidad benéfica,  Confraternidad de la Beneficencia.

“Hace pocas semanas me llevó ante un notario de Roma. Me había llamado unos días antes para decirme que quería donar un inmueble de Porto Santo Stefano. Un regalo de grandísimo valor inmobiliario”, contaba a la prensa italiana Roberto Cerulli, delegado de dicha organización benéfica.

Persona con cabello rubio corto y vestido brillante dorado, levantando un brazo frente a un fondo oscuro con un arcoíris pintado.
Raffaella Carrà y detrás una bandera del Orgullo LGTBI | Redacción

"Ella daba mucho dinero para diversas causas, pero no quería que se supiera", cuenta a elcierredigital.com un amigo español de la italiana que prefiere mantenerse en el anonimato. "En una ocasión se enteró por la televisión italiana que una niña necesitaba un tratamiento carísimo y ella lo financió a cambio de que nunca se supiera", explica.

Solo vinculaba su nombre a causas cuando sabía que sumaba. Así, la artista fue de las primeras en Italia en apoyar a los enfermos de SIDA en una época en la que la enfermedad era considerada un estigma social, o la despenalización del aborto. "Italia en ese sentido es un país con un peso de la religión muy importante, pero ella caía muy bien y su apoyo a determinadas causas hacía que el público las viese con otros ojos", añade este amigo de Raffaella al que tampoco le extraña nada que la cantante hubiese repartido su herencia en vida.

➡️ People ➡️ Cultura

Más noticias: