19 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

El cantante de origen almeriense tiene en su haber más de 80 discos grabados y, además, participó en una veintena de películas

Manolo Escobar: Vuelve a la actualidad la voz más folklórica y querida de la España popular durante décadas

Manolo Escobar.
Manolo Escobar.
Hablar de Manolo Escobar es hablar de uno de los grandes mitos del mundo de la música en España. De orígenes humildes, Manolo emigró a Barcelona, donde encontró su sitio entre los grandes cantantes de los años 60 y 70. Sus temas, archiconocidos para el ciudadano español, son parte del imaginario de nuestro país.

El año 2013 fue el momento en que nos dejó una de las personalidades artísticas más características de la historia de nuestro país. Un cáncer de colon apagaba definitivamente la voz que durante décadas había hecho las delicias de los ciudadanos españoles, la del gran Manolo García Escobar. Santo y seña del folclore y la música popular española, el cantante almeriense fallecía a los 82 años en su residencia de Benidorm tras una trayectoria plagada de triunfos indisolublemente ligados al país que le vio nacer, España.

La historia de Escobar empezó un 19 de octubre de 1931 en una pequeña pedanía de El Ejido (Almería); Las Norias de Daza. Los padres del fenomenal cantante, Antonio García y María del Carmen Escobar, tuvieron diez hijos (Manolo era el quinto), todos criados en un contexto rural en el que el arte se respiraba por los cuatro costados, gracias en parte a la amistad de la familia con el profesor de música Antonio Manzano, que habían conocido en los primeros años de postguerra.

El padre del cantante dominaba los trovos con la misma maestría con que sus hermanos tocaban el acordeón, el violín o la guitarra. El propio Manolo aprendió a tocar el laúd con soltura al tiempo que cultivaba su prodigiosa voz. La posada en la que vivían dejó pronto de poder sustentar a una familia tan numerosa y Manolo, junto a su padre y sus hermanos Salvador y Baldomero, decidió probar fortuna en Barcelona, en el barrio chino, una decisión que cambiaría su vida para siempre.

Manolo Escobar, con sus hermanos a los pocos meses de su nacimiento.

En la ciudad condal, trabajó como aprendiz y peón en varios oficios. No obstante, tras aprobar el bachillerato elemental en una escuela nocturna y pasar un proceso de selección, consiguió un empleo como auxiliar de correos en Badalona, a donde se trasladaría toda su familia. El calor de Almería había quedado atrás y, aunque el trabajo ocupaba buena parte de sus días, Manolo invertía el poco tiempo libre del que disponía en su auténtica pasión: el cante, la copla andaluza que evocaba la tierra de sus orígenes, que en aquellos tiempos tanto extrañaba. Las verbenas eran entonces su vía de escape, y en ellas se convirtió en una auténtica celebridad.

Casualidades del destino, eventualmente conocería a José María Nadal, que entonces trabajaba en Radio Barcelona, emisora decana de la radiodifusión española. Ambos se pusieron en contacto gracias a un amigo que Manolo había conocido en Larache (Marruecos) mientras cumplía el servició militar, que resultó ser sobrino del colaborador de la emisora. Nadal quedaría prendado del talento de Manolo, y le haría debutar en el programa “Serenata”, para cantantes semidesconocidos.

Bajo el padrinazgo de Nadal, los hermanos García Escobar formaron el grupo “Manolo Escobar y sus guitarras”. Con el primer disco ya grabado, los hermanos pidieron una excedencia bianual en correos para asegurarse un porvenir en caso de que fracasara su camino musical. Nada más lejos de la realidad. Desde 1958, las ofertas y contratos se sucedían como las gotas de agua de una tormenta veraniega. El vínculo fraternal de Manolo con sus hermanos era inquebrantable. De ellos, según el artista Toni Subirana, llegó a decir que “no los cambiaría nunca, aunque Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y Paco Cepero se ofrecieran a sustituirles”.

"Manolo Escobar y sus guitarras".

Sea como fuere, pese al éxito inicial, en la vida de Manolo todo estaba a punto de cambiar. En el local Playa de Aro, donde él y sus hermanos habían trabajado previamente, conoció a una muchacha alemana, Ana Marx, que veraneaba apaciblemente con sus padres. Marx pronto robaría el corazón del cantante, hasta el punto de que se casaron pocos meses después de haberse conocido, en Colonia. Ninguno de los dos hablaba el idioma materno del otro. La vida de Manolo estuvo, durante los siguientes años, a caballo entre España y Alemania. En cualquier caso, tras una triunfal gira por Almería, que sus paisanos interpretaron como la vuelta del hijo pródigo, Manolo participó en el espectáculo del entrañable Juanito Valderrama con tal éxito que decidió montar su propia función, “Canta Manolo Escobar”.

La alemana "Anita" fue el gran amor de Manolo.

El debut tendría lugar en Córdoba, en el teatro Duque de Rivas. Corría el año 1961. Aunque Manolo no era plenamente consciente de ello, aquel fue un punto de inflexión clave en su trayectoria musical. Su fama crecía en todo el país con la misma velocidad con que sus discos se difundían. Era tal la magnitud de su personaje, que pronto inició carrera en el cine español, apareciendo por primera vez en la película Los Guerrilleros (1963), una industria en la que protagonizaría más de veinte largometrajes. Indudablemente, uno no puede imaginar las décadas de los 60 y 70 en nuestro país sin su repertorio musical: “El porompompero”, “Mi carro”, “La minifalda”, “Madrecita María del Carmen”, “Viva España” o “Mujeres y vino” fueron la indiscutible banda sonora de aquel periodo.

La magnitud de su voz solo puede compararse a lo prolífico de su obra. Escobar publicó 80 discos, de los cuales 24 fueron de oro. Inolvidable es el homenaje que recibió en el Palacio de los Deportes de Barcelona en 1975, presentado por su compañera Concha Velasco. En los años siguientes, grabó con su particular estilo el cancionero español y, ya bien entrados los años noventa, probó suerte como presentador de televisión en los programas de Goles son amores y Mañana serán estrellas.

En lo personal, uno de los momentos más felices de su vida llegaría con el nacimiento de su hija Vanessa, su “pequeña flor”, fruto del amor con Ana (ya entonces “Anita” para toda España), que tiene una conocida carrera como actriz habiendo participado en producciones audiovisuales españolas como El secreto del puente viejo (2011) o El incidente (2017). La lucha contra el cáncer de colon que padecía, así como los continuos problemas de salud a los que tuvo que hacer frente menguaron progresivamente su agenda. Aun así, todavía tendría tiempo de regalarnos un momento para el recuerdo celebrando junto a los jugadores de la selección española el mundial de fútbol de 2010.

Los últimos momentos de su vida los pasaría junto a los suyos, en Benidorm. El cáncer acabaría finalmente con él tras años de lucha. No obstante, la historia de aquel muchacho que soñaba con triunfar en el mundo de la música durante las interminables jornadas en el campo almeriense vivirá por siempre en la memoria de todos los que tuvieron el privilegio de escuchar las melodías de sus icónicas canciones.

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