17 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Toros, encierros, peñas, música, gastronomía dan color a una fiesta en la que se implica toda la ciudad de Pamplona

San Fermín, el gran evento taurino y festivo español que trasciende más allá de nuestras fronteras

San Fermín ya está aquí un año más.
San Fermín ya está aquí un año más.
“Las sensaciones que produce San Fermín son indescriptibles… Y no estoy exagerando. Oír los canticos que hacen los corredores antes de las 8 de la mañana en la cuesta de Santo Domingo es impresionante… Escuchar ese coro antes de iniciar el rito es uno de los momentos más importantes de mi vida”. Danilo Román Fabara, gran taurino y miembro del grupo Vivan los Toros, desde Ecuador.

He elegido esta afirmación venida desde el otro lado del Atlántico, porque es un buen exponente de las sensaciones que pueden llegar a transmitir  los festejos de San Fermín,  tanto en los aficionados a la tauromaquia como a los simples espectadores, porque San Fermín es algo más que una fiesta popular, es algo consustancial a la tauromaquia en nuestro país.

Como suelo hacer habitualmente antes de entrar en materia, daremos un rápido repaso histórico  al tema para ponernos en situación. Las festividades de San Fermín, copatrón de Navarra junto con San Francisco Javier, tienen orígenes medievales que se remontan al s. XII y como era normal en la época,  consistían básicamente en  la realización de diferentes actos de corte  religioso, los consabidos torneos y las correspondientes ferias comerciales y ganaderas. Tan solo será a partir del s. XIV cuando se empiece a tener noticias documentadas de la celebración de corridas de toros como parte de los festejos feriales.

Los encierros dan la vuelta al mundo. 

Como curiosidad, diremos que en sus orígenes, las fiestas no se celebraban el 7 de julio sino el 10 de octubre pero, visto el mal tiempo que reinaba en esa época del año por aquellos pagos, en 1591 se decidió trasladarla al mes de julio que aseguraba un tiempo más apacible, lo que propiciaba que el ambiente fuera aún más festivo. Desde entonces los festejos se han ido complementando con más actividades y alargándose  en el tiempo, desde los dos días que duraban en sus inicios hasta los 7 actuales... Y de seguro que por algunos se prolongarían más aunque no se pudiera responder de la integridad física de buena parte de  los pamplonicas.

Pero vamos al aspecto taurino que es el objeto de esta sección “Cosas de Toros”.

Dentro de los actos festivos de los sanfermines, los toros se han convertido en su imagen más representativa, sobre todo desde que se dio a conocer a todo el mundo por parte de personalidades famosas, como fue el caso de uno de sus más apasionados defensores Ernst Hemingway que se encargó de promocionarlos por todo el mundo.

Sin duda, si hay algo por lo que los sanfermines son conocidos en todo el mundo es por sus encierros, una actividad que consiste básicamente en correr delante de seis toros bravos y otros tantos cabestros que, diariamente y mientras duren las fiestas, son guiados  desde el corral de Santo Domingo hasta la plaza de Toros donde serán lidiados posteriormente. La carrera, que transcurre por el casco viejo de la ciudad, tiene un recorrido de 848,6 metros y viene durando una media de 2-3 minutos de una intensidad y peligro que han hecho que se convierta en un referente mundial a la hora de hablar de festejos taurinos.

Los orígenes

La pregunta que nos podemos hacer es precisamente, ¿Cómo surge este festejo que ha llegado a anular a la propia corrida de toros?, Pues bien, aunque no se está seguro de cuándo comenzó como tal, lo cierto es que su origen está sobre el año 1385 en que ya se celebraban corridas de toros en Pamplona y la costumbre era trasladar a los toros desde el campo hasta la plaza de toros a través de la ciudad en lo que se llamaba la “entrada”. Al contrario que ahora, este traslado se hacía durante la noche para no molestar a los ciudadanos y los toros iban delante y los pastores detrás, estando prohibido hacer carreras delante de los astados, aunque algunos jóvenes “desobedientes” ya iban sembrando la semilla de lo que posteriormente sería el encierro tal y como lo conocemos.

La espectacularidad de las carreras atraen a muchos aficionados.

Como acabamos de ver, el encierro actual no siempre fue una práctica apoyada desde el consistorio pamplonica, fundamentalmente por el riesgo que entrañaba para la seguridad de las personas y los bienes, llegando incluso a querer prohibirlo cuando debido a la existencia del ferrocarril, se hizo innecesario el traslado de las reses a pie. Pero la presión popular  fue más fuerte y en 1867, el ayuntamiento ya que vio que no iba a poder prohibirlo, decidió al menos controlarlo y dictó el  primer bando por el que se regulaba la carrera, marcándose todos los detalles de la misma, hora de comienzo, recorrido, etc. Con este bando, el encierro acababa de ser declarado legal.

El significado de los cohetes

Y así llegamos al encierro actual que comienza el día 7 de julio cuando los corredores, que han llegado a superar los 1.500 por día, se encomiendan al Santo Patrón, con esos cánticos que rememoraba nuestro amigo ecuatoriano,  “A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición”, y comienza la fiesta que podremos seguir atendiendo por los cohetes que se irán lanzando sucesivamente y que van marcando su desarrollo. No hay que confundir estos cohetes con el chupinazo, que es el cohete que se lanza el día 6 de julio y con el que se da comienzo a las fiestas.

El lanzamiento de un primer cohete marca el inicio del encierro con la salida de la manada del corral, el segundo cohete indica que los toros ya están en el recorrido, el tercero que ya están en la plaza y el cuarto que el encierro ya se ha producido y los toros están en los corrales de la plaza.

Como dato curioso, según se relata en la obra «Efemérides y anécdotas taurinas de Navarra», del pamplonés Koldo Larrea, el encierro más largo de la historia tuvo lugar un 11 de julio de 1886 y duró seis horas y media debido a que el toro llamado «Garraldo» se quedó parado en la plaza, hasta que al final tuvo que ser desalojada y el toro conducido a los corrales atado con una soga. Por el contrario, si Garraldo fue el más lento, el récord de velocidad lo ostenta el toro  «Huraño», que el 11 de julio de 1997 hizo el recorrido del encierro en 1 minuto y 45 segundos.

San Fermín tiene cada día más adeptos y visitantes. 

Las calles de Pamplona han visto correr por sus calles toros de más de 60 ganaderías como Miura, Alcurrucén, Núñez del Cuvillo, Celestino Cuadri, José Escolar, Victoriano del Rio, Jandilla, Domecq, José Cebada Gago…algunas de ellas de las consideradas como más duras. Es de destacar que tan solo una de ellas, los Miura, ha sido convocada durante los últimos 30 años de manera consecutiva.

Cumplido el objetivo de encerrar a los toros que han corrido el encierro de la mañana, será durante la tarde de ese mismo día cuando sean lidiados en el coso pamplonica que, por cierto, fue construido en 1843 con una capacidad para 900 espectadores mientras que el actual ya  cuenta con un aforo para 19.721 personas. Durante los sanfermines, en la plaza cada uno de los tendidos tiene un público diferente, el de sol para la fiesta y el jolgorio y el de sombra para los aficionados. Pero para buena parte de los asistentes, en los sanfermines el cartel casi es lo de menos, la corrida es una parte más de los festejos y prima en ella casi más el ambiente festivo que el eminentemente taurino que, por otra parte y como veremos, no es nada desdeñable.

Los desfiles de las Peñas son típicos en los días festivos en Pamplona.

Y no lo es, porque por la Feria de San Fermín han pasado y pasarán las  grandes figuras del toreo, como corresponde a un festejo de tamaño calado. Por ejemplo, este año 2019, aquellos afortunados que puedan disfrutarlo tendrán la oportunidad de gozar de la presencia de espadas como Julián López ‘El Juli’, Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera, Cayetano, Antonio Ferrera Pablo Hermoso de Mendoza. Asimismo, tampoco faltará uno de los toreros de mayor impacto de esta temporada, el sevillano Pablo Aguado, que hará su debut en el coso navarro. A ellos se unirán los principales toreros emergentes del escalafón como Emilio de Justo, Román, Ginés Marín o Juan Leal.  

El toro es el rey de la Fiesta

Pero no se puede hablar de sanfermines y de toros sin hacerlo de un elemento básico y fundamental en estas fiestas: las peñas, que son fundamentalmente grupos de amigos que se forman para disfrutarlas en toda su magnitud. Las peñas acaparan el protagonismo en los festejos taurinos, desde el encierro hasta en la propia plaza, donde ocupan el ya mencionado tendido de sol que se ve convertido en un espectáculo de cánticos y celebraciones que serán el preludio de sus posteriores recorridos por la ciudad.

Por supuesto a los sanfermines hay ir a disfrutar de los toros en todas sus variantes, pero, durante las fiestas, tengamos también en cuenta que los locales de estas Peñas se convierten en bares donde son acogidos todos aquellos que hasta allí se acercan. Se transforman en un punto de reunión donde además de hablar de toros, se podrá disfrutar del alma  de la ciudad en estos días. Para poder elegir o recorrerlas todas según el aguante del visitante, se cuenta con al menos 16 de ellas, destacando la más antigua, La Única, que data de 1903, pero no desmereciendo las restantes, Muthiko Alaiak, El Bullicio Pamplonés, La Jarana, Oberena, Aldapa, Anaitasuna, Los del Bronces, Irrintzi, Alegría de Iruña, Armonía Txantreana, Donibane, La Rotxa, 7 de julio San Fermín, San Jore y El Txarko.

Y ya para finalizar solo nos queda hacer un último apunte más, la repercusión que por unas razones o por otras,  estas fiestas tienen no solo en España donde  son de sobra conocidas e imitadas, sino más allá de nuestras fronteras. Me comentaban mis amigos taurinos sudamericanos cómo ellos están pendientes de la retransmisión televisiva de cada uno de los encierros, viviéndolos como si de verdad estuvieran en Pamplona. A imagen y semejanza de los pamplonicas, ellos también tienen sus festejos aunque a un menor nivel y  sobre todo de carácter  local, como  son “La Pamplonada” en Alausi de Ecuador o los de la ciudad de Salvatierra, la “Sanmiguelada” en San Miguel de Allende y  la “Huamantlada” en Huamantla (Tlaxcala) en México, que son un fiel reflejo de la trascendencia de los sanfermines entre la población  hispanohablante más allá de nuestras fronteras.

¡¡VIVA SAN FERMIN!!

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