21 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Durante los 73 años de matrimonio con Isabel II, el Duque también vivió romances con otras mujeres, como las actrices Zsa Zsa Gabor y Merle Oberon

Así es Lady Penny, la 'amiga entrañable' que despidió a Felipe de Edimburgo junto a la Familia Real británica

Lady Penny en el funeral del Duque de Edimburgo.
Lady Penny en el funeral del Duque de Edimburgo.
El funeral del Duque de Edimburgo estuvo marcado por las restricciones del Covid. Sólo treinta personas pudieron acudir a las exequias en la Capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor entre ellas sorprendió la presencia de Lady Penny, la última amiga entrañable del Duque. Su relación se inició en 1994 y en 2017 cuando él se retiró de la vida pública se mantuvo. Antes que esta aristócrata hubo otras mujeres en la vida de Felipe de Grecia, como Merle Oberon o la madre de Sarah Ferguson.

El entierro de Felipe de Edimburgo ha vuelto a poner de manifiesto que la Familia Real británica es única a la hora de despertar expectación entre el pueblo. Un funeral deslucido en parte por las medidas sanitarias durante la pandemia mundial. Sólo treinta invitados, de los los cuales nueve pertenecen a la Corona. 

Las intrigas, los enfrentamientos y las tensiones entre los miembros de la dinastía se han sucedido en las últimas décadas y varias han sido las mujeres protagonistas de las mismas. Camilla Parker, que tantos disgustos dio al Duque fallecido, por ejemplo, acompañó a su esposo el Príncipe Carlos, curiosamente, el royal que más hizo evidente el dramático momento que estaba viviendo la familia. También estaba allí Kate Middleton, el futuro, junto a su marido de la monarquía inglesa y enemiga acérrima de la hoy repudiada por la prensa y parte de la población inglesa, Meghan Markle. 

De entre todas las mujeres que se dieron cita en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor destacó sobremanera la presencia de Lady Penélope Knatchbull, condesa Mountbatten de Birmania, considerada amante favorita durante años del Duque de Edimburgo. Se unió a los cuatro hijos y ocho nietos de la Reina y Felipe con sus respectivos cónyuges.

Lady Penny

Nacida como Penelope Meredith Mary Eastwood en Londres en 1953, la condesa Mountbatten era hija de Marian Elizabeth Hood y Reginald Wray Frank Eastwood, fundador de la cadena Angus Steakhouse.

Felipe de Edimburgo y Lady Penny. 

En 1979 se casó con Norton Knatchbull, tercer conde Mountbatten de Birmania, de quien obtuvo su título. El conde es el nieto del amado tío de Philip, Louis de Mountbatten, asesinado por el IRA en 1979. También era un amigo cercano del príncipe Carlos, quien fue el padrino de su boda. La condesa Mountbatten, anteriormente conocida como Lady Romsey y más tarde Lady Brabourne, tuvo tres hijos con el conde: Nicholas, Alexandra y Leonora.

La muerte de Leonora con cinco años, en 1991, por problemas en el hígado hizo que la Reina Isabel II comenzara a invitarla a Palacio con asiduidad para darle ánimos en un momento tan complicado. Tres años más tarde comenzó a estrechar su relación con el Duque de Edimburgo, cuando él se ofreció a enseñarle a conducir un carruaje. 

A partir de ese momento se los veía juntos en espectáculos del Royal Windsor Horse. Penny se convirtió en la compañera de equitación habitual del Duque hasta bien entrados los noventa. Después de la retirada de la vida pública de Felipe, ella era una visitante habitual en su casa de campo Wood Farm, en las afueras de la finca real de Sandringham en Norfolk.

Su amistad era tan estrecha que, según la prensa inglesa, el personal de Palacio la apodó "y también", porque ninguna lista de invitados estaba completa sin ella. Así, en 2010 se supo que Lord Brabourne había tenido una aventura y se había ido a comenzar una nueva vida con otra mujer en las Bahamas. Se decía que tanto la Reina como Felipe habían mostrado una gran admiración por la insistencia de Lady Brabourne en que la vida debía continuar con normalidad en la finca de su familia en Hampshire. Lord Brabourne regresó a Broadlands en 2014, inicialmente mudándose a un bloque de establos. Sin embargo, en 2017 se informó que se le permitió regresar a la mansión de 60 habitaciones para vivir nuevamente con la Condesa. 

Así, tanto el matrimonio condal como el regio siguió adelante y, recordando aquella frase de Isabel II, de "a mi marido le pido lealtad no fidelidad".  Así fue durante sus 73 años de matrimonio. Lady Penélope no fue la primera en ser el tercer vértice en la peculiar unión matrimonial entre Isabel II y Felipe de Edimburgo. 

Las otras 'amigas entrañables'

La vida sexual del duque siempre ha sido uno de los temas favoritos de la prensa inglesa. En los años sesenta se le atribuyeron romances con las actrices Zsa Zsa Gabor, quien también vivió un romance con otro miembro de una Casa real, en concreto, la española, el Conde de Barcelona, y Merle Oberon. En los setenta fue aireada su relación con la periodista Katty Boyle que hizo públicas las cartas de amor del duque.

Zsa Zsa con Fernandel. 

En noviembre de 1992, mientras ardía el palacio de Windsor, los periódicos descubrieron que estaba en Argentina en un viaje de placer con la madre de Sarah Ferguson. Con todo, su relación extramatrimonial más larga, aunque con intermitencias, fue con la cantante de cabaret Helene Cordet. Tan estrecha fue su relación que incluso el hijo de la cantante tuvo que desmentir que el duque fuera su padre, ofreciéndose a hacerse las pruebas de paternidad.

Más allá de las infidelidades, el sexo con otras pareció no ser un nunca un problema para el matrimonio regio. Sólo en una ocasión pareció que el matrimonio entre Isabel II y Felipe entraba en crisis y el asunto se convirtió en un escándalo político. 

En 1952, a la muerte de Jorge VI, se produce la subida al trono de Isabel. El papel de Felipe de Edimburgo no estaba muy claro en la nueva corte. El premier Winston Churchill se encargó de no hacerle fácil su nueva situación. Por un lado, se les cambió los apellidos a sus hijos y en la apertura del parlamento se sustituyó el pequeño trono de las consortes por una silla normal y corriente.

Esta relación tan poco afectuosa con el Primer Ministro procedía del odio de éste a Mountbatten. Su nulo papel en el nuevo protocolo hizo que realizara unas declaraciones poco afortunadas: “Soy una jodida ameba. Mi papel era depositar semen en el útero real. Cuantos más hijos mejor, sobre todo si el primero es varón. Los consortes somos como sementales, pero sin cambiar de yegua”. Estas declaraciones provocaron una crisis en el matrimonio real que fue ventilada por la prensa.

La pareja de amigos al frente de un coche de caballos. 

En 1956 se embarcó en un yate con cinco amigos y durante seis meses no apareció por Londres. Para paliar esta situación, Isabel II decidió darle significación al papel de su marido en el protocolo real. Además, lo nombró príncipe del Reino Unido en 1959 centrándose en actividades relevantes (Fondo Mundial para la Naturaleza, Premio Duque de Edimburgo). Con el nacimiento de dos nuevos hijos, Andrew y Eduard, el mundo entendió que la unión seguiría y así ha sido hasta 2021. 

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