24 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Nacido en Escocia en 1930 se hizo popular por interpretar al personaje de ficción de Ian Fleming, pero siempre apostó por otro tipo de personajes

Sean Connery: La historia del actor que quiso asesinar a James Bond, el papel que le hizo mítico y no le gustaba

Sean Connery.
Sean Connery.
A los 90 años ha fallecido Sean Connery. El que, sin duda, fue el actor más vinculado a James Bond, siempre intentó huir de su personaje buscando papeles más complejos en filmes como 'Asesinato en el Orient Express', 'Buscando a Forrester' o 'En el nombre de la Rosa'. Casado en dos ocasiones, y padre de un hijo, se hizo célebre también su defensa del independentismo escocés. Desde 2003 vivía retirado del foco público en su casa de las Bahamas, donde ha muerto.

Seann Connery entró en la mitología del cine gracias a interpretar al héroe de Ian Fleming, James Bond. Sin embargo, él era consciente de que el que era su pasaporte a la inmortalidad también podría suponer la condena del encasillamiento. Tal vez por eso se mostraba un tanto desabrido cuando en la prensa le preguntaban por el agente con licencia para matar.

Mucho antes de eso, Seann Connery (Edimburgo, 1930) fue camionero, modelo para artistas de bellas artes y también socorrista de piscina. Su afición temprana al deporte le deportó un buen físico que explotó posando para las primeras publicaciones criptogays que empezaban a editarse en Reino Unido en los 50 y de ahí pasó a representar a Escocia en Míster Universo. Paralelamente comenzó a interesarse por el teatro. El cine inglés le abriría sus puertas a finales de la década. Desde el principio estaba claro que interesaban más sus cualidades físicas que las interpretativas, algo que no le gustaba nada.

En sus primeros años llegó a acompañar a la diva americana Lana Turner en un melodrama que suponía su debut en Europa: Brumas de inquietud (1958). También en sus primeros años participó en un filme americano, La gran aventura de Tarzán, donde interpretaba el papel del villano.

Sean Connery en los 60. 

El papel que cambió su suerte llegó en 1962. En un principio a Ian Fleming, Connery le pareció en un principio demasiado sofisticado para el papel. Lo cierto es que más allá de la descripción de Fleming, pasaría a la historia la visión de Bond encarnada por el escocés que se convirtió en la quinta esencia del hombre moderno hasta tal punto que hasta el todo poderoso Henry Kissinger dijo sentirse inspirado por el espía más famoso del cine.

Connery llevó licencia para matar en los cinco primeros filmes de la saga: 007 contra Doctor No (1962), Desde Rusia con amor (1963), Goldfinger (1964), Operación trueno (1965) y Sólo se vive dos veces (1967). No tardó en cansarse del papel que le daba fama mundial y comenzó a buscar trabajos más ambiciosos. Se puso a las órdenes de Hitchcock en Marnie la ladrona (1964). También acompañó a Gina Lollobrigida en La mujer de paja (1964) y a Brigitte Bardot en un western fallido rodado en Almería, Shalako (1968). Lo cierto es que la figura de Bond era alargada y volvió a ponerse en la piel del agente secreto en Diamantes para la eternidad (1971).

En los setenta consiguió los mejores papeles de su carrera. La crítica destacó sus roles en Asesinato en el Orient Express (1974), Robin y Marian (1976) con Audry Hepburn y, sobre todo, Un puente lejano (1977) que le unió a dos primeros espadas del cine británico: Laurence Olivier y Dirck Bogarde.

En los ochenta protagonizó películas que se hicieron populares como El nombre de la rosa (1986) basada en la novela de Umberto Eco, La casa Rusia (1989) e Indiana Jones y la última cruzada (1989). Además, en esos años gana un Óscar por Los intocables de Eliot Ness (1987) y se venga de su personaje estrella. Nunca digas nunca jamás (1983) fue una película considerada apócrifa dentro de la saga, en el que mostraba a un Bond por el que habían pasado los años y que, sobre todo, se había vuelto más cínico. Una especie de guantazo al personaje con el que le identificaba aún parte del público.

Con Audry Hepburn en 'Robin y Marian' (1976).

En las últimas décadas rodó filmes como La roca (1996), Los vengadores (1998) o La liga de los hombres extraordinarios (2003). Las mejores críticas de ese período las recibió por su papel en Descubriendo a Forrester (2000).

Independentismo y lejanía con la prensa

Más allá de su carrera cinematográfica, Connery se casó en dos ocasiones. Primero con la actriz australiana Diane Cilente con la que se casó en 1962 y se divorció once años después. Con ella tuvo a su único hijo, el también actor Jason Connery. Desde 1975 está unido a la pintora francesa Micheline Roquebrune.

El actor, que fue elegido por la revista People como 'el hombre más sexy del mundo', defendió públicamente la causa independentista escocesa y fue gran financiador del Partido Nacionalista Escocés. “Nosotros no queremos crear nuevas fronteras. Creo que debe existir un espacio europeo que, a modo de gran paraguas, proteja las identidades y culturas nacionales, sus derechos, sus soberanías... Se está dando un fenómeno de desaparición de tradiciones que me parece muy grave. La fusión de culturas es lo mejor que le ha podido pasar a Inglaterra. Yo mismo soy producto de ello, porque viví muchos años en el sur de España y adquirí parte de su cultura”, contaba en una entrevista en El Mundo.

Con su segunda esposa Micheline Roquebrune.

También era conocido por ser un hombre un tanto inaccesible para la prensa y que tal y como aseguró “algunos periódicos, sobre todo británicos, perpetúan un montón de mentiras sobre mí que trato de borrar de mi memoria. Cuando por una enfermedad me vi obligado a someterme a unas radiaciones, leí que había muerto. Por descontado, jamás se llegó a publicar ninguna rectificación”.

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